Venezolano demanda a EEUU por $1.3 millones tras su detención en CECOT en El Salvador
Un hombre venezolano que desapareció dentro del sistema de inmigración de los Estados Unidos el año pasado, solo para reaparecer en una de las prisiones más notorias de Centroamérica, ha recurrido a los tribunales, acusando al gobierno estadounidense de abusar deliberadamente de su poder y de violar sus derechos.
El 24 de marzo de 2026, Neiyerver Adrián León Rengel, un venezolano de 28 años que pasó cuatro meses detenido en el Centro de Confinamiento del Terrorismo de El Salvador, conocido como CECOT, presentó una extensa demanda federal contra los Estados Unidos, alegando que agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), altos funcionarios del Departamento de Seguridad Nacional y otros oficiales gubernamentales le negaron sistemáticamente el debido proceso, lo identificaron erróneamente como pandillero y lo enviaron ilegalmente a una prisión extranjera.
León Rengel declaró a el Miami Herald que desea limpiar su nombre. Ahora de regreso en Caracas, la ciudad que alguna vez dejó atrás, afirma que la vida tras su encarcelamiento y las acusaciones en su contra le han dificultado encontrar trabajo y mantener a su familia.
“No quiero regresar a los Estados Unidos”, dijo. “Pero sí quiero limpiar mi nombre; demostrar quién soy y explicar lo que me sucedió. Cuando la gente te señala con el dedo, es muy difícil”.
En un comunicado por escrito, el Departamento de Seguridad Nacional aseguró que León Rengel ingresó ilegalmente a los Estados Unidos en 2023 y que es miembro Tren de Aragua, organización que las autoridades han descrito como una violenta agrupación criminal.
“El presidente Trump no permitirá que enemigos terroristas extranjeros operen en nuestro país y pongan en peligro a los estadounidenses. Siempre priorizaremos la seguridad del pueblo estadounidense”, declaró la agencia. “Confiamos plenamente en la inteligencia de nuestras fuerzas del orden y no vamos a compartir informes de inteligencia, socavando así la seguridad nacional, cada vez que un pandillero niegue serlo. Eso sería una locura”.
Según la demanda presentada ante un tribunal federal en Washington D.C., León Rengel llegó legalmente a los Estados Unidos en junio de 2023, presentándose en la frontera con México a la altura de El Paso tras haber obtenido una cita a través de CBP One, un sistema digital para migrantes que buscaban una entrada legal en aquel momento, y cumplió con todos los protocolos de inmigración establecidos. Cuando fue detenido en marzo de 2025, se encontraba a la espera de una audiencia de inmigración programada para 2028 y contaba con una solicitud activa para el Estatus de Protección Temporal (TPS).
Pero en la mañana de su 27 cumpleaños, el 13 de marzo de 2025, agentes del ICE lo arrestaron en el estacionamiento de su apartamento en Irving, Texas. La demanda federal sostiene que los agentes ignoraron la documentación de inmigración que confirmaba que él se encontraba legalmente en los Estados Unidos y, en su lugar, justificaron su detención alegando que los tatuajes en su cuerpo lo vinculaban con el Tren de Aragua, una pandilla venezolana citada por la administración Trump como justificación para su campaña masiva de deportaciones. León Rengel ha negado sistemáticamente cualquier afiliación de este tipo.
Lo que sucedió a continuación se ha convertido en el eje central de la batalla legal de León Rengel.
La demanda de León Rengel, presentada en virtud de la Ley Federal de Reclamaciones por Agravios (Federal Tort Claims Act), afirma que fue “inducido a error al hacérsele creer que sería enviado a su país de origen”, solo para descubrir, ya en pleno vuelo, que el gobierno estadounidense lo había enviado a El Salvador, un país con el que no tenía vínculos ni conexiones legales de ningún tipo. Una vez allí, según la demanda, fue recluido en CECOT y sometido a palizas físicas, abusos psicológicos, condiciones inhumanas y aislamiento de su familia y sus abogados.
“No hubo una oportunidad real para refutar ninguna de las acusaciones”, señala la demanda, haciendo hincapié en las reiteradas denegaciones de acceso a abogados y a supervisión judicial durante su confinamiento.
La demanda de más de 40 páginas, expone alegaciones de negligencia, detención ilegal, violación de los derechos constitucionales al debido proceso e infligencia intencional (agravio intencional) de angustia emocional. León Rengel reclama una indemnización por daños y perjuicios de al menos 1.3 millones de dólares por el tiempo que permaneció fuera de los Estados Unidos, los meses de encarcelamiento en el extranjero bajo condiciones severas y el trauma emocional perdurable; todo ello mientras su caso de inmigración seguía pendiente.
En julio de 2025, la Liga de Ciudadanos Latinoamericanos Unidos (LULAC), una organización de derechos civiles con sede en Washington, en colaboración con el Democracy Defenders Fund, presentó una queja administrativa ante el DHS, organismo que supervisa al ICE, en nombre de León Rengel, alegando que este había sido deportado sin justificación ni el debido proceso.
Juan Proaño, director ejecutivo de LULAC, declaró al Herald que es probable que el caso de León Rengel sea solo uno de muchos. La organización está ayudando a liderar los esfuerzos para presentar reclamos adicionales en nombre de los venezolanos enviados a la prisión CECOT de El Salvador. Proaño señaló que el caso de León Rengel podría servir de modelo, destacando que su familia documentó interacciones clave con las autoridades estadounidenses, incluidas conversaciones en las que los funcionarios supuestamente los engañaron sobre su paradero, afirmando que había sido deportado a Venezuela cuando, en realidad, se encontraba en El Salvador.
“A fin de cuentas, ha tenido muchas dificultades para encontrar empleo en Venezuela”, dijo Proaño. “Está cortando el cabello en su casa a dos o tres personas al día, ganando 8 dólares por corte. Anteriormente, trabajando en En Estados Unidos ganaba 6 mil dólares al mes. Mantenía a su familia en Venezuela, así como a su hija. Sencillamente, ya no puede hacer esas cosas”.
León Rengel, uno de los 252 venezolanos que Estados Unidos deportó a El Salvador y mantuvo incomunicados en prisión durante cuatro meses, fue liberado en julio de 2025 como parte de un intercambio de prisioneros con Venezuela.
Para León Rengel, su paso por el CECOT sigue siendo doloroso, y los recuerdos no se han desvanecido.
“Mientras estuve en el CECOT, nunca vi a un abogado ni a un juez. Ni siquiera me permitían hacer una llamada telefónica”, relató. “Lo que me sucedió a mí, y a otros venezolanos enviados al CECOT, podría ocurrirle a cualquiera, a cualquier migrante en los Estados Unidos”.
Esta historia fue publicada originalmente el 26 de marzo de 2026, 11:43 a. m..