¡Calma! ‘Las cosas no se comen tan calientes como se cocinan’
Soy cubana, de la provincia de Camaguey. Necesito por favor su ayuda para esclarecer mi duda y desesperación de una madre. Llegué a este maravilloso país el 17 de marzo del 2012. Cuando fui citada a entrevista por Reunificación Familiar, también fue citado mi hijo, pero la funcionaria nos dijo que él no podía venir conmigo por ser mayor de edad, y le dieron turno para el 2018.
Mi pregunta es, como yo soy residente, ¿puedo hacer una nueva reclamación que no sea por el parole y pueda traerlo antes? Por favor ayúdeme porque me dicen que puedo reclamarlo directamente, pero sólo usted puede aclararme la duda. Gracias por su ayuda y bendiciones.
Juana Perera (enviado desde Yahoo mail en Android).
Aunque yo, en lo particular, tengo (¡muchos!) hijos —en ese terreno procreativo tengo respetable experiencia...— no pude ni podré nunca sentir la angustia de la madre que se trasluce tras de su amable carta, doña Juana, dada la razón elemental de que soy un padre, y esa diferencia de género informa, quiéraselo ó no, la perspectiva maternal suya, por demás, más que comprensible. Aunque existen situaciones donde esa diferencia de género se minimiza, en general, tanto igual sufre una madre como un padre, cuando ha tenido que dejar atrás a su hijo por la razón incontrovertible de que ese vástago por su edad (mayor de 21 años), ya se ha caído de la petición por la madre, que la trajo a usted a tierra de libertad.
Vamos a lo concreto. Es inteligente que usted piense que una petición suya por él eluda el camino del parole (admisión bajo palabra) y que su hijo pueda inmigrar, como un simple dependiente familiar, sino como el beneficiario directo de petición de madre residente por hijo soltero, divorciado ó viudo mayor de edad. ¿Sabe usted por dónde y cuanto es el turno inmigratorio, de la petición F2B, que usted propone?! ¡Asómbrese! la F2B va en estos momentos por diciembre 22, 2008. ¡muchísimos años de espera! En cambio, la admisión de cubanos por parole, NO está gobernada por el calendario de visas universal, sino por la (¡única!) alternativa, la Ley de Ajuste de Refugiados del mundo, Pub. L. 89-732 (CAA) que firmó el aquel entonces Presidente de Estados Unidos Lyndon B. Johnson en 1961, retroactiva a 1ro. de agosto de 1959, fecha esta última fatídica de la historia de la bella isla, como la conocen todos los cubanos, sobra que usted me pregunte por qué...
Mucho se habla de diciembre pasado para acá, si la Ley de Ajuste Cubano llegara a ser terminada por el Congreso estadounidense, ¿qué pasará con los cubanos que tienen fechas de cita programada para un futuro cercano, ó que están esperando que las peticiones I-130 sean aprobadas bajo esa legislación especial? No tengo la bola de cristal ni la capa del mago Mandrake para responder estas preguntas especulativas y retóricas. En el caso de su hijo, por ejemplo, si usted hace una petición I-130 como madre residente permanente por su hijo soltero mayor de 21 años, con el ánimo de que la visa de inmigrante del hijo sea expedida más temprano que el año 2018, lamento comentarle que eso no va a ocurrir. Sin embargo, a usted le conviene hacer petición I-130 por su hijo como una especie de “seguro”, para ir haciéndose turno en la cola de la 2da. Preferencia por si el programa de Reunificación Familiar para cubanos termine siendo eliminado por el Congreso en cualquier momento. Yo no veo suceder nada de esto y usted, madre desesperada, no gastará dinero y esfuerzo que no le aportará soluciones más rápidas, mientras usted, continúe siendo residente, el hijo tendría que permanecer soltero para no anular tanto el turno que ahora tiene para el 2018, como para la petición I-130 que la madre previsiva hiciera ahora por él. (Si el hijo se casara en algún momento durante esa espera, ¡adiós petición, que quedaría automáticamente difunta!)
En gran resumen, no hay nada que usted pueda hacer ni tampoco se puede afirmar que el fluir de cubanos hacia Estados Unidos esté amenazado por los actuales coqueteos de la Administración Obama con el (des)gobierno de La Habana. ¡Tranquila! Como decía mi papá, Dios lo tenga en su Eterna Gloria, “las cosas no se comen tan calientes como se cocinan”...
MANFRED ROSENOW es un
abogado y periodista de Miami
especializado en temas de inmigración.
Escríbale a El Nuevo Herald,
3511 NW 91 Avenue, Doral FL 33172 o al correo electrónico rosenowesq@aol.com
Esta historia fue publicada originalmente el 26 de agosto de 2015, 7:44 p. m. with the headline "¡Calma! ‘Las cosas no se comen tan calientes como se cocinan’."