Inmigración

LÍNEA DE INMIGRACIÓN: Tire sus dudas a la basura ¡No tienen fundamento!

Hola, buenos días. Estuve mirando el foro para aclarar dudas, pero las sigo teniendo.

Soy colombiana, casada con cubano hace 12 años, y tenemos dos niños, uno de 3 años y el otro de 8. Mi esposo se vino para Estados Unidos el 16 de enero y entró con parole; yo llegué en febrero, con mis hijos, con visa de turista. La entrada nos la dieron por 6 meses, que se acaban en agosto. Ahora no sé si podamos quedarnos con él hasta enero, y en ese momento aplicar junto con él por la residencia. Él, por ser cubano, lo puede hacer al “año y un día”.

¿Podríamos nosotros tres aplicar con él, y existe algún problema que se haga el trámite por yo quedarme sin visa hasta enero? ¿Cómo sería mi trámite para permiso de trabajo y demás? Mil gracias.

“Anónima”. (enviado desde mi iPhone)

Que me perdonen los lectores por lo que pudiera parecer un regionalismo afín con mis propios orígenes colombianos, pero a mi persona siempre lo primero que me impacta no es, en el fondo, la circunstancia inmigratoria de quien me consulta, sino su forma de expresión, su gramática, su manejo del idioma, su sindéresis (el arte de expresarse bien) en nuestro riquísimo idioma. Desde ese punto de vista, es comúnmente aceptado que los colombianos, sobre todo los del “interior” (los bogotanos, los antioqueños, y tantos más), son como griegos redivivos –la muestra más ilustrante de lo que acabo de decir. Yo mismo no soy de la capital, ni de aquella provincia privilegiada, sino que soy un “costeño” más, y digo costeño por asimilación por cuanto, como muchos saben, nací en la convulsionada era del hitlerismo, y por ello mismo, como parte de los 300,000 que nos salvamos, pude escapar al holocausto de los 6 millones de judíos alemanes que pudimos huir a tiempo (gracias, adorado padre mío, que Dios te tenga por siempre en Su Gloria) de la barbarie nazista, la más masiva persecución hasta la muerte, de mis congéneres en la historia del mundo. Esa persecución me llevó hasta escapar de ella emigrando a Colombia, mi país de hogar, de crecimiento, de desarrollo físico y emocional, que amo hasta el sol de mi existencia, y del cual procede mi terquedad de escribir (“escribo, luego existo”..), mi parangón que se traduce en estas 8,000 columnas de Línea de Inmigración que llevo pergeñadas hasta el momento.

Pero, mil perdones, la columna existe para responder a las inquietudes inmigratorias de todos los que me consultan, sino que, yo egoísta, me he dejado llevar por mi respeto institucional de los “paisanos” que, semana a semana, continuamente desde hace más de 30 años, me escriben y me plantean sus preguntas y sus desconciertos. La de hoy, colombiana casada con cubano, dos niños también colombianos, todos ellos ingresados legalmente – con parole el cabeza de familia y con visa los otros tres, no tienen ningún problema para optar por la residencia legal permanente al año y un día de su arribo a estas tierras de libertad. La ley tan solo les exige entrada legal al país, ¡NO conservarse en estatus legal durante esos 366 (o más) días de presencia redimitoria en Estados Unidos! La ley es clara y específica al respecto, trascendiendo ese derecho al cónyuge y niños del cubano, cualquiera que sea la nacionalidad de los nombrados (!) (No así a quienes hayan entrado ilegalmente a este país salvador). De ahí que la señora y los hijos del cubano, colombianos todos ellos, disfruten del mismo derecho que él mismo para hacer su ajuste de estatus en este país al completar los 366 días de presencia física acá, por haber ingresado con visa, por más que esa admisión inicial ya haya caducado.

“Bendecidos”, diría mi hijo mayor Kenneth Rosenow, que con esa sigla religiosa califica a quienes vivan acogidos a esa Soberana Gracia, expresión del máximo amor que Dios concede a los humanos que lo reconocen como máximo rector de nuestras vidas durante nuestro tránsito terrenal. Cabe, como última consideración, la pregunta de hasta cuándo subsistirá esa privilegiada ley de inmigración en aras de la transformación de instituciones que respecto de Cuba se inició el 17 de diciembre pasado. Mi respuesta: creo que subsistirá por considerable tiempo, por cuando “las cosas no se comen tan calientes como se cocinan”, diría un viejo adagio familiar. ¡Tranquila! Y búsqueme si en algo más la puedo ayudar...

MANFRED ROSENOW es un

abogado y periodista de Miami

especializado en temas de inmigración.

Escríbale a El Nuevo Herald,

3511 NW 91 Avenue, Doral FL 33172 o al correo electrónico rosenowesq@aol.com

Esta historia fue publicada originalmente el 22 de agosto de 2015, 8:08 p. m. with the headline "LÍNEA DE INMIGRACIÓN: Tire sus dudas a la basura ¡No tienen fundamento!."

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