Inmigración

El corazón de Don Barack está demasiado comprometido

Hola, buen día. Es un placer para nosotros dirigirnos a usted por este medio y a la vez solicitar su ayuda y apoyo. Tenemos un sueño como familia, somos cuatro miembros —tengo dos niñas menores de edad, mi esposo y yo— y quizás usted nos pueda ayudar a cumplir nuestro sueño.

Actualmente vivimos en España, y estamos acá hace un par de años, tiempo en el cual mi esposo no ha podido trabajar, pues acá es bien difícil para los hombres el conseguir un empleo si no tienes documentos, quizás usted piense para qué le estoy diciendo todo esto a usted. En días anteriores escribimos a la Casa Blanca solicitando ayuda para poder ingresar a Estados Unidos legalmente y poder trabajar tanto mi esposo como yo, y así darles un mejor futuro a nuestras hijas, así como también poder estar más cerca de nuestra familia.

No recibimos respuesta alguna de la Casa Blanca, quizás nuestra carta ni siquiera llegó a manos del señor Obama, como era nuestro deseo. Mis hijas piensan que para Navidad ó Año Nuevo ya podremos estar allá. Usted pensará que estamos locos solicitando una ayuda así, quizás no está en sus manos, pero por sus medios nosotros confiamos que nos pueda ayudar, sabemos que allá tampoco será fácil, pero hay mas oportunidades y soñamos con ese día. Hablamos acá en casa de ese día y, como decimos, hemos construido castillos en nuestras cabezas, soñamos con ese día.

Nosotros somos de Honduras, pero nuestra ilusión es el sueño americano. Nosotros confiamos en que usted nos puede ayudar a cumplir este sueño. De antemano muchas gracias por tomarse el tiempo en leer esta carta y mirar la posibilidad de cómo nos puede ayudar a cumplir este sueño. Mi dirección de correo es (omitido). Perdón por ser tan directa esta petición. Mil gracias.

“Anónima” (vía correo electrónico).

¡... y para mí, el placer de recibir su carta! Ya ve que su relato (y su pedido) ahora es público, y esparcido en la mente de miles de lectores que, semana a semana, me honran con su lectura...

Original me parece su iniciativa de escribir directamente al Presidente Barack Obama, y estoy seguro que si la carta suya llegara a sus ojos, él le respondería aunque sea de cortesía. Pero me temo que en estos momentos, Don Barack está demasiado atribulado esperando la reacción de Teherán a su oferta de levantar todas las sanciones económicas existentes contra el régimen iraní a cambio de que los persas permitan que un grupo de inspectores norteamericanos y europeos inspeccionen los laboratorios subterráneos donde alegadamente están enriqueciendo uranio de baja pureza hasta convertirlo en letal armamento nuclear (“por si americanos y/o israelíes se meten con nosotros”, creo que es el pensamiento iraní). Y como si esta preocupación de nuestro Presidente fuera poca, ustedes, amigos hondureños, amén de los problemas del mandatario por lidiar con un Congreso rabiosamente republicano (más otras luchas de él, por ejemplo, el que se les reconozcan sus deseos homosexuales a un importante segmento de nuestra población... ¿¡para qué digo más!?, todo esto (más su ocupación frecuente de acertar a meter la bolita en el hueco de sus greens de golf) me parece que deja su carta en el puesto 12,345,678 de su comprometido atiborrado nivel de atención...

En gran resumen, aunque leí su carta con detenimiento tres veces, no pude encontrar un elemento en ella que me permitiera deducir que ustedes van a recibir una respuesta a sus comprensibles aspiraciones. Tengo particular simpatía por los hondureños, quizás porque María, una gentil paisana suya, colabora en mi casa con mi bien amada Teresa, por atender mis necesidades personales, ahora un tanto más onerosas tras de mi regreso del hospital con una nueva raja en mi pecho, por donde me hurgaron mi corazoncito, que ahora funciona como un relojito, exactamente a 60 pulsaciones por minuto, tal como si fuera suizo, que no judío-alemán, con fuertes lealtades colombianas, y estricta formación estadounidense.

Si en algo más puedo servirles, ¡cuenten conmigo!

MANFRED ROSENOW es un

abogado y periodista de Miami

especializado en temas de inmigración.

Escríbale a El Nuevo Herald,

3511 NW 91 Avenue, Doral FL 33172 o al correo electrónico rosenowesq@aol.com

Esta historia fue publicada originalmente el 19 de agosto de 2015, 6:08 p. m. with the headline "El corazón de Don Barack está demasiado comprometido."

Reciba acceso digital ilimitado
#TuNoticiaLocal

Pruebe 1 mes por $1

RECLAME SU OFERTA