Inmigración

¡Cuidado con ese ‘matrimonio’! Le deseo lo mejor...

Doctor, buenos días. Necesito hacerle una consulta y quisiera me ayude.

Soy ecuatoriana y tengo visa de turista a Estados Unidos. Mi novio es cubano y vive en Estados Unidos un año. Queremos casarnos a mi llegada a Estados Unidos.

Mis preguntas son, ¿tenemos que contraer matrimonio inmediatamente para ingresar los papeles juntos, y si no, en qué tiempo yo podré ingresar los míos?

Mi segunda pregunta, ¿yo no podré salir de Estados Unidos hasta que me salgan los papeles?

Y mi última, ¿a partir de la fecha que me case, cuánto tiempo tendré que esperar para que me den mi permiso de trabajo, y qué documentos debo llevar de mi país para contraer matrimonio con mi novio?

Doctor, muchas gracias de antemano por su ayuda.

Espero a mi llegada a Miami poder solicitar sus servicios para este trámite.

Gracias,

Cristina

(vía correo electrónico)

¿Alguna vez habrá oído usted la frase, “Los cuatro evangelistas eran tres: Mateo y Juan”? No pude menos que acordarme de este curioso tropo gramatical tras de contar y re-contar sus anunciadas tres (???!) preguntas.

No es que esta disparidad tenga algo que ver con la naturaleza inmigratoria de su caso, sino que, necio que soy, cuando abro cada una de las cartas de las numerosas que recibo todas las semanas, mi primaria reacción sicológica es que me formo un cuadro mental de la persona que me escribe. Tras de haber respondido, desde hace 30-y-más años, a más de 7,000 cartas dirigidas a esta Línea de Inmigración, créame que difícilmente alguien me va a sorprender con un interrogante inmigratorio novedoso y particular. Lo que, por otro lado humano tanto más interesante, me sigue siendo llamativo e interesante es la variedad de lectores ó lectoras que, cada uno de estos, resuelve proseguir por un camino propio en la compleja tarea de “resolver” (como suele decir un cubano) la necesidad del momento en el desafío cotidiano de la existencia.

En este particular, mis admirables amigos cubanos son non plus ultranadie más capaz. Ese espíritu es el que ha hecho, no sólo que el pueblo cubano sobreviva a medio siglo de áspero comunismo, sino que nadie más idóneo para solucionar los problemas de su vida cotidiana. Al menos, esa pasmosa habilidad es su más precioso haber, hasta tanto la tormentosa veleidad de su escape hacia Estados Unidos de América —¡a sólo 90 millas de mar!— los sitúa ante un nuevo (y desconocido) desafío social, cultural, e individualmente sicológico.

Mi polipreguntona joven ecuatoriana, “novia” de un cubano, si no de nacimiento, ojalá de corazón, está enredada en un camino un tanto escabroso que la hace plantear interrogantes que parecieran traslucir dudas internas que se esconden tras de sus preguntas. ¿Tenemos que casarnos inmediatamente para introducir los papeles (de gestión de residencia) juntos? Lo delicado es precisamente el “para” (la razón de su pregunta). Se trasluce su duda, cuando en un matrimonio de jóvenes, la demora es lo último que suele desearse. Respuesta: usted no puede emprender gestiones hasta que no tenga un año y un día de presencia legal en el país. ¿Salir de Estados Unidos? Nada le impide salir, hoy, mañana, ó pasado mañana – lo que no es absolutamente seguro, me huelo, es que la dejen volver a entrar.. Tercera: ¿cuánta espera hasta que le den permiso de trabajo? R. Permiso de trabajo: después que haya introducido sus papeles (ya contestado), si es que no los llaman a entrevista rápidamente, porque allí podría naufragar toda su aventura. Y cuarta (!), ¿Sus papeles? Originales todos (y traducidos), aunque básicamente sólo necesita su certificado de nacimiento, a menos que haya estado casada antes).

Los matrimonios de extranjeros con cubanos son particularmente sospechosos para Inmigración. Mi sugerencia: antes de tirarse de cabeza al agua (podría ahogarse...), contrate un buen abogado de inmigración – cuidado con los legos “tramitadores”: usted no les interesa, sólo ellos mismos.¡Le deseo lo mejor!

MANFRED ROSENOW es un

abogado y periodista de Miami

especializado en temas de inmigración.

Escríbale a El Nuevo Herald,

3511 NW 91 Avenue, Doral FL 33172 o al correo electrónico rosenowesq@aol.com

Esta historia fue publicada originalmente el 23 de julio de 2015, 7:07 p. m. with the headline "¡Cuidado con ese ‘matrimonio’! Le deseo lo mejor...."

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