LINEA DE INMIGRACION: Por lo dominguera que es, bien pase, pero en serio, ¡no!
Buenos días, y felicitaciones. Me da gran alegría leer sus respuestas, ya que estas son muy chistosas por sus comentarios coloquiales y experiencias de la vida. Lo felicito, y mil gracias por ser puente de ayuda entre todos los que la requieren, a los cuales me uniré con esta consulta.
En el año 2003 contraje nupcias con una ciudadana americana, y conviví con ella durante dos hermosos años. Obtuve la residencia temporal, los días pasaron, y me enteré de situaciones que no me gustaron por parte de su familia, por lo cual decidí irme a otro estado. Recibí posteriormente citación de Inmigración para reunión con mi amada esposa (aún la amo), pero esta reunión fue para decirnos que yo no debía irme para otro estado, ni nada de esas cosas de dejarla. Me entero posteriormente que ellos se enteraron por nuestros teléfonos, tanto fijos como móviles, que estaban intervenidos. ¿Razón? Su hijo tenía arresto domiciliario por narcotráfico, lo que me deja sorprendido, y para resumirle, el funcionario de inmigración me retiene el pasaporte y me dice que no puedo moverme del estado hasta solucionar los inconvenientes de mi salida por creer él que lo nuestro fue un matrimonio de conveniencia, lo cual es o era falso.
Después de mucho esperar, discutir, y meditar, decido enviarle al funcionario una carta solicitándole mi pasaporte, que no había razón para retenerlo, y él me cita nuevamente a mi solo y me devuelve el pasaporte, con los correspondientes cuestionamientos de si era lo que el creía, y si yo sabia de la situación financiera de ella, lo cual negué rotundamente, pues, de verdad, yo no sabía nada de esas cosas. Entonces él me devuelve mi pasaporte, me cancela la residencia, y me dice que, si quiero, me quedo y espero la solución a estas situaciones, “que sea yo quien tome la decisión”. La decisión que tomé fue la de regresar a Colombia, mi país hermoso, y me quedo aquí a vivir. A mi esposa le sugiero que se venga a vivir conmigo a Colombia y ella dice no rotundamente. Mantenemos una relación de venir a mi país regularmente por un año, y después, ¡nanay!–no vuelve más. Mi pregunta: ¿Puedo solicitar mi residencia nuevamente, pues nunca nos hemos separado de hecho y de eso, ya han pasado 10 años, ¿ó qué puedo hacer?
Mil gracias por su respuesta y le repito siga así de alegre, que sus respuestas son muy chistosas, pero con todo respeto, espero no se moleste y me dé respuestas legales y coherentes a la realidad americana. De usted su más ferviente admirador,
José Ramón Gilt, (vía correo electrónico)
De poder, puede, es decir, pedir la residencia, algo así como si yo intentara subir el Aconcagua – pero, no tendría que llevar abrigo, porque sé de antemano que yo no pasaría de los primeros 100 metros de altura, y me quedarían faltando tan sólo 8,749 más...
Tal vez mis datos numéricos de alpinismo no sean muy exactos, pero la verdad es que su carta me ha dejado en una nube de incertidumbre y tengo mis sentidos, lo confieso, algo embotados. Me siento como la Juez Judy (de la televisión), que a cada frase que usted pronuncia, o más exactamente, que usted escribe, mi ceño se frunce cada vez más. Pero como hoy es domingo, gracias a Dios, toca reírse, que no llorar, o aún menos, enojarse. Usted – el tono de su carta – pareciera estarse riendo de sí mismo, y eso es lo único que me suena auténtico de su singular consulta...
Todo lo que “relata” de Inmigración suena a “cuento chino”, y parecería que usted no se toma en serio... ¡ni a sí mismo! La trama de lo que “describe” está tan reñida con el acaecer de la vida como transcurre en serio, que siento vergüenza con mis fieles lectores habituales de haber dedicado este espacio dominguero a un ejercicio tan frívolo como lo sería sopesar su carta en términos menos bufones.
En lo único en que voy a concordar con usted, don J. R., es en que Colombia, la tierra en que me crié, es tan hermosa como usted lo cita. ¡Viva ella larga e inmarcesiblemente, como su himno nacional tan elocuentemente lo proclama!
MANFRED ROSENOW es un
abogado y periodista de Miami
especializado en temas de inmigración.
Escríbale a El Nuevo Herald,
3511 NW 91 Avenue, Doral FL 33172 o al correo electrónico rosenowesq@aol.com
Esta historia fue publicada originalmente el 8 de noviembre de 2014, 6:23 p. m. with the headline "LINEA DE INMIGRACION: Por lo dominguera que es, bien pase, pero en serio, ¡no!."