Inmigración

Es improbable que una política fronteriza de línea dura le cueste a Trump en Miami-Dade, una comunidad de inmigrantes

Los panelistas Dr. Eduardo Gamarra, Fernand Amandi, José Dante Parra, Irina Vilariño y Ninoska Pérez participan en el panel Los Electores Deciden organizado por el Miami Herald y medios asociados en la Universidad Internacional de la Florida, el 14 de marzo de 2024.
Los panelistas Dr. Eduardo Gamarra, Fernand Amandi, José Dante Parra, Irina Vilariño y Ninoska Pérez participan en el panel Los Electores Deciden organizado por el Miami Herald y medios asociados en la Universidad Internacional de la Florida, el 14 de marzo de 2024. Carle Juste

Parece poco probable que la retórica de línea dura del ex presidente Donald Trump sobre la inmigración le cueste a él o al Partido Republicano mucho apoyo entre los electores hispanos de la Florida en noviembre. Incluso podría ayudarles.

Con los republicanos acusando al presidente Joe Biden y su administración de no hacer cumplir las leyes básicas de inmigración y asegurar la frontera sur de Estados Unidos, el tema de la inmigración es particularmente complicado en Miami-Dade, donde más de la mitad de los residentes del condado nacieron en el extranjero.

Aunque a nivel nacional los electores hispanos son más propensos a alinearse con los demócratas en materia de inmigración, un notable número de electores hispanos de la Florida –muchos de los cuales son ellos mismos inmigrantes– ven la inmigración ilegal como un problema generalizado para Estados Unidos, según las encuestas públicas. Eso pudiera ayudar a los republicanos a ganar aún más apoyo en una parte de la Florida rica en electores que se ha desplazado hacia la derecha en los últimos años, o al menos minimizar cualquier daño.

Una encuesta reciente entre electores hispanos de 22 estados realizada por la Universidad Internacional de la Florida (FIU) y la empresa de marketing Adsmovil reveló que casi la mitad (45%) de los electores hispanos de Estados Unidos cree que los demócratas son los que mejor manejan los asuntos de inmigración, y solo el 29% dice que los republicanos son mejores en este tema. Pero cuando la encuesta hizo la misma pregunta a los electores hispanos de la Florida, los resultados se invirtieron.

“Hay una percepción entre los que están aquí de que el barco está lleno”, dijo el jueves por la noche Eduardo Gamarra, profesor de Ciencias Políticas de la FIU que dirigió la encuesta de la universidad, durante una reunión pública de electores hispanos organizada en la universidad por el Miami Herald y medios asociados. “¿Alguien subirá la escalera?”.

La encuesta de Gamarra también encontró que, tanto a nivel nacional como en la Florida, los electores hispanos son los más propensos a identificar la inmigración y las “fronteras abiertas” como la mayor amenaza para la seguridad nacional del país.

Otra de las panelistas en la reunión pública del jueves, Irina Vilariño, cuya familia lanzó la popular cadena de restaurantes Las Vegas Cuban Cuisine tras llegar a Estados Unidos durante una oleada masiva de cubanos en 1980, coincidió en que los electores hispanos de Miami están preocupados por la afluencia histórica de inmigrantes que llegan a la frontera, pero discrepó con la descripción de Gamarra en cuanto al porqué.

Vilariño, ex candidata republicana al Congreso, dijo que el Partido Republicano simplemente quiere que “la gente buena venga a Estados Unidos”.

“No estoy en contra de la inmigración”, dijo. “Al contrario. Necesitamos una gran inmigración para nuestras empresas, para nuestra economía”.

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Trump ha tratado de elevar la crisis en la frontera sur de Estados Unidos mientras compite por recuperar el control de la Casa Blanca este año. Pero al hacerlo, también ha desplegado una retórica que se considera ampliamente antiinmigrante.

En una parada de campaña en Nueva Hampshire en diciembre, insistió en que los inmigrantes indocumentados están “envenenando la sangre” de Estados Unidos. Durante un mitin en Hialeah en noviembre, Trump provocó vítores cuando prometió lanzar la mayor campaña de deportación interna de la historia.

Nelson Díaz, un cabildero republicano y ex presidente del Partido Republicano de Miami-Dade, restó importancia a los comentarios de Trump, diciendo que el ex presidente no está “en contra de la inmigración legal”, sino que simplemente está reconociendo que “el desastre que está ocurriendo en la frontera sur es inaceptable”.

“El mayor error que comete mucha gente es asumir que cuando Donald Trump habla de cerrar la frontera y ese tipo de cosas, está diciendo que odia a los inmigrantes o a cualquiera que haya nacido en el extranjero, y eso simplemente no es cierto”, dijo Díaz.

