Inmigración

LINEA DE INMIGRACION: Dura lex sed lex – la ley es dura ¡pero es la ley!

La hija de un gran amigo mío, ciudadana americana, hace más de un año reclamó a su padre, quien hoy fue a la entrevista en la Oficina de Intereses en La Habana. Efectivamente le fue concedida la visa (que debe recoger el día 17), pero solamente para él.

Le explico. Mi amigo es casado, con dos hijos menores de 14 y 12 años, y siempre esperamos que la visa le fuera concedida a la esposa y a los hijos también. Sin embargo la cónsul le explicó que la reclamación se había hecho solamente por él, y que lo único que podía hacer, era viajar y al obtener la residencia, reclamarlos por reunificación familiar. Todo esto me lo explica mi amigo en una llamada que le acabo de hacer. Por supuesto que tanto la esposa como los hijos están devastados (tenga en cuenta que el menor con 14 años está a punto de la edad del servicio militar obligatorio en Cuba).

Le informé que teníamos aquí a la persona que podía informarnos sobre todas las posibilidades, tiempos de espera, y variantes a utilizar, por ser uno de los más capacitados en la materia y por la labor altruista que realiza en favor de todo el que lo requiere. Esa persona es usted.

Quedé con mi amigo que, en cuanto tuviera respuesta, lo llamaría para informarle, por lo que le ruego, de ser posible, que su respuesta me la haga llegar por esta vía. Se que usted recibe infinidad de casos y todos tienen sus urgencias pero usted es uno solo.

No quiero terminar sin antes enviarle saludos también a su esposa, la que sé, por sus escritos que leo siempre, que