Mentiras y trampas provienen del otro; vida y éxitos son de Dios
Estimado Doctor Manfred: En una ocasión anterior le escribí haciendo una consulta y le agradezco de manera especial ya que tuvo a bien responderla. Quiero en esta ocasión exponerle un caso especial y no sé si es necesario solicitar sus servicios.
Mi novio es cubano y ambos pertenecemos a una organización religiosa. En el mes de enero hicimos una solicitud de visa, yo llené toda la información en el formulario, él había trabajado en una empresa de sistemas, y en ese momento era docente en la Escuela de Teología de la institución a la cual pertenecemos. Toda esa información sirvió para llenar el formulario.
Solicitamos la visa B1-/B-2, el día 27 de marzo, se presentó, le hicieron varias preguntas personales, y como motivo de viaje dijo que asistiría a una conferencia precisamente en preparación en lo que él trabajaba. Mostró una invitación de la organización religiosa, pero inmediatamente se la devolvieron. Le extendieron la visa, pero por 6 meses-- una visa B-1. La visa no tiene ninguna anotación.
La idea de él era quedarse, sea cual fuere la visa que le extendieran. Ya los directivos de Cuba sabían que él se quedaría. Sin embargo, en este momento él tiene problemas porque los directivos le dicen que esa visa B-1 es una visa religiosa y, si se queda, perjudicaría a la institución religiosa. Según lo que hemos investigado la visa no es una visa religiosa y en ninguna manera afectaría a la organización.
Doctor Manfred, según su experiencia, ¿esta visa es religiosa, ó afecta a la institución directa ó indirectamente? A él le están indicando que se devuelva para Cuba y que intente nuevamente presentarse, pero él no quiere irse porque existe una alta posibilidad de que no se la vuelvan a dar.
¿Qué nos aconseja? Se que usted es un hombre muy ocupado y cada consulta tiene un precio, pero le pido que como lo ha hecho en otras ocasiones saque el tiempo y por favor me responda, no conozco a más nadie que nos pueda aconsejar en este caso.
Gracias y bendiciones. Anónima (c. electrónico).
Gracias a usted estimada amiga anónima por su bien hilvanada y un tanto misteriosa carta. Como usted toca un tema de tanta magnitud, me atrevo a utilizar mis primeras palabras para darle el enfoque de su pregunta con la misma honestidad con que escribo todas mis respuestas.
Las mentiras y ocultaciones de su novio como usted las describe no son de Dios. No se si a ustedes les produce o no el mismo temor que yo sentiría si me identifico como miembro de un credo o iglesia cuyos principios ni entiendo ni acato, pero diez millones de años de fuego en lo recóndito del infierno no valen la pena pagar, creo yo, para solucionar un problema de emigración. Para otra persona menos concentrada en ser docente en la Escuela de Teología es explicable y en los ojos de un Dios misericordioso pudiera hasta ser disculpable. Pero todo un plan de fuga inventando para ello una estrategia como la que usted explica aún para el Dios misericordioso de los cristianos es un abuso para esconderse tras una capa religiosa para escapar de una isla atormentada. Muchos cubanos crean con ingenio un plan estratégico para huir del comunismo que agobia a su país, pero pocos (o ninguno) abusan de la religión para encubrir su propósito.
Su novio se propone alcanzar esa meta utilizando para ello su educación teológica (???!) mas que para exaltar una vocación auténtica.
Técnicamente hablando, la visa B-1 (que es una visa de negocios) incluye también a trabajadores religiosos que visitan Estados Unidos con propósitos de participar en seminarios, conferencias, predicaciones, etc. No están autorizados a recibir remuneración ni donaciones, pero sí reembolso de sus gastos.
La idea de regresar a Cuba para solicitar una nueva visa es pésima, peligrosa e innecesaria para lograr la residencia a través de la Ley de Ajuste Cubano.
Habiendo entrado legalmente al país, aunque su presencia exceda el término de su admisión, no es inteligente. No se requiere mantener un estatus legal; basta con completar el plazo señalado de 366 días, excepto si el cubano ha sido convicto de algún delito o si ha cometido un fraude. A eso hay que correrle como el diablo a la cruz.
MANFRED ROSENOW es un
abogado y periodista de Miami
especializado en temas de inmigración.
Escríbale a El Nuevo Herald,
3511 NW 91 Avenue, Doral FL 33172 o al correo electrónico rosenowesq@aol.com
Esta historia fue publicada originalmente el 8 de octubre de 2015, 7:58 p. m. with the headline "Mentiras y trampas provienen del otro; vida y éxitos son de Dios."