Inmigración

Tras cierre de frontera de EEUU, miles de migrantes emprenden duro camino de regreso

Un migrante venezolano lleva a sus dos hijos pequeños mientras mira hacia México mientras espera a su esposa mientras cruza el Río Grande hacia Estados Unidos, el 20 de julio de 2023, desde Piedras Negras, Coahuila, México. Crédito: Omar Ornelas-USA TODAY NETWORK
Un migrante venezolano lleva a sus dos hijos pequeños mientras mira hacia México mientras espera a su esposa mientras cruza el Río Grande hacia Estados Unidos, el 20 de julio de 2023, desde Piedras Negras, Coahuila, México. Crédito: Omar Ornelas-USA TODAY NETWORK El Paso Times-USA TODAY NETWORK

Miles de migrantes latinoamericanos que quedaron atrapados en México luego que las drásticas medidas impuestas por la administración Trump efectivamente cerraran la frontera de Estados Unidos han iniciado o están preparando el duro regreso a sus países de origen, algunos de ellos ya cruzando la frontera sur con Guatemala, y otros comenzando a reunir el dinero para comprar un boleto de avión.

Las condiciones son difíciles para los aproximadamente 350,000 migrantes que quedaron varados en el país azteca luego que el presidente Donald Trump desactivara CBP One, una aplicación que permitía a los solicitantes de asilo iniciar el proceso antes de llegar a la frontera. Esa decisión acabó de un plumazo las aspiraciones de miles de personas que durante meses habían estado esperando una cita con un funcionario de inmigración para defender sus casos.

Migrantes venezolanos instalan un campamento en la orilla sur del Río Grande en Ciudad Juárez, México.
Migrantes venezolanos instalan un campamento en la orilla sur del Río Grande en Ciudad Juárez, México. Omar Ornelas/ El Paso Times Omar Ornelas/ El Paso Times / USA TODAY NETWORK

Si bien no hay un desglose oficial de las diferentes nacionalidades que componen la ola masiva de migrantes que se encuentran en México, en los últimos años la tendencia de personas que se desplazan hacia la frontera ha estado dominada por venezolanos, haitianos, colombianos, ecuatorianos y cubanos, así como nacionales de diferentes países centroamericanos.

Muchos de los que se quedaron varados no saben muy bien qué hacer a continuación. Algunos están considerando solicitar asilo en México, pero éstos son relativamente pocos. Muchos se sienten abrumados por la hostilidad que enfrentan en el sitio en que se encuentran y por el temor a ser secuestrados por las diferentes organizaciones criminales que acechan a los migrantes.

“El año pasado, ocho de cada diez personas a las que ayudamos habían sido secuestradas en algún momento”, dijo Pablo Zúñiga, abogado de la organización de defensa de los migrantes y desplazados DHIA con sede en Ciudad Juárez. “Fueron liberados solo después de que ellos, o sus familias, pagaron miles de dólares. Después de descubrir las grandes cantidades de dinero que se pueden ganar, es poco probable que la práctica termine pronto”.

El asilo en México

Para muchos, la decisión de quedarse en México conlleva superar una serie de obstáculos legales. Si bien el país brinda asilo a quienes huyen de sus países, los migrantes deben solicitarlo dentro de los primeros 30 días hábiles a partir de su llegada.

Dado que muchos de ellos solo veían a México como la última parada antes de ingresar a Estados Unidos, la gran mayoría de los migrantes se han quedado durante meses o incluso más de un año sin iniciar el proceso.

Si bien es posible presentar una solicitud de asilo tardía, los solicitantes tendrían que explicar por qué no lo hicieron dentro del plazo asignado. Mientras más largo es el tiempo de demora, menos posibilidades tiene el migrante en obtener una decisión favorable, dijo Zúñiga.

Inmigrantes deportados por Estados Unidos cruzan el Puente Internacional Paso del Norte en Ciudad Juárez, México, el sábado 1 de febrero de 2025.
Inmigrantes deportados por Estados Unidos cruzan el Puente Internacional Paso del Norte en Ciudad Juárez, México, el sábado 1 de febrero de 2025. GERARDO VIEYRA NurPhoto via AFP

José, un venezolano de 30 años que pidió que no se usara su apellido, dijo que él y su esposa habían decidido solicitar asilo en México a pesar de que ya llevan cinco meses en el país. “Les estamos diciendo a los funcionarios que recién nos enteramos de este proceso”, dijo. “Esa es nuestra justificación de no haber presentado antes nuestra solicitud”.

