Inmigración

“lo milagroso tarda un poco más...” pero puede llegar

Respetado Dr. Rosenow: Ante todo, mil y mil gracias por su dedicación durante todos estos años ayudando a miles y miles de personas con sus sabios consejos.

Soy colombiana y llegué a Estados Unidos hace 16 años en compañía de mi hija. Llegamos a este maravilloso país con visa de turista. Pasados unos años, me casé y ahora soy ciudadana, pero desafortunadamente mi hija aún no ha podido resolver su situación. Mi matrimonio no funcionó y estoy divorciada. Yo tengo 59 años y mi hija tiene 38, es soltera, y no tiene hijos. Ella es mi única familia, en Colombia no tenemos a nadie.

Yo consulté con un abogado de inmigración quien me dijo que las posibilidades de que yo la pueda ayudar son remotas. Él mencionó el waiver for extreme hardship. ¿Usted cree que sería posible que yo la pudiera pedir a través de ese waiver?

También quisiera pedirle otro gran favor. ¿Podría contestarme directamente a mi correo electrónico? Cuando trato de leer su columna en El Nuevo Herald, el sistema no me lo permite. Siempre me sale un aviso diciendo que debo suscribirme primero, y como no vivo en la Florida, no lo considero necesario. Si usted desea publicar mi caso en el periódico, yo estoy totalmente de acuerdo. De antemano, mil gracias por su ayuda. Respetuosamente,

Rosa Colmenares (vía correo electrónico).

Gracias por su carta, estimada doña Rosa, ella, florida ó no, hace honor a su nombre por lo agradable y bonita.

Lo primero que habrá de examinarse en su caso es si usted, como apenas sería lógico, le hizo a su hija, sí ó no, una petición inmigratoria (I-130), ya fuera desde que usted se hizo residente – nadie (excepto el Marqués de Lafayette, en honor a su distinguido servicio a la nación) -- ha hecho su naturalización (volverse ciudadano) sin antes haber ostentado el estatus de residente legal permanente, ordinariamente durante 5 años, reducidos a sólo 3 años para peticiones de cónyuge de ciudadano con ese mismo mínimo de ciudadanía. Una petición de esa categoría, F1, si el hijo es adulto soltero, ó F3, si fuere casado, no es de efecto instantáneo, sino que tiene “cola” ó espera en estas categorías de entre 8 a 11 años (!). Pero aun así, no es lo mismo haber mirado al suelo y recoger de ahí un billete de lotería que resultará premiado, que ni siquiera haberse tomado la molestia de agacharse a levantarlo...Su carta calla estruendosamente (¡valga el oxymoron!) a este respecto, de hecho, todo lo que usted relata indica que usted solamente consultó un abogado de inmigración, y que se intimidó cuando este le dijo que su caso tenía probabilidades “remotas” de solución.

Lo que es remoto para algunas personas, no es exactamente igual a ser imposible para otras. No culpo al tal anónimo abogado, y a la verdad, su caso es difícil, que probablemente es lo que el profesional (?) quiso significar. Porque, en efecto, el waiver for extreme hardship (perdón por extremo sufrimiento) es de las gestiones inmigratorias más complejas y difíciles que existen en el área judicial de la inmigración. Curiosamente, el Presidente Barack Obama acaba de ampliar el acceso a ese perdón a un rango más amplio de relaciones y situaciones del que imperó por medio siglo de leyes.

¡Entendámonos! No es que yo esté opinando que su caso, quiero decir, que el caso de su hija, sea “pilado”, como nosotros los barranquilleros (de Barranquilla, Colombia) pintorescamente solemos decir. Todo lo que quiero decir es que, como dijo Wendell Wilkie, candidato opositor del legendario Presidente Franklin Delano Roosevelt en la elección de 1940, “Lo imposible lo hacemos inmediatamente; lo milagroso tarda un poco más...” Ese pensamiento, ó más bien, esa divisa, quedó impregnada en mi alma durante los siguientes 75 años, y con ese espíritu he prevalecido en numerosas batallas, no quiero decir que las he ganado todas, sino que jamás me he rendido ante un desafío profesional.

“Cada mañana es el albor de una nueva esperanza”. Yo no digo que su caso es fácil, y que su solución esté a la vuelta de la esquina. Me habría gustado tener una charla face to face (cara a cara) con usted(es) para completar la información que es imposible colegir tan sólo de una carta. ¡Usted tiene la palabra!

MANFRED ROSENOW es un

abogado y periodista de Miami

especializado en temas de inmigración.

Escríbale a El Nuevo Herald,

3511 NW 91 Avenue, Doral FL 33172 o al correo electrónico rosenowesq@aol.com

Esta historia fue publicada originalmente el 2 de septiembre de 2015, 4:04 p. m. with the headline "“lo milagroso tarda un poco más...” pero puede llegar."

Reciba acceso digital ilimitado
#TuNoticiaLocal

Pruebe 1 mes por $1

RECLAME SU OFERTA