Inmigración

‘Condiciones inhumanas’: ¿Viven mal los migrantes albergados en la Base Naval de Guantánamo?

Reporte revela que los migrantes albergados en la Base Guantánamo enfrentan difíciles condiciones de vida.
Reporte revela que los migrantes albergados en la Base Guantánamo enfrentan difíciles condiciones de vida. MIAMI HERALD STAFF

Los migrantes que se encaminan a Estados Unidos y son interceptados en el mar, se mantienen en condiciones inhumanas semejantes a las de una cárcel en una instalación federal en la Base Naval de Guantánamo. El reporte lo dio a conocer el miércoles un grupo de ayuda legal y apoyo que has representa a los migrantes que viven en el centro.

Según el Proyecto de Ayuda Internacional de Refugiados (IRAP), los migrantes que esperan en el Centro de Operaciones de Migrantes (MOC) de la Base de Guantánamo ser reubicados en un tercer país o ser repatriados, tienen un cuidado de salud inadecuado, viven en barracas deterioradas con moho y problemas de alcantarillado y se les niega las llamadas confidenciales con abogados. El grupo recopiló testimonios de migrantes y de antiguos empleados como parte de su investigación, llevó a cabo estudios independientes sobre el asunto y le ha pedido al gobierno federal que cierre la instalación.

“Se trata de una flagrante violación de los compromisos legales de EEUU y de una violación de los valores fundamentales que cualquier persona debería tener y que Estados Unidos afirma que tiene”, dijo José Miranda, abogado de la organización que representa a una familia cubana que aparece en el reporte.

Muchos de los que viven en el centro son haitianos y cubanos migrantes, que utilizan embarcaciones endebles e improvisadas para tratar de llegar a Estados Unidos por mar. La instalación de procesamiento de está separada de las operaciones de la base naval. Un portavoz del Departamento de Estado, que se encarga de supervisor el procesamiento y el cuidado de los migrantes junto con el Departamento de Seguridad Territorial y la Organización Internacional para Emigración, dijo al Miami Herald que rechazaba la veracidad del reporte.

“La afirmación de que los migrantes que viven en el Centro de Operaciones de Migrantes están ‘detenidos’ y viven allí bajo condiciones parecidas a las de una prisión y se les violan sus derechos es falsa”, señaló el portavoz.

Una tripulación de la Guardia Costera intercepta a una embarcación procedente de Haití con decenas de migrantes el 6 de abril de 2022, a unas 18 millas al norte de Sagua La Grande, Cuba.
Una tripulación de la Guardia Costera intercepta a una embarcación procedente de Haití con decenas de migrantes el 6 de abril de 2022, a unas 18 millas al norte de Sagua La Grande, Cuba. Seaman Eric Rodriguez U.S. Coast Guard District 7

Según el funcionario, las operaciones del centro son consistentes con la política doméstica del Departamento de Seguridad Territorial, y los emigrantes reciben alimentos y cuidado de la salud, así como acceso al aprendizaje, a actividades recreacionales al igual que a lavandería, gimnasio y la cocina. El funcionario agregó que los emigrantes también pueden trabajar, comprar víveres en la tienda de la base y participar en actividades sociales y religiosas.

El portavoz enfatizó que la instalación es de naturaleza humanitaria y que las personas pueden regresar a sus países en cualquier momento, en tanto los emigrantes que sean elegibles deben esperar para ser reubicados.

Sin embargo, Miranda dijo que a los emigrantes se les ofrece una “opción falsa”.

“Estas personas tienen la opción de esperar de forma indefinida para ser reubicados en algún lugar donde estén a salvo o regresar a alguna parte donde enfrentan persecución”, dijo al Miami Herald.

El New York Times fue el primer medio de prensa que informó sobre las conclusiones del reporte, así como de los resultados de una investigación de la oficina de Derechos y Libertades Civiles del Departamento de Seguridad Territorial, una agencia de vigilancia que le pidió al gobierno que no llevara niños para Guantánamo. En su reporte la organización dijo que los niños viven en los mismos lugares que los adultos, contrario a las normas de detención de Estados Unidos.

La población de emigrantes en el centro es baja, apenas con algunas docenas de refugiados en espera de ser reubicados, según estadísticas del New York Times y noticias compiladas mediante documentos y entrevistas.

Miranda representó a un matrimonio y a sus dos hijos que escaparon de Cuba en una balsa porque eran perseguidos políticos en la isla. El Servicio Guardacostas (USCG) interceptó a la familia en el mar y la envió a Guantánamo. A los abuelos paternos de los niños, que viajaban con ellos, se les otorgó libertad bajo palabra para entrar a Estados Unidos para buscar tratamiento médico.

Ambos vivieron más de un año en Guantánamo, donde, según el reporte pasaron semanas en sus dormitorios y tenían acceso limitado a las llamadas confidenciales con los abogados. Los niños no pudieron continuar estudiando ni tuvieron un tratamiento médico adecuado, apuntó la organización. El IRAP compartió una carta que el grupo atribuyó a un medico de la Marina de Guerra, donde dijo que el hijo de la pareja, diagnosticado con estrés postraumático y una hernia inguinal “exceden la capacidad de tratamiento” del Hospital Naval en la Base de Guantánamo.

La organización dijo que, finalmente, sus clientes fueron reubicados en un tercer país tras haber amenazado con presentar una demanda. En el reporte también aparecen las historias de dos periodistas que huyeron de Cuba con sus hijos y otros familiares.

Guantánamo tiene notoria fama por albergar terroristas sospechosos después de los ataques del 9 de septiembre de 2001. Sin embargo, durante los años 80 y 90, albergó a miles de haitianos, muchos de ellos pacientes con VIH. Cuando los cubanos empezaron a largarse de la isla en masa durante la crisis de los balseros de 1994, el gobierno federal también los llevó para Guantánamo. El gobierno de Biden —anticipando un éxodo masivo— también consideró usar la base para procesar a los emigrantes haitianos tras la violencia de pandillas que provocó la renuncia del primer ministro Ariel Henry y la creación de un concejo presidencial de transición.

Para varios activistas de los derechos de los inmigrantes, la instalación es un símbolo del maltrato que históricamente han recibido los migrantes haitianos que pasan por el sistema de inmigración norteamericano.

“La administración debe trabajar para cerrar el MOC de Guantánamo, para poder procesar todas las solicitudes de asilo de manera consistente con sus obligaciones de derechos humanos, entre ellos los que son interceptados en el Estrecho de la Florida o el Mar Caribe”, dijo Guerline Jozef, director ejecutivo de la Alianza Puente Haitiano.

En su reporte, el IRAP dijo que a todas las personas que en la actualidad viven en la instalación se les debe otorgar libertad bajo palabra para entrar a Estados Unidos. De igual modo, le solicitó al Congreso que investigue el Centro de Operaciones de Migrantes.

Miranda dijo al Herald que aunque la familia fue reubicada en un tercer país, lo que realmente quería era estar con los abuelos y otros familiares en Estados Unidos.

“En general, hay muy poca transparencia y responsabilidad por lo que ocurre a diario”, agregó Miranda.

Traducción de Jorge Posada

Esta historia fue publicada originalmente el 21 de septiembre de 2024, 3:44 p. m..

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