Inmigración

‘Árbol que crece torcido, nunca su rama endereza’

Hola, he estado leyendo varias de sus respuestas a distintos casos remitidos y quedé, al igual que muchos, satisfecho con las respuestas. Por ello, lo que me complacería es que me ayudara en la decisión de completar ó no mi caso, ya que tengo el temor sea peor el remedio que la enfermedad.

Tengo un caso abierto en punto culminante de reunificación familiar bajo parole para cubanos. Soy residente legal y llegué en el 2009. Aquí tengo dos hijos pequeños con mi esposa, con la que comparto mi vida hace 14 años, sólo que no estamos casados legalmente. Ella entró al país por vía legal y por sus propios medios.

Ahora hace 2 años, fui a Cuba para casarme con la madre de mi hijo mayor que vive allá, para traerlos a tener una “mejor vida”. Para que él viniese, ella me pedía traerla también por lo que le hago la reclamación a ella. Aunque no conforme con la idea, fui e hice el trámite bajo el compromiso moral entre ella y yo de que mi única obligación sería con el hijo en común que tenemos. En nuestro acuerdo, ella se iría con su hermano que apenas tiene un año en el país. Todo está pensado sobre la base de que nuestro hijo de 19 años pueda tener un mejor futuro aquí, algo que me preocupa, porque él tiene una limitación física que es congénita y una mente infantil de un niño de 10 años. Él camina y corre sin problema, su brazo y pie derechos los mueve con dificultad, sobretodo su brazo, además de necesitar a alguien siempre cerca de él,  puesto que convulsiona, aunque hace años esto no le sucede por efecto de los medicamentos.

En Cuba ellos tienen buena situación económica que se garantiza desde aquí, y la atención médica necesaria para su problema físico-motor, además de muy buenas relaciones con los diferentes especialistas que lo atienden. La idea de venir al país de las oportunidades es creyendo que existen programas del gobierno para ayudarlo a insertarse social y laboralmente, en el que en estos programas el gobierno les ayude financieramente.

Para la entrevista de la petición de ella como esposa, me piden un affidavit of support el cual estuve estudiando; y según dice este documento, ellos dos serian económicamente 100 por ciento mi responsabilidad durante los primeros 5 años aunque nos divorciemos, y donde cualquier ayuda que ella solicite del social (estampillas de comida, cash, Medicaid) tendría yo que pagar todo lo que utilizó, aunque haya aplicado con ó sin conocimiento de tener derecho ó no a solicitar estos beneficios.

Dado a que me debo a otro núcleo familiar y, por consiguiente, tengo otras obligaciones para con ellos, donde éste sería una obligación adicional. Surge mi pregunta por el temor a no poder garantizar la calidad de vida que cada ser humano merece.

Mi pregunta es, ¿tiene ella y nuestro hijo derecho a aplicar a beneficios del social, sobre todo Medicaid, cuando está  siendo ella pedida como cónyuge por el programa de reunificación familiar bajo parole, donde aplicarán a residentes permanentes al año y un día de estar en el país?

“Anónimo” (vía correo electrónico).

“Árbol que crece torcido, nunca su rama endereza”... Un refrán viejo, pero sabio, que le calza perfectamente a su relatado caso, al cual, sencillamente, no le veo solución legal.

El “matrimonio” celebrado hace 2 años con la madre del joven impedido reúne todos los elementos de fraude inmigratorio, incluyendo el convenio entre la pareja de que, al llegar a Estados Unidos, cada quien seguiría por su cuenta. No se celebró con el propósito de llevar una vida conyugal normal y duradera, sino con el propósito de “resolver” (¡verbo favorito de los oprimidos en la isla!) una inmigración para el hijo emproblemado.

Gracias por su extensa y bien explicada carta, pero no lo invito a venir a verme, ni usted me dejó espacio para más comentarios, porque su caso es tan malo que no da campo para urdir esperanzas. Querría contestarle algo más satisfactorio, pero no encuentro como. ¡Lo siento mucho!

MANFRED ROSENOW es un

abogado y periodista de Miami

especializado en temas de inmigración.

Escríbale a El Nuevo Herald,

3511 NW 91 Avenue, Doral FL 33172 o al correo electrónico rosenowesq@aol.com

Esta historia fue publicada originalmente el 14 de julio de 2015, 6:35 p. m. with the headline "‘Árbol que crece torcido, nunca su rama endereza’."

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