LINEA DE INMIGRACION: Disfrute lo que tiene y no anhele lo que no supo conservar
(Carta muy larga abrevada a mi discreción.) Ingresé a Estados Unidos a finales del 2001 con una visa de turista B1/B2. Solicité asilo en la ciudad de Philadelphia, lo cual me llevó ante un juez federal. Por recomendación del juez, no continué con mi petición de l asilo y el juez me concedió 120 días de salida voluntaria, recomendándome que aplicara por otro tipo de visa, como la de estudiante u otra que tuviera más éxito que el asilo. Para entonces mi admisión de 6 meses como turista ya se había vencido y mi visa B1/B2 por vencerse.
Al salir del juzgado consulté varios abogados quienes no me daban esperanzas y, en conclusión, me asustaron. A finales del 2005 me trasladé a la Florida. Allí me enamoré de una americana hija de padres cubanos y se me abrió la posibilidad de casarme con ella para obtener la residencia. Presenté mi solicitud de residencia a comienzos del 2006 incluyendo un waiver pidiendo perdón por haberme quedado ilegal.
Inmigración nos citó en el 2006 y todo iba excelente en la entrevista matrimonial hasta que al final me preguntaron si había sido deportado, ó si había estado ante un juez federal de inmigración. Ante mi respuesta afirmativa, dos agentes del ICE [la policía de Inmigración] me arrestaron por haber cometido, según ellos, una felonía al incumplir la palabra de un juez. Fui llevado a un centro de detención.
Estuve detenido 6 meses hasta el día de la deportación. En las puertas del avión, un funcionario de Inmigración me dio a firmar un documento aceptando mi deportación. Sin embargo, aparece que estoy deportado por 20 años porque había salido de Estados Unidos como ilegal e ilegalmente volví a entrar al país. El oficial me sorprendió respondiendo que si no firmaba me quedaba en una prisión federal por 3 meses más mientras estudiaban mi caso. Terminé firmando el papel ya que no iba a aguantar más tiempo encerrado injustamente.
No sé si estoy deportado 10 años, por 20, ó en el peor de los casos, por 10 más 20. He tratado de mirar mi caso en la internet, pero ha sido inútil. Quisiera saber primero cuánto es el tiempo total de mi castigo, y saber si tengo alguna esperanza de poder arreglar mi situación legal, o si definitivamente es algo que debo dejar en el pasado porque el caso no tiene salida.
Actualmente estoy divorciado de la compañera que me ayudó. Nos divorciamos hace 2 años (en el 2012). Ella vino a Colombia una temporada, pero entendimos que cada cual tenía que seguir su vida, que yo no podía estar en Estados Unidos, y ella no podía quedarse en mi país.
J. J. D., Bogotá, Colombia
“Mal comienza la semana a quien ahorcan un lunes”. Gracias por su extensa y explícita carta, abreviada por mí por obvias razones de espacio.
Su situación, temo yo, se resolverá motu propio porque en 10 años (ó en 20...), muy posiblemente ya no habrán países, ni casos, ni inmigración, ni problemas de ninguna especie, como fin lógico de un planeta en que a estas horas ya no cabe la gente (¡8,000 millones de seres humanos!), la mayor fracción de ellos –aunque en grupúsculos minúsculos, valga la rima—que no tienen más propósito que el de descabezar y matar a todos los que no piensen como ellos, anclados15 siglos atrás en una versión super-intolerante de su religión. Agréguele a ese letal potaje las armas nucleares cada vez más abundantes, las plagas naturales 70 por ciento mortíferas (como el ébola), los aviones sin piloto humano (los drones), etc. y etc., y no pare de contar...
En resumen, no se preocupe más, que el mal mayor eclipsa ó contrapesa todos los contratiempos menores, y disfrute la bella Colombia, tan hermosa que me pregunto qué me contiene todavía en estos lares del Norte, cada vez más convulsionados. Ya no importa mucho (a mis 83 años y caminando...), pero lo último que le aconsejaré es que no se invente más trampas y desacatos a las leyes del país donde viva, sino que disfrute su salud y su vida fuera de Estados Unidos, hacia donde no le veo regreso legal próximo debido a su pésima hoja de vida inmigratoria.
¡Lo siento mucho y gracias por escribirme!
MANFRED ROSENOW es un
abogado y periodista de Miami
especializado en temas de inmigración.
Escríbale a El Nuevo Herald,
3511 NW 91 Avenue, Doral FL 33172 o al correo electrónico rosenowesq@aol.com
Esta historia fue publicada originalmente el 28 de octubre de 2014, 6:17 p. m. with the headline "LINEA DE INMIGRACION: Disfrute lo que tiene y no anhele lo que no supo conservar."