Inmigración

‘Eráse una pobre viejecita sin nadita que comer…’ (R. Pombo)

Buenos días: he estado leyendo por internet y de ahí me atrevo a escribirle. Somos una familia cubano-española que llegamos a Riverside, California, el año pasado con nuestro parole, pero desde que llegamos aquí, el condado de Riverside se ha negado a darnos las ayudas que le tocan a mi marido por ser cubano, hemos ido a 4 audiencias, las 4 hemos ganado y aún así nunca nos han dado nada, es más, nos quisieron cobrar la ayuda de comida, $3,200, fuimos a audiencia y la ganamos y ahora no tenemos que pagar nada pero estamos reclamando el dinero que nos tocaba en ese momento, por eso quería preguntarle si es bueno que vuelva a hacer una audiencia o ya tire la toalla.

Gracias, un saludo, Maria F. Escobar. (c. electrónico)

Apreciada señora María F., gracias por su amable carta la cual ilustra una sensible diferencia entre los extranjeros que llegan a Estados Unidos en circunstancias muy dispares.

Usted es una mujer educada (una mujer de internet) lo cual de entrada la hace pertenecer al grupo selecto de damas que viven entre nosotros al pie del último grito de la moda en materia cibernética. Felicitaciones y no pierda ese camino que es una senda de éxito en este difícil siglo 21 en el cual nos toca sobrevivir.

Donde saltan a la vista ciertas influencias filosóficas que son por lo menos discutibles es en lo que parece ser que Estados Unidos tuviera una especie de “deuda” con su esposo y su valiosa compañera, deuda que ustedes han defendido a capa y espada tal como si este país por grande, poderoso y número 1 en el mundo, le debiera a ustedes dos una ayuda indiscutible, que es lo que usted lamenta no haya obtenido.

Al respecto le recuerdo las palabras poderosas del finado Presidente John F. Kennedy pronunciadas en su discurso de toma de posesión (1961): “no pregunte lo que Estados Unidos puede hacer por ti; pregunta lo que tú puedes hacer por este país”.

Usted y su esposo fueron admitidos bajo palabra (parole), pero, ahí cesa toda obligación substancial de Washington, D.C. hacia un admitido bajo parole, salvo que en el caso particular de los cubanos, la generosidad oficial concede ciertos mínimos de ayuda financiera por tiempo limitado.

Ahora bien, si usted en lugar de quedarse en Riverside, California, hubiese seguido a Miami, Florida, habría encontrado un clima fácil y expedito para conceder a los cubanos un margen máximo de ayuda, comparado al de otros estados del país por los cuales el ingreso de cubanos es ocasional y limitado.

La inmigración de extranjeros por California se compone en su inmensa mayoría de chinos, vietnamitas, filipinos y otras latitudes asiáticas. No es de la costumbre de los oficiales de California lidiar con cubanos, y de ello surge la relativa ineficacia de las ayudas que ustedes han recibido. Todavía mas, los derechos de la esposa del cubano, cualquiera que sea su nacionalidad, sólo se manifiestan en la solicitud de ajuste a la residencia permanente al año y un día de su llegada al país. De hecho, con usted hicieron una excepción al admitirla bajo parole. La admisión de su esposo es normal y fácil en tanto que la de usted, su esposa no cubana, excepcionalmente difícil.

Recuerde la admonición del Presidente Kennedy: tu pregunta está mal dirigida. Pero como vivimos en un mundo de realidades, usted y su esposo podrán optar por ser residentes al cabo de 366 días de su ingreso a tierra estadounidense.

No haga el papel de “la pobre viejecita sin nadita que comer” que se quejaba de su condición, de solo tener “carnes, frutas, dulces, tortas, huevos, pan y pez... (Y esta pobre viejecita al morir no dejó más que onzas, joyas, tierras, casas, ocho gatos y un turpial, duerma en paz, y Dios permita que logremos disfrutar las pobrezas de esa pobre vieja y morir del mismo mal). (R. Pombo, insigne poeta colombiano).

MANFRED ROSENOW es un

abogado y periodista de Miami

especializado en temas de inmigración.

Escríbale a El Nuevo Herald,

3511 NW 91 Avenue, Doral FL 33172 o al correo electrónico rosenowesq@aol.com

Esta historia fue publicada originalmente el 3 de octubre de 2015, 6:44 p. m. with the headline "‘Eráse una pobre viejecita sin nadita que comer…’ (R. Pombo)."

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