La precisión de los datos es imprescindible para contestar
Muy buenos días tenga usted. Quisiera hacerle unas preguntas.
Primero, mi niña vive en Cuba y mi mamá desde pequeña la tuvo con ella. Ella vive aquí en Estados Unidos, ahora va a hacerse ciudadana americana, y quiere saber si la puede adoptar como hija. Segundo, yo soy médico y hace poco tiempo llegué a este país, pero tuve que dejar los míos atrás. No llegué como desertora, sino cruzando fronteras, a pesar de que tenía una fecha de entrevista para el 2018.
Quisiera saber si ese número de expediente, ahora que me haga residente, lo puedo pasar a nombre mío porque el miedo mío es que la niña ya tiene 21 años cuando nos toque la entrevista. Espero su respuesta. Muchas gracias.
“Anónima” (vía correo electrónico).
Hay veces que contestar con exactitud una pregunta de inmigración se hace difícil por su complejidad, pero también hay otras cuya dificultad surge mucho antes por la ambigüedad de lo preguntado. En su carta, ésta surge de la enunciación del pronombre de tercera persona “ella”. ¿Ella [vive aquí] quién? ¿La madre, la abuela, ó la niña?! A falta de esa simple precisión, deduzcamos que usted habla de la nona (como dicen tan simpáticamente los italianos...), vale decir, la abuela, ahora aspirante a hacerse ciudadana “americana”, más exactamente, estadounidense...
Dilucidada esa ambigüedad, sentemos la ley: los abuelos ciudadanos no pueden pedir directamente sino a sus padres (los bisabuelos...), sus cónyuges, sus hijos, y sus hermanos. En ningún renglón de la lista están los nietos, aunque estos quedan incluidos cuando son menores de 21 años. Por otra parte, para pedir a hijos adoptivos, dicha adopción debe haberse realizado antes de que el adoptado cumpliera sus 16 años de edad. Este cuadro, en resumen, deja sin posibilidades el plan concreto esbozado en su carta. En cuanto a “trasladar” ese número de expediente de un peticionario a otro, no existe ese movimiento. Para simplificar y analizar cualquier otra variante, gástese el valor de una consulta cara a cara con un buen abogado de inmigración. Lo otro es como si yo me pusiera a cocinar un puré de zanahorias, ¡que me encantan!, pero de lo cual no sé absolutamente nada...
El objetivo de esta carta es porque vimos en el periódico su página y nos llamó la atención, y quisiéramos hacerle una consulta. Mi hermana y yo llegamos de Cuba por medio de un parole que mi papá nos dejó abierto cuando mi abuela, que es ciudadana americana, hizo una reunificación familiar.
En aquel momento, mi mamá y nosotros no vinimos porque mi mamá tenía problemas familiares. Tres años después, nosotros quisimos venir, pero a mi mamá no la aprobaron por estar divorciada de mi papá. Vinimos mi hermana y yo el día 15 de junio. Yo que soy la que estoy redactando esta carta, tengo 18 años, soy la mayor de las dos.
Mi pregunta es, ¿cómo pudiera yo pedir a mi mama? ¿Tengo únicamente que esperar la residencia? ¿O existen otras vías? Quisiera saber si mi abuela, como ciudadana, no puede hacer nada. Además, mi papá y mi mamá están juntos de nuevo. ¿Él no puede hacer nada?
Atentamente y agradecida de que usted me ayude y me de respuesta. Muchas gracias,
Yenifer Rivera Díaz (vía correo electrónico).
Nadie puede pedir a uno (ó a ambos) de sus padres si, (1) no es ciudadano de Estados Unidos, y (2) si es menor de 21 años. Doble tarea para usted, que apenas va por los 18, y que además acaba de llegar por reunificación familiar bajo parole. (Al año de su admisión podrá hacerse residente legal permanente, y 5 años después, ciudadana por naturalización de este gran país.
La petición de la abuela ciudadana por la madre suya no es procedente dado que entre ellas no existe relación consanguínea. La suya es factible a largo plazo, y la de su padre cuando ellos sean esposos.
MANFRED ROSENOW es un
abogado y periodista de Miami
especializado en temas de inmigración.
Escríbale a El Nuevo Herald,
3511 NW 91 Avenue, Doral FL 33172 o al correo electrónico rosenowesq@aol.com
Esta historia fue publicada originalmente el 9 de julio de 2015, 5:49 p. m. with the headline "La precisión de los datos es imprescindible para contestar."