La pareja tiene una niña de dos años y ha decidido quedarse en el lugar en que se encuentran, cerca de Cancún, porque no tienen muchas opciones. “Es muy complicado para nosotros salir. En primer lugar, no tenemos pasaportes y no nos están dando salvoconductos, y nos hemos quedado sin dinero. Hemos perdido todos nuestros ahorros y hemos vendido todo lo que teníamos para venir aquí”.

Aunque no hay cifras sobre el número de migrantes atrapados en México, las organizaciones pro inmigrantes creen que la cifra fluctúa alrededor de los 350,000. La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos dice que unas 280,000 personas estaban esperando obtener una cita a través de CBP One, en México y en otros países, en el momento que la aplicación fue desactivada.

Se cree que la aplicación, que fue utilizada por hasta un millón de migrantes para ingresar a Estados Unidos, ayudó a reducir los cruces ilegales de la frontera.

Los venezolanos

Entre quienes esperaban una cita se encontraba el más nuevo tramo de los más de 7.7 millones de venezolanos que han abandonado su país en los últimos años para escapar de la devastación económica, la violencia y la persecución política que atribuyen a la revolución socialista iniciada por el fallecido presidente Hugo Chávez hace más de 25 años.

Policías antidisturbios de Juárez, Mexico, ayudan a las autoridades a desalojar a cientos de migrantes del campamento “Pequeña Venezuela” junto al río Bravo. La frontera con Estados Unidos en El Paso es visible al otro lado del río.
Policías antidisturbios de Juárez, Mexico, ayudan a las autoridades a desalojar a cientos de migrantes del campamento “Pequeña Venezuela” junto al río Bravo. La frontera con Estados Unidos en El Paso es visible al otro lado del río. Luis Torres/Special to El Paso Times Luis Torres/Special to El Paso Times / USA TODAY NETWORK

La situación en el otrora país rico en petróleo ha provocado lo que fue catalogado como la peor crisis humanitaria en la historia del hemisferio, pero algunos venezolanos dijeron al Miami Herald que prefieren regresar a su país que quedarse en México.

July Rodríguez, directora de Apoyo a Migrantes Venezolanos en México, dijo que en la mayoría de los casos, volar de regreso a Caracas no es una opción.

Esto se debe a que una gran cantidad de migrantes no tienen un pasaporte válido, documento que el régimen de Caracas ha dejado de emitir intermitentemente, y adicionalmente al hecho que la embajada de Venezuela en México se niegue a emitir un salvoconducto para regresar a ese país, documento que para quienes no tienen pasaporte es un requisito esencial para poder comprar un boleto de avión.

“No están emitiendo el salvoconducto porque a la triste realidad de que los funcionarios venezolanos no quieren que los venezolanos que salieron a pie regresen a su país de origen”, dijo Rodríguez. “El gobierno mexicano ha dicho que estaría dispuesto incluso a pagar el vuelo de regreso de quienes quieran regresar a Venezuela, pero no pueden hacerlo si la persona no tiene los documentos”.

Más de un centenar de migrantes hondureños, entre hombres, mujeres y niños, en caravana desde San Pedro Sula, norte de su país, con la idea de llegar a Estados Unidos.
Más de un centenar de migrantes hondureños, entre hombres, mujeres y niños, en caravana desde San Pedro Sula, norte de su país, con la idea de llegar a Estados Unidos. Carolyn Van Houten The Washington Post

El Miami Herald intentó comunicarse con funcionarios de la embajada de Venezuela en México a través de un chat de WhatsApp para migrantes, preguntándoles cuáles son los requisitos para obtener un salvoconducto. Sin embargo, los mensajes no recibieron respuesta.

La ayuda del gobierno mexicano para comprar boletos de avión sería una buena noticia para José Zambrano, un migrante venezolano de 35 años que había estado esperando su cita en la CBP One en Toluca Lerdo, 40 millas al oeste de la Ciudad de México. Zambrano ya decidió regresar a casa con su esposa de 31 años y sus dos hijos a Cabudare, un pueblo en el estado de Lara, en el centro de Venezuela, pero está teniendo dificultades para conseguir los más de $500 que necesita.

