Una argentina que, al decir de los cubanos, ‘¡está clarísima!’
Estimado doctor Rosenow: Soy argentina y lectora habitual de sus columnas en El Nuevo Herald. Cada vez que las leo, digo, “¡QUÉ CAPO...!”
Argentina, en tiempos pasados, fue una potencia mundial, al igual que este estupendo país. Era cuna de inmigrantes, entre ellos italianos y españoles. En este caso, el calificativo que se usaba para personas importantes de trascendencia, era CAPO-JEFE, que agiornado al tiempo actual, sería “el que DA CATEDRA”. Algunas personas me han dado cátedra en distintos aspectos de mi vida, y espero que usted sea una de ellas.
Soy abogada en mi país y aquí comencé a trabajar con un colega americano quien me contrató. Por tanto, tengo una visa de trabajo H-1B. Mi familia, esposo y dos hijos menores, entraron con una H-4.
Haciendo averiguaciones al respecto, y sabiendo que mis hijos tienen un mejor porvenir en este bendito país, es el deseo de todos establecernos acá en forma permanente. Hay una posibilidad para ello si mi empleador solicita el certificado laboral para después hacer la presentación de la visa permanente.
Yo soy bastante osada y asumo riesgos (la ley de supervivencia), dicho argentino ... “el que no arriesga no gana, y el que no gana es un GIL..” -- un sonso. Siempre me arriesgo, no en mis propias fuerzas, sino porque sé que Dios está conmigo, y sin lugar a dudas estoy acá con un propósito, porque realmente no forcé nada por obtener la visa. Sencillamente se dio.
En este caso, quisiera hacer las peticiones, pero necesito ayuda, la ayuda del “CAPO”, y por eso mi distinguido doctor, es que le escribo. ¿Podría darme una mano?!
Muchas gracias, su fiel lectora.
P.D. Si publica algo de este e-mail, no ponga mi nombre completo. ¡Gracias!!!
Recibo, de hace los 30-y-tantos años de su publicación (cinco a siete veces por semana), un promedio anual de unas 1,200 consultas a esta columna, de ahí las más de mal contadas 50,000 que constituyen mi (¡incómodo!) archivo. Muchas de ellas son recurrentes, especialmente por ser Miami, Florida (mi sede) tan próxima a la atormentada isla (Cuba) y, por ello, el más prominente refugio de mis incontables amigos cubanos. Junto a este caudal, me llegan cartas, mensajes, e-mails, etc. de muchas otras latitudes, algunas tan diversas ó lejanas como de Suecia, de San Marino, el ex belga Congo Central... ¿qué más le digo?
En un inexistente concurso de unicidad, la suya, estimada colega super-anónima, ¡se lleva el Primer Premio! Tan super-a es, su mensaje que, a petición suya, omito hasta su nombre ó cualquier conexión identificatoria. Lo que no puedo omitir son sus graciosas características de particularidad: la cita de los CAPOS (!), el itálico término agiornado (”al día”, vale decir, actualizado), su referencia humoristica a los GIL – el apellido de soltera de mi esposa, Teresa, quien, ¡pobrecita!, tampoco “ha ganado” nada más allá que el indiscutido Premio Nobel a la Paciencia (!!!) tras nuestros 43 años del, para ella, difícil matrimonio... Pero, así y todo, tan terca, aquí está, conmigo, gracias a Dios, y sin ella, esta columna, escrita a diario, hace mucho que ya no existiría... Nuestro propósito personal más importante: apenas yo recobre el dominio de mis lisiadas piernas, nuestro viaje a su país, la Argentina, por unos 3 meses, para aprender en Buenos Aires a bailar tango (!), la música que me acompaña en radio todas mis noches hasta la madrugada...
Mi más importante reacción a su trayectoria inmigratoria: mis felicitaciones por su H-1B (visa de trabajo profesional), que les da a usted y su familia (los H-4) 6 a 7 años de legalidad para tramitar el certificado laboral que los llevará a la residencia permanente (y posteriormente, ad libitum, a la plena ciudadanía estadounidense).
Usted, su esposo, y sus niños, engrandecerán este Primer País del Mundo. Ése es su mejor destino, y a él, ya al cabo de mi vida útil, me uno y los congratulo. ¿Qué usted desea mi mano? Afirmativo. ¡En todo lo que quiera! Gracias y ¡bienvenidos!
MANFRED ROSENOW es un
abogado y periodista de Miami
especializado en temas de inmigración.
Escríbale a El Nuevo Herald,
3511 NW 91 Avenue, Doral FL 33172 o al correo electrónico rosenowesq@aol.com
Esta historia fue publicada originalmente el 24 de junio de 2015, 5:01 p. m. with the headline "Una argentina que, al decir de los cubanos, ‘¡está clarísima!’."