LÍNEA DE INMIGRACIÓN: Con mucho gusto, Migdalia, pero me faltan ciertos datos
Buenas. Me puede hacer el favor de ayudarme. Necesito saber qué puede pasar en mi caso. Tengo mi hija reclamada desde el 2013, la entrevista la tienen para el 2017, ellos son 4, la mayor cumple 21, sé que no puede venir, pero si yo puedo cambiar la reclamación para que vengan sin ayuda, si no, la chiquita se va a demorar más, ó si yo, que soy la abuela, la puedo invitar para sacarla antes. Atentamente,
Migdalia ¡Espero su respuesta!
¡Me la puso difícil! Para que esta conclusión – más exactamente, esta premisa – cobre sentido, debo comenzar por explicar que existen dos dificultades genéricas diferentes: primera, la que nace de las complejidades mismas (¡que son abundantes!) de la ley de inmigración en si, provincia de nosotros, los abogados que nos especializamos en esa particular rama del derecho, y segunda, la que surge, sin querer, de la falta de claridad (ó de concreción) de quien pregunta, porque desconoce completamente la diversidad de factores que se conjugan en un caso inmigratorio.
Ay, papi lindo (comentario de mi bienamada Teresa, quien me pone las cartas en el laptop), la pobre doña Migdalia no sabe qué hacer, ni tampoco sabe dar detalles de su caso. Poniéndonos la capa del mago Mandrake, podemos adivinar que pidió a una hija, casada ó soltera, que está en Cuba. Adivino que es casada porque cuando dice “ellos son 4” es porque por lo menos hay un hombre en el grupo, bueno, podría ser el yerno de doña Migdalia, ó el nieto. Cuando en un grupo de personas hay por lo menos un hombre y el resto son mujeres, predomina el pronombre masculino, en su caso “ellos”, machismo de nuestro idioma. Sabemos que hay una nieta mayor incluida en la petición que va a cumplir 21 y se va a quedar fuera de la reclamación, por lo que su emigración de la isla atormentada tendrá que esperar unos años, ¡pero ni modo! La hija debe emigrar con los que quepan en la petición bajo el programa de Reunificación de Familia bajo Parole para cubanos. Pero también podría ser una hija soltera, con dependientes, entre ellos, uno de estos, varón. Si ese es el caso, cambia el cuadro, porque para el corriente mes de agosto la fecha de prioridad va por diciembre del 2013. No sabemos la fecha de la petición, pues el 2013 tiene 12 meses. Bajo el plan de visa de inmigrante, pudieran emigrar los cuatro, para tal efecto necesitaría un super-affidávit de soporte financiero, y buscar ayuda profesional que la ayude eficientemente.
Hasta ahí algunos de los detalles que se pueden colegir de las breve y bastante confusa carta de doña M. Entendámonos bien. Yo tengo la mejor voluntad de informar bien a mi atenta preguntadora, pero si no hay claridad suficiente en la interrogación, ¿cómo puede haber claridad en la respuesta?! Esto muestra, una vez más, la enorme dificultad de contestar con precisión una carta, comparado a la delicia de tener una entrevista con el interesado. Cualquier detalle que falte sale a la luz con una simple pregunta. ¿O será que el cansancio de haber respondido más de 8,000 cartas en los 30-y-tantos años que llevo contestando en esta columna ya me ha exprimido las entrañas y sale a flote el agotamiento de, como el mitológico Sísifo, trepar y trepar y seguir trepando una montaña que no tiene cima???!
Pero, “no os preocupéis”, como diría yo si en lugar de haberme criado en mi añorada Barranquilla, Colombia, lo hubiese hecho en Valladolid, ó en Burgos, ó en la misma Madrid, capital de la antigua América, que ahora ya va para medio siglo de nuestro bello y multifacético enjambre de naciones desde México hasta la Argentina. Entre otras motivaciones, ésta, la conservación de nuestro idioma, me alegra el alma... Como bien saben mis lectores, no soy literato, ni tengo vocación de serlo, pero mi batalla cotidiana por preservar un castellano decente, es un premio de consolación que, a mis avanzados años, me estimula y me regocija.
A doña Migdalia, en resumen, si desea mis comentarios más concretos sobre la inmigración de su familia, ¡venga a verme y con mucho gusto, se los extenderé. Y gracias al Todopoderoso que me hizo pararme de mi cama de hospital y, no sólo eso, sino que salí con más “órganos” que cuando entré: ahora tengo entre pecho y espalda un trillador de camino – un pacemaker – que regula mis latidos exactamente a un mínimo de 60 por minuto, es decir que ahora soy... Manfred el Biónico, me prometen, por muchos años más...
MANFRED ROSENOW es un
abogado y periodista de Miami
especializado en temas de inmigración.
Escríbale a El Nuevo Herald,
3511 NW 91 Avenue, Doral FL 33172 o al correo electrónico rosenowesq@aol.com
Esta historia fue publicada originalmente el 13 de agosto de 2015, 5:41 p. m. with the headline "LÍNEA DE INMIGRACIÓN: Con mucho gusto, Migdalia, pero me faltan ciertos datos."