‘Tengo miedo que la deporten’: Estadounidenses temen por futuro de sus seres queridos venezolanos
Esta semana, Amanda, una mujer de 35 años nacida en Ohio, ha estado buscando ansiosamente en Internet información sobre el Estatus de Protección Temporal, el programa federal que protege a más de medio millón de venezolanos de la deportación.
Tiene 25 semanas de embarazo. Su novio, el padre de su primer bebé, es un inmigrante venezolano con TPS que lleva casi dos años en los Estados Unidos. Amanda, quien trabaja en una organización sin fines de lucro que brinda servicios de atención primaria de infancia, dice que la reciente revocación por parte de la administración Trump de una extensión de 18 meses del TPS los ha sumido a ella y a su novio en la incertidumbre.
“Siento que ya no puedo preocuparme por el nacimiento de mi hijo, que puede llegar en cualquier semana. Ahora tengo que averiguar cómo pagar un abogado si lo necesito. ¿Será que nos fugamos?” dijo Amanda, quien pidió que no se usara su apellido por temor a la seguridad de su novio.
La difícil situación de Amanda demuestra cómo las órdenes de inmigración desde la Casa Blanca está afectando no sólo a los propios venezolanos sino a innumerables ciudadanos estadounidenses y residentes permanentes en el estado de la Florida y en todo el país que tienen relación con esta comunidad. Temen que sus seres queridos sean enviados de regreso a Venezuela, un país plagado de crisis humanitaria y políticas.
La reversión de las protecciones del TPS ha causado ansiedad en las comunidades de inmigrantes de la Florida, el estado con la mayor población de beneficiarios del TPS en el país y donde casi el 60% de los beneficiarios son venezolanos.
Amanda y su novio, que viven en el Medio Oeste, temen ser separados si la secretaría de Seguridad Nacional, Kristi Noem, no renueva pronto las protecciones para Venezuela. Su novio encontró recientemente un trabajo estable en una fábrica, pero teme que pronto no podrá trabajar legalmente en los Estados Unidos y mantener a su recién nacido.
“Estoy en el punto en el que voy a dar a luz prematuramente debido al estrés que tengo en este momento con la inmigración”, dijo Amanda, y agregó que su pareja piensa que no es deseado en este país. “Siente que la gente odia a los venezolanos”.
Más de 7.7 millones de venezolanos han huido de su país durante la última década, escapando de una crisis humanitaria en curso. Según el censo, 903,153 venezolanos viven en los Estados Unidos. Entre ellos, 505,400 están bajo la protección de deportación del TPS, y potencialmente podrían verse obligados a irse si finalmente se revoca la protección.
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A pesar de salir con un venezolano que enfrenta incertidumbre sobre su futuro legal en los Estados Unidos, Amanda sigue siendo una firme defensora de las políticas de inmigración de Trump. Ella cree que la economía fue mala para la mayoría de los estadounidenses bajo el gobierno del presidente Joe Biden y votó por el presidente Trump. Esa es una decisión de la que todavía no se arrepiente. Por ahora, Amanda simplemente está esperando más información para que ella y su nueva familia puedan tomar una decisión informada.
‘Lo detuvimos’
Antes de que Biden dejara la Casa Blanca, el exsecretario de Seguridad Nacional Alejandro Mayorkas extendió el TPS de Venezuela desde abril de 2025 hasta octubre de 2026.
Sin embargo, esta semana, la nueva secretaria de Seguridad Nacional, Noem anunció que retiraría la extensión, argumentando que Mayorkas había extendido indebidamente el programa cuando era una decisión que debería haber quedado en manos del gobierno de Trump.
“Antes de que terminara el mandato de Biden, Mayorkas firmó una orden que decía que durante 18 meses iban a extender la protección a las personas con Estatus de Protección Temporal, lo que implicaba que los venezolanos iban a poder vivir en los Estados Unidos y violar nuestras leyes durante otros 18 meses”. dijo Noem. “Lo detuvimos”.
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La administración Biden designó por primera vez el Estatus de Protección Temporal para los venezolanos en marzo de 2021, citando el deterioro de las condiciones de vida y el gobierno represivo del líder Nicolás Maduro en el país sudamericano. Posteriormente amplió el programa en octubre de 2023 para incluir a cientos de miles de venezolanos más que habían llegado en una fecha posterior. Las designaciones han sido ampliamente celebradas en el sur de Florida, el corazón de la comunidad venezolana en los Estados Unidos.
Ahora, las protecciones expirarán en abril para 256,625 venezolanos, a menos que Noem extienda la designación antes del sábado. En septiembre, está previsto que el TPS se agote para otras 248,775 personas a menos que ella los renueve.
Para muchos venezolanos como Enrique, un ciudadano estadounidense naturalizado que vive en el condado de Broward, la caracterización de criminales de los beneficiarios del TPS le parece discriminatoria. Ser condenado por un delito grave o tener más de dos delitos menores impide que alguien sea elegible para recibir protección contra la deportación. La familia de Enrique ingresó al país legalmente y no ha estado involucrada en ninguna actividad criminal.