Actualmente trabaja como vendedor en una tienda mexicana durante 12 horas al día, seguido de otro turno de cuatro horas en la parte de atrás del local, donde trabaja colocando imágenes en tazas de cerámica. Hace esto seis días a la semana, por lo que gana el equivalente a $300 por mes. Pero envía más de dos tercios de lo que gana a su familia en Venezuela, lo que le deja con menos de lo suficiente para vivir y aún menos para ahorrar para poder comprar un pasaje de avión.

Pese a que no consigue ahorrar dinero, Zambrano dijo que quiere ganar más dinero para poder enviárselo a su familia que enfrenta grandes dificultades en Venezuela.

Su esposa constantemente le dice “que lo que le envío no alcanza para alimentar a los niños, pero luego se entera de que ni siquiera tengo para cenar en las noches y se pone a llorar”, dijo Zambrano. “Le digo que no se preocupe por mí porque soy un hombre y puedo aguantarlo, pero nuestros hijos no pueden hacer eso”.

El duro camino a la inversa

En vista del costo prohibitivo de los pasajes de avión o las dificultades para obtener los documentos adecuados para comprar los boletos, algunos migrantes ya han optado por regresar por el mismo camino en que vinieron, cruzando a Guatemala desde la ciudad fronteriza mexicana de Tapachula, con la esperanza de ganar suficiente dinero en el camino para eventualmente comprar un boleto de avión o un viaje en barco desde Panamá, la última nación centroamericana antes de cruzar a Colombia.

El jueves pasado, decenas de migrantes ya habían cruzado Guatemala y Honduras y se encontraban en una carretera cerca de la frontera con Nicaragua. Los videos compartidos los mostraban caminando rápido, formando una fila informal que los hacía parecer que estaban compitiendo en una maratón, excepto por las pesadas bolsas y mochilas y algún que otro niño que llevaban a cuestas.

En el país mexicano preocupan las deportaciones masivas prometidas por Trump porque cerca de la mitad de los 11 millones de indocumentados en Estados Unidos son mexicanos.
En el país mexicano preocupan las deportaciones masivas prometidas por Trump porque cerca de la mitad de los 11 millones de indocumentados en Estados Unidos son mexicanos. picture alliance dpa/picture-alliance/Sipa USA

Ronald Álvarez, quien hace dos semanas le dijo al Miami Herald que él y su familia habían decidido regresar a su natal Venezuela, estaba entre los que esperaban cruzar a Nicaragua. Dijo que alrededor de 150 personas estaban a su alrededor, junto con su esposa y su hijo de cuatro años, con la esperanza de hacer lo mismo, pero por lo que ha estado viendo en las redes sociales, esto es solo el comienzo.

“No me sorprendería si en unas pocas semanas viéramos la misma cantidad de personas viajando hacia el sur en su camino de regreso que teníamos yendo hacia el norte cuando estábamos tratando de llegar a Estados Unidos”, dijo.

Álvarez está entre los que esperan llegar a Panamá y luego tomar un viaje en bote a Colombia. Álvarez está totalmente en contra de viajar a pie por el Tapón del Darién, una peligrosa selva llena de depredadores en la frontera entre Panamá y Colombia que él y su familia cruzaron por primera vez en su camino hacia Estados Unidos.

Sin embargo, Álvarez no está seguro de cómo pagará el viaje en bote. Un asiento en la embarcación cuesta unos 300 dólares por persona y el poco dinero que él y su familia han podido ganar en su camino hacia el sur apenas cubre sus necesidades diarias.

El presidente panameño, José Raúl Mulino, está preocupado por que la falta de carreteras a través del Tapón del Darién convierta la selva en un cuello de botella para los migrantes venezolanos que buscan regresar a su país de origen. Ha dicho a los periodistas que su gobierno está analizando la viabilidad de establecer vuelos a Cúcuta, una ciudad en Colombia que limita con Venezuela.

“Enviarlos a Venezuela… no es posible desde Panamá porque no tenemos ningún contacto con el gobierno venezolano”, dijo Mulino. “Sin embargo, estamos estudiando las posibilidades de abordar este flujo inverso enviándolos en avión”.

Esta historia fue publicada originalmente el 18 de febrero de 2025, 1:56 p. m..

Antonio Maria Delgado
el Nuevo Herald
Galardonado periodista con más de 30 años de experiencia, especializado en la cobertura de temas sobre Venezuela. Amante de la historia y la literatura.
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