De cibernética, de legitimidad familiar y de... ¡árboles!
Estimado señor Rosenow: Ante todo debo felicitarlo por la excelente columna de inmigración que usted escribe diariamente. Confieso ser su asiduo lector en la versión electrónica del diario, ya que resido en California.
Mi pregunta es simple. Soy cubano llegado con visa parole hará un año el próximo mes de agosto. Dejé en Cuba a mi hija de año y medio y a la madre de la misma, con quien no estoy casado ya que mi padre me reclamó como hijo soltero. Ya próximamente podré solicitar mi residencia legal en este país y podría reclamar a mi hija. Algunas personas me han comentado que la niña, por ser menor, puede viajar acompañada de la madre; otras me dicen que no, que tengo que viajar a Cuba y contraer matrimonio para que las dos puedan viajar juntas.
Le suplico señor Rosenow que, con sus amplios conocimientos en materia migratoria, me aclare esta duda.
Erick Pazos Seguí, Davis, CA (enviado por correo Windows).
Ante todo, gracias don Erick, por su carta electrónica, y el importante señalamiento que usted me revela. Me refiero a la virtualmente increíble expansión (!) que mi modesta columna ha ganado como efecto de la diseminación cibernética de la misma, vale decir, el alcance universal de la internet – el medio que ha unificado en el terreno de la comunicación a los 8,000 millones de seres humanos que hasta ahora pululamos en todas las latitudes del planeta Tierra. Este impacto sólo puede paragonarse, acaso, con el de la magnitud de la invención de la imprenta 5 siglos atrás, por el alemán Johannes Gutenberg... ¡que cambió el mundo!
Pero dejemos a un lado la historia (me excuso: mi debilidad...) y, con mucho gusto, responderé a su inquietud. Obviamente, su niñita no tendría impedimentos emigratorios a Estados Unidos cuando arribe, tras de que usted, ya como residente de este país, la haya pedido. Pero de ese lazo natural entre ella y usted (que además tendría que probarse...), NO derivaría derecho inmigratorio alguno para la madre de la criatura. Estados Unidos es un país particularmente sensible a los lazos familiares tradicionales y la inmigración de la niña a pedido de su papá, exigiría engorrosas y costosas pruebas de ADN que refrenden inequívocamente la autenticidad del parentesco.
Todo lo anterior se facilita enormemente si usted previamente legitima el lazo familiar casándose con la madre de la niña. Para ello, deberá volver en persona a la isla y contraer ese matrimonio, por lo menos casorio civil, ojalá más. (Inmigración no acepta matrimonios “por poder”, es decir, por interpuesta persona.) Contraído este lazo, usted podrá pedir a la madre, y la niña será parte del paquete. Dados los turnos y los millares de cubanos que abarrotan las cuotas anuales de inmigración, la llegada de las dos a esta tierra bendita tomará entre 3 y 4 años, estimo yo. Por último, habrá que vigilar qué otros factores favorables (soy un tanto escéptico al respecto) puedan aun surgir a consecuencia del rapprochement Washington, D.C.-La Habana que se inició el 17 de diciembre... ¿Estamos?!
Estimado señor Manfred: Le escribo porque me tranquilizaría tener algo de información al respecto, sin embargo, mi intención es a finales de agosto visitarle en su despacho y utilizar sus servicios de manera formal.
Soy cubano admitido bajo parole y en espera del año y un día para solicitar ajuste de estatus. Mi pregunta es acerca de mi hija y esposa, ambas españolas. En el caso de venir en períodos de 3 meses no consecutivos (para no llegar a estar ilegales), al sumar esos períodos un año y un día, ¿puede valer para solicitar ajuste de estatus? En el momento de solicitar el ajuste de estatus, ¿es preciso estar ilegal ó estar en un período de 90 días de visa waiver?
Luis del Olmo (vía correo electrónico).
Ningún problema, señor del árbol... No hay necesidad de las múltiples salidas y re-ingresos. La Ley del Ajuste Cubano, una norma excepcional, sólo exige el ingreso legal, NO su manutención hasta el ajuste (!) “Quien a buen árbol se arrima, buena sombra lo cobija”...
MANFRED ROSENOW es un
abogado y periodista de Miami
especializado en temas de inmigración.
Escríbale a El Nuevo Herald,
3511 NW 91 Avenue, Doral FL 33172 o al correo electrónico rosenowesq@aol.com
Esta historia fue publicada originalmente el 23 de junio de 2015, 7:12 p. m. with the headline "De cibernética, de legitimidad familiar y de... ¡árboles!."