Biden se puso un listón alto en la inmigración, pero le ha sido difícil alcanzarlo
El presidente Joe Biden pareció cumplir su promesa de comenzar una nueva era en la política de inmigración cuando, el primer día de su administración el año pasado, anunció su apoyo a un proyecto de ley de gran alcance que permitiría a las personas indocumentadas eventualmente convertirse en ciudadanos estadounidenses.
Pero los expertos en inmigración y los defensores de los inmigrantes dicen que el presidente se ha quedado corto en objetivos claves desde entonces.
Un año después de la toma de posesión el 20 de enero de 2021, los esfuerzos de Biden para reconstruir ampliamente la agenda de inmigración del país se han visto frustrados regularmente por el Congreso, los tribunales y una situación política tensa exacerbada por números récord de migrantes en la frontera entre Estados Unidos y México.
La combinación de esas fuerzas ha significado que, lejos de dejar atrás las políticas de inmigración de línea dura del expresidente Donald Trump, el presidente a menudo se ha quedado atrapado en las mismas posiciones que una vez condenó enérgicamente, para creciente frustración de los ex-aliados que alguna vez abogaron ferozmente por su candidatura presidencial.
“Están a punto de salir del Congreso con las manos vacías. Han vuelto a adoptar políticas de línea dura en la frontera. Y parecen más interesados en manejar los titulares que en modernizar nuestra inmigración”, dijo Frank Sharry, un veterano defensor de los derechos de los inmigrantes. “Estoy decepcionado, por decir lo menos”.
Sharry, el fundador del grupo pro-inmigrante America’s Voice, agregó que las acciones de la administración han sido “políticamente cínicas y moralmente desmesuradas”.
La crítica deja a Biden en una posición política vulnerable, en peligro de perder el apoyo tanto de los moderados como de los republicanos que no creen que haya tomado una línea lo suficientemente dura en la frontera sur, así como el de los liberales que piensan que ha logrado muy pocos cambios en un tema que Biden prometió abordar varias veces durante su campaña.
Sharry y otros defensores admiten — y los funcionarios de la administración señalan enérgicamente — que la visión del presidente de una reforma del sistema de inmigración del país siempre iba a tardar más de un año en lograrse, dado el complicado conjunto de objetivos políticos en juego. Y dicen que el presidente ha podido implementar algunos de los cambios propuestos, especialmente a través de la acción ejecutiva.
Pero les preocupa que un primer año difícil en el cargo dé paso a un segundo año aún más difícil, a medida que aumenta la presión política antes de las elecciones en noviembre.
“No han hecho lo suficiente, pero existe la posibilidad de que puedan hacer más. Tienen ese poder. Tienen esa habilidad,” dijo Melissa Taveras, portavoz de la Coalición de Inmigrantes de la Florida.
Añadió: “Afortunadamente, no estamos escuchando la misma narrativa atacando a la comunidad inmigrante. Eso definitivamente es un plus, pero lastimosamente estamos viendo que algunas políticas que de veras afectan a los inmigrantes, algunas siguen en pie.”
Altos funcionarios de la administración refutan las sugerencias de que no han hecho mucho sobre la política de inmigración.
“En este primer año hemos estado reconstruyendo un sistema de inmigración que fue desmantelado por la administración anterior”, dijo el Secretario del Departamento de Seguridad Nacional, Alejandro Mayorkas, en una llamada con periodistas el miércoles, “Hemos tenido que rescindir políticas crueles, devolver la vida a las oficinas, emitir nuevas políticas y reconstruir operaciones completas”.
‘Es casi como si no existiéramos’
Los reveses de más alto perfil de Biden en materia de inmigración se produjeron en el Congreso, donde la legislación para otorgar estatus legal a las personas indocumentadas se vio obstaculizada ante la oposición casi unánime de los republicanos.
Los esfuerzos para incluir protecciones legales ampliadas en el llamado proyecto de ley de reconciliación, que no requeriría el apoyo de ningún senador republicano, también han sido obstaculizados por la parlamentaria del Senado, dejando a los demócratas sin una estrategia clara de cómo proceder.
Una decisión de un tribunal federal obligó a la administración de Biden a volver a implementar los Protocolos de Protección de Migrantes, conocidos como “Permanecer en México”, una iniciativa de la era Trump que requiere que los migrantes que cruzan la frontera sur de Estados Unidos permanezcan en México mientras se procesan sus casos.
Y la administración también retuvo una disposición de salud pública invocada por Trump, conocida como el Título 42, que permitió a las autoridades rechazar a los migrantes en la frontera de Estados Unidos durante la pandemia de COVID-19, enfureciendo a los defensores y contribuyendo a una creciente sensación de que la administración está ignorando sus preocupaciones.
