En asuntos de inmigración, mejor lo cierto que lo probable
(Aclaración.) Por favor, necesito su opinión cualificada. Tengo una amiga cubana que llegó hace un mes a Estados Unidos con una visa de turista y ha decidido quedarse. ¿Es recomendable que vaya a una frontera y solicite asilo, ó que espere el tiempo para aplicar a la residencia? Gracias, doctor.
“Anónimo” (vía correo electrónico).
Si usted es lector consuetudinario de esta columna (¡gracias!), habrá observado que publiqué esta carta-pregunta ayer jueves, pero sin respuesta completa. ¿Por qué? Sencillamente porque el espacio residual correspondiente de ayer era demasiado corto para darle una contestación exhaustiva... (Gajes del oficio que anuncié subsanaría al día siguiente, como en efecto lo hago ahora.)
Nueve de cada 10 cubanos (!) que logran llegar a Estados Unidos se quedan y disfrutan de las especiales (¡y únicas!) facilidades de que “al año y un día” de su entrada legal al país se acogen a la Ley de Ajuste Cubano e inician una nueva vida de libertad y prosperidad en este gran país. ¡Bienvenida!
Su amiga no tiene necesidad alguna de complicarse con alternativas. Con quedarse 366 días en suelo estadounidense, “¡está hecha!”, como dicen los cubanos con deliciosa simplicidad.
La verdad, no es mucho lo que yo deba agregar. A su pregunta, cualquiera de las dos variantes es efectiva en el caso, pero, otra vez citando al filósofo Emerson, ¡Simplifique, simplifique! ¿Viajes para qué?!
Estimado doctor Rosenow: ante todo un cordial saludo para usted y su señora esposa. Desde que llegué a este país siempre he sido asidua lectora de su columna en El Nuevo Herald sin imaginarme que algún día yo sería quien le escriba para solicitar su valiosa opinión.
Soy ciudadana americana, nacida en Venezuela, hija de padres cubanos, y gracias a ellos por el ajuste cubano tramité nuestra residencia hace 6 años, y luego mi naturalización. Vine a este gran país con mis tres hijos los cuales también ya son ciudadanos estadounidenses. Yo trabajo en una escuela como maestra, estudié Child Development en Tulsa, Oklahoma. Mi hija mayor se acaba de graduar en FIU, mi segundo hijo estudia arquitectura en Cornell University Nueva York, y la menor está estudiando 8vo. grado. Mi esposo y yo tenemos 29 años de casados, él es arquitecto y, con su oficina en Caracas, durante estos 6 años ha estado viniendo con su visa de turista cuatro ó cinco veces al año para estar con nosotros, pues ha tenido contratos y obras que requerían su presencia allá.
El caso es que él ya se ha decidido a residenciarse permanentemente aquí (gracias a Dios), y quiero saber que es más conveniente —si solicitarlo desde aquí o reclamarlo él estando en Venezuela. Agradeciendo de antemano su información, me despido respetuosamente de usted,
Tere L. Ibarra (vía correo electrónico).
¿Ajuste de estatus ó visa de inmigrante? Ya estando él aquí, para qué regresar a Venezuela?! Como dicen en el argot cubano (y yo ya escribí arriba), su esposo ¡esta hecho!, y tanto usted como cualquiera de sus hijos ciudadanos estadounidenses mayor de 21 años puede ser el peticionario.
Así y todo, y por razones meramente prácticas, yo en su caso sugiero que lo pida un hijo adulto ciudadano, porque la relación padre-hijo es mas fácil de probar (basta el certificado de nacimiento) que no la subsistencia real de un matrimonio con muchos períodos de separación física. En cualquier caso, el peticionario también tiene que probar ingresos adecuados (el affidávit of support), lo que intuyo es más fácil para el hijo que para usted.
Muchos lectores envidiarán la situación suya, que parece ser tan positiva. ¿Lo recomendable? Una cita, papeles en mano, con un buen abogado de inmigración. En materia inmigratoria, igual que en muchas otras cosas, mejor es lo cierto que lo probable...
MANFRED ROSENOW es un
abogado y periodista de Miami
especializado en temas de inmigración.
Escríbale a El Nuevo Herald,
3511 NW 91 Avenue, Doral FL 33172 o al correo electrónico rosenowesq@aol.com
Esta historia fue publicada originalmente el 10 de septiembre de 2015, 9:15 p. m. with the headline "En asuntos de inmigración, mejor lo cierto que lo probable."