Inmigración

El pez chico sirve, ¡para pescar al grande!

Hola, muy buenos días, abogado. Le explico mi caso en estas líneas. Soy hondureña y entré a este país de ilegal en el 2001. Inmigración me detuvo en Texas, estuve detenida allí por 45 días, y después me dejaron libre sin pagar fianza con la condición de que tenía que presentarme a corte a su llamado. Desgraciadamente, en ese entonces no tuve a nadie que me apoyara y me llevara a presentarme a mis audiencias en la corte, nunca fui, y el juez me deportó en ausencia.

Me quedé viviendo en este país, tuve 2 hijos, trabajé y pagué mis taxes alguna vez, y nunca tuve siquiera un ticket por manejar sin licencia. Decidí en el 2012 salir del país y regresar a mi lugar de origen. Regresé nuevamente de ilegal a este país y, cuando estaba en Texas, Inmigración llegó a la casa donde nos tenían los coyotes o polleros. Me llevaron a la cárcel de Inmigración y otra vez me dejaron libre sin pagar fianza con la condición que me presentara a la corte. Desde julio del 2013 hasta la actualidad estoy yendo a la corte pero todavía no veo al juez. Mi primera corte fue en un mes, a segunda, en 8 meses, y la tercera me toca al año.

Actualmente estoy casada, mi esposo es de Cuba, y tengo tres niños, de 13 y 8 años y uno de 6 meses. Me gustaría saber qué probabilidades de arreglar mi situación legal tengo en este país y qué tengo que hacer. Lastimosamente, vivo en un pueblo muy pequeño, donde no hay opciones de abogados, el único que hay me cobra bastante caro, y yo no trabajo. Estoy desesperada y le pido me asesore en este tema.

Muchas gracias, ¡y que tenga buen día!

“Anónima”, (vía correo electrónico)

Gracias por su carta, estimada Anónima, y le contesto con optimismo porque su caso es tan singular y muestra la mano de un Gran Protector, vale decir, la del Gran Arbitro del Universo, como llaman al Todopoderoso la respetable confederación de los masones, gente sabia y constructora, que es el signo invisible que pesa sobre la existencia suya.

La razón de que usted, tras tanto contacto con Inmigración, aún no ha sufrido una orden definitiva de nueva deportación no es jurídica, sino práctica. Si Inmigración la deporta físicamente a usted, habrá logrado la expulsión de, perdóneme, un ilegal más, sin ninguna incidencia sobre el hecho de 10 o 12 millones de extranjeros ilegales que medran (¿o ayudan?!) a la economía, sobre todo, la economía rural de todo el país. ¿Quién, acaso, cultivó y cosechó las toneladas de zanahorias, tomates, y demás frutos y tubérculos que todos los días compramos en el Publix o el Winn-Dixie de todas las ciudades? Respuesta: usted y sus millares de congéneres inmigratoriamente ilegales que abundan en nuestra nación. Si fueran ciudadanos de este Primer País del Mundo, quienes lo hicieran, la libra de tomates costaría $20, en lugar de $2.99 como usted y yo pagamos actualmente.

A usted Inmigración no intenta hacerla salir del país, sino utilizarla como testigo para que caigan redes de coyotes empresarios mucho más ilegales y prepotentes. Todo esto toma tiempo, así que no espere acciones adversas y apresuradas de la autoridad...

No puedo garantizarle nada, pero sí despedirme de su persona con una nota optimista de esperanza de que la seguiremos teniendo acá hasta tanto que (a los 21 años) uno de sus hijos ciudadanos estadounidenses por nacimiento la pueda pedir. Entretanto, hay visas y clasificaciones inmigratorias (por ejemplo, el estatus de no-inmigrante U-1) que un abogado de inmigración bien informado podría plantear como recurso ante un juez, que no me sorprendería un fiscal inmigratorio silenciosamente acataría.

Mi consejo: no se apresure... y mantenga contacto conmigo, que aunque geográficamente lejos, haré todo lo posible por ayudarla. En gran resumen, paradójicamente, usted es un pez demasiado pequeño para que Inmigración la haga salir del país, así que el pez chico, su mejor destino utilitario es el de servir al pescador para apresar al grande... Recuerde que Dios (como quiera que lo llamemos) es inmensamente mayor que usted, los polleros, yo, y toda Inmigración. Otra vez, gracias por escribirme y ¡duerma tranquila!

MANFRED ROSENOW es un

abogado y periodista de Miami

especializado en temas de inmigración.

Escríbale a El Nuevo Herald,

3511 NW 91 Avenue, Doral FL 33172 o al correo electrónico rosenowesq@aol.com

Esta historia fue publicada originalmente el 17 de octubre de 2015, 6:48 p. m. with the headline "El pez chico sirve, ¡para pescar al grande!."

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