“Es profundamente injusto”, dice Enrique, expresando frustración por el ataque político a los inmigrantes venezolanos. “Es profundamente injusto que el gobierno esté criminalizando a los venezolanos y atacándonos por razones políticas. Simplemente no está bien”.
Dijo que todos los miembros de su familia se ven afectados por esta decisión. La familia extendida de Enrique llegó a través de un proceso de parole migratorio de Biden que permitió a unos 531.000 venezolanos, nicaragüenses, haitianos y cubanos vivir y trabajar en los Estados Unidos durante dos años, siempre que volaran a un aeropuerto y pasaran controles de salud y de antecedentes. Lo mismo hicieron su hermano, su cuñada y su sobrino. La administración Biden anunció en octubre que a los beneficiarios actuales ya no se les permitirá renovar su parole, mientras que Trump puso fin al programa por completo.
La familia de Enrique esperaba que recibir el TPS les diera cierta estabilidad mientras encontraban un camino hacia un estatus permanente en los Estados Unidos.
La reversión del TPS ha aumentado las inquietudes sobre su futuro aquí, y el ingeniero informático se enfrenta al temor de que su familia pierda la estabilidad que tanto les costó.
“Siempre hemos sido cuidadosos de cumplir la ley en este país”, dijo Enrique. “Si se revoca el TPS, mi familia no tendrá más remedio que regresar a Venezuela. Están en la cincuentena y eso significa empezar de cero. Mi hermano y yo nacimos en Colombia y emigramos a Venezuela cuando éramos niños; esta sería nuestra segunda migración”.
‘Tengo miedo que la deporten’
A. Gómez, ciudadano estadounidense nacido en la ciudad de Nueva York, está profundamente preocupado por su prometida, la madre de su hijo de cuatro meses, quien llegó de Venezuela hace dos años. Hoy es beneficiaria del TPS. La pareja se conoció hace más de un año a través de una aplicación de citas. Rápidamente se convirtieron en compañeros de vida y ahora comparten una hija.
“Al principio no entendí completamente la situación con el TPS, pero cuando nació nuestra hija y Trump fue elegido, decidimos obtener una licencia de matrimonio”, dijo Gómez, de unos 40 años.
Su prometida, de 30 años, era una activista que se oponía al gobierno de Maduro en Venezuela. Ella huyó del país debido a presiones políticas, dijo Gómez, temiendo por su futuro, decidió casarse con ella después de la elección de Trump, preocupado por la incertidumbre que rodeaba su estatus.
“Tengo miedo de que la deporten”, dijo. “Si la envían de regreso a Venezuela, la atención que tendrá allí la pondría en peligro”.
La administración Biden anunció que las deportaciones directas a Venezuela se reanudarían en octubre de 2023. Sin embargo, no ha habido vuelos de deportación allí en un año. Analistas independientes señalan que la pausa se produjo después de que aumentaron las tensiones entre el país sudamericano y los Estados Unidos. Queda por ver si la administración Trump podrá reanudarlos.
Los líderes comunitarios venezolanos y los activistas de inmigración critican duramente las deportaciones a Venezuela, argumentando que los migrantes, especialmente los disidentes políticos, podrían enfrentar peligros y violencia extrema una vez que regresen.
“Todos están realmente muy nerviosos”
La reversión del TPS también está afectando a los dueños de negocios en la Florida, quienes están preocupados por lo que sucederá con sus empleados y sus operaciones diarias si a los beneficiarios venezolanos del TPS pronto ya no se les permite trabajar en los Estados Unidos.
En un café venezolano con tres sedes en el sur de la Florida, uno de los propietarios se despertó el miércoles con una triste sorpresa cuando vio la noticia de la revocación de las extensiones del TPS.
“Esto fue como un balde de agua fría que nadie esperaba”, dijo el propietario de 54 años, ciudadano estadounidense que nació en Puerto Rico, pero creció en México. Ha estado viviendo en los Estados Unidos durante más de tres décadas. El propietario no quiso ser identificado porque teme que funcionarios de inmigración puedan allanar su negocio.
“Estoy preocupado por nuestra fuerza laboral y nuestros clientes”, muchos de los cuales son venezolanos, dijo.
Al menos 22 de sus 30 empleados están legales en el país bajo la figura del TPS y muchos están preocupados por lo que sucederá a continuación.
Alrededor de las 11:30 am del miércoles recibió una llamada del gerente de su almacén en Hialeah quien estaba ansioso y asustado. Alguien estaba llamando a la puerta y no estaban seguros de si abrirla o no.
Finalmente, el propietario le dijo al empleado que abriera la puerta y resultó que era el exterminador
“Todos están realmente muy nerviosos”.
Esta historia fue publicada originalmente el 31 de enero de 2025, 6:11 p. m..