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Perspectivas impulsadas por la política

A pesar de la vasta población nacida en el extranjero y la cultura política única de Miami, algunos expertos dijeron que el debate sobre la inmigración en el sur de la Florida sigue siendo impulsado en gran medida a nivel nacional.

Guillermo Grenier, profesor de Sociología en la FIU que estudia la inmigración, dijo que el entorno político hiperpolarizado del país ha hecho difícil separar las actitudes de los electores hacia la inmigración de su afiliación partidista.

Aunque los cubanoamericanos –un bloque de electores tradicionalmente de tendencia republicana que ha dominado la política de Miami-Dade durante décadas– tienden a simpatizar con los inmigrantes que huyen de sus países de origen por razones políticas, dijo, muchos de esos electores han seguido la línea del Partido Republicano en el debate sobre la inmigración.

“Están pensando en la política”, dijo Grenier. “La política es: ‘No estamos en el poder y queremos estarlo. Somos republicanos, queremos que nuestro presidente sea republicano. Si lamentarnos por la inmigración es una forma de conseguirlo, lo haremos, porque primero somos gente de partido’”.

Sin embargo, el debate sobre la inmigración en el sur de la Florida tiene más matices, dijo Grenier. Miami es una ciudad que ha sido moldeada en los últimos 60 años por oleadas de inmigrantes, en su mayoría de América Latina y el Caribe, y muchos electores todavía creen en una vía legal para que la gente entre en el país, dijo.

Una encuesta divulgada en noviembre por el grupo activista latino UnidosUS reveló que, si bien más de uno de cada cinco hispanos de la Florida considera que la inmigración es el problema más acuciante que deben abordar los funcionarios electos, exactamente la mitad dijo que Estados Unidos debería ofrecer una vía a la ciudadanía a los inmigrantes indocumentados que llevan mucho tiempo viviendo en el país.

El 38% de los hispanos de la Florida dijo que reforzar la seguridad fronteriza era una tarea más importante.

Fernand Amandi, un encuestador demócrata con sede en Miami, dijo que los republicanos se basan en el caos en la frontera sur de Estados Unidos para agitar a su base conservadora y despertar el miedo entre los electores. En la reunión pública de electores hispanos del jueves en la FIU, Amandi señaló que Biden y los demócratas del Senado estaban listos para aprobar un proyecto de ley bipartidista destinado a frenar el número récord de cruces fronterizos ilegales, pero los republicanos bloquearon esa legislación a instancias de Trump.

“¿Quién salió y dijo que no vamos a hacer este proyecto de ley?”, dijo Amandi, que es cubanoamericano. “Donald Trump, el potencial candidato republicano”.

Desarrollo en tiempo real

Lejos de la frontera entre Estados Unidos y México, la Florida tiene su propio conjunto de desafíos relacionados con la inmigración.

El gobernador Ron DeSantis dijo el miércoles que desplegará cientos de agentes de la ley y soldados estatales en el sur de la Florida y los Cayos para hacer frente a una posible oleada de haitianos que huyen de su asediada patria. Haití está en medio de una crisis política y su gobierno se tambalea al borde del colapso total, lo que aumenta la preocupación entre los funcionarios estatales y federales de que muchos haitianos pudieran hacer el angustioso viaje en barco de 700 millas a la Florida en un esfuerzo por escapar del caos.

Los problemas nacionales de inmigración también han ocupado un lugar destacado en las reuniones públicas del sur de la Florida. En Hialeah, una ciudad mayoritariamente inmigrante con una de las poblaciones más cubanas de Estados Unidos, funcionarios han estado señalando a los inmigrantes recién llegados por agravar algunos de los problemas de la ciudad, incluida la falta de viviendas asequibles.

En noviembre, poco después del mitin de Trump en Hialeah, el Concejo Municipal rebautizó por unanimidad una avenida con el nombre del ex presidente. También condenó las políticas de inmigración de Biden el mes pasado en una resolución oficial que decía que la “afluencia de inmigrantes ilegales ha traído cambios sociales y económicos significativos” a Hialeah.

El alcalde Esteban Bovo declaró recientemente al Herald y al Nuevo Herald que su preocupación por las consecuencias de la inmigración en su ciudad no está motivada por sentimientos antiinmigración, sino por una gobernanza práctica.

“Sería muy, muy hipócrita de mi parte decir que la gente no es bienvenida, porque no estamos de acuerdo con eso”, dijo. “Pero ¿necesitamos infraestructura y capacidad para acoger a la gente? Sí. ¿La tenemos? No”.

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