“Mientras hablo con otros funcionarios electos, hay muchos que les dirían lo mismo: Es casi como si no existiéramos. No estamos aquí”, dijo el excongresista demócrata Luis Gutiérrez de Illinois, un veterano defensor de la inmigración.
El manejo por parte de la administración de miles de migrantes haitianos desesperados en la frontera entre Texas y México en septiembre también se convirtió en un punto clave que provocó una fuerte escalada de críticas a la política de inmigración de la administración, cuando el DHS anunció que estaba acelerando las deportaciones a Haití bajo el Título 42. Videos y fotos de un agente de la Patrulla Fronteriza a caballo persiguiendo a inmigrantes haitianos exacerbó las preocupaciones y provocó indignación y condena, incluso entre los demócratas.
Defensores haitianos y de inmigración continúan criticando a la administración, señalando que a pesar del deterioro de la situación en Haití — que el año pasado vio el asesinato de su presidente y un devastador terremoto a lo largo de la península sur — Estados Unidos continúa deportando haitianos.
Desde mediados de septiembre, más de 15,000 haitianos han sido expulsados. Y en total, más de 18,000 haitianos han sido enviados de vuelta a Haití desde que Biden asumió el cargo.
“El trato que dieron a los haitianos fue tanto desgarrador como deplorable”, dijo Gutiérrez.
‘Un cambio profundo de la administración anterior’
Además de anunciar al principio de su mandato que enviaría al Congreso un proyecto de ley para crear un camino hacia la ciudadanía para millones de personas, Biden también derogó las prohibiciones de viaje de la administración Trump a las naciones africanas y de mayoría musulmana y creó un grupo de trabajo centrado en reunir a las familias separadas bajo el las políticas de la administración anterior.
“Esta administración está comprometida a trabajar día tras día para brindar alivio a los inmigrantes y llevar nuestro sistema de inmigración al siglo XXI”, dijo un portavoz de la Casa Blanca.
En la llamada con los periodistas, Mayorkas también destacó que el DHS puso fin a los cambios de la era Trump a las reglas de carga pública, que permitían a las autoridades rechazar visas o solicitudes de residencia permanente si el solicitante pudiera necesitar usar los beneficios del gobierno. La agencia también ofreció a haitianos y venezolanos, entre otros, el Estatus de Protección Temporal (TPS) que permite a los inmigrantes de naciones en crisis vivir y trabajar temporalmente en Estados Unidos
La opinión pública y la política migratoria de Biden
El manejo de la inmigración por parte de Biden ha recibido una de las calificaciones más bajas de cualquier parte de su agenda más amplia. Una encuesta de Gallup de noviembre, por ejemplo, encontró que solo el 31% de los adultos aprobaba de sus políticas de inmigración, incluido solo el 61% de los demócratas, un número inusualmente bajo para el presidente entre los votantes de su propio partido.
El público calificó su manejo de la inmigración por debajo de su respuesta a la pandemia, la atención médica, la economía o los asuntos exteriores, según la encuesta.
Los republicanos han señalado el manejo de Biden de la frontera entre Estados Unidos y México como una debilidad política desde los primeros meses de su administración.
“El caos y la incompetencia es la única forma de definir el primer año del presidente Biden, y eso es especialmente cierto cuando se trata de inmigración”, dijo el senador republicano de la Florida Marco Rubio en un comunicado de prensa. “Biden no solo redujo la aplicación de la ley y dio la bienvenida a inmigrantes ilegales al país, sino que su administración está enviando inmigrantes ilegales a ciudades y pueblos de todo Estados Unidos”.
La representante republicana María Elvira Salazar de Miami, quien representa a un distrito mayoritariamente hispano, planea presentar un proyecto de ley de reforma migratoria en febrero.
“Los demócratas, durante los últimos 35 años, han estado prometiendo y prometiendo y prometiendo leyes de reforma migratoria”, dijo. “Han jugado al fútbol político con nosotros. Basta... ¿Qué es urgente en este momento? Cuidar la frontera. ¿Qué es importante? Cuidar de la gente que lleva más de cinco años aquí, los Dreamers, los [recipientes] de TPS”.
Los activistas de inmigración argumentan que, a menos que el presidente tome medidas adicionales, incluida la anulación del Título 42 y un nuevo impulso a favor de la legislación en el Capitolio, también sufrirá entre los votantes demócratas.
Es una posición políticamente ruinosa, dicen.
“Están creando una reacción negativa de los votantes indecisos y una reacción negativa de los votantes de base”, dijo Sharry. “Vaya, eso es difícil de hacer. Pero lo han hecho.”
El corresponsal en Washington Bryan Lowry, contribuyó a esta nota.
Esta historia fue publicada originalmente el 19 de enero de 2022, 6:55 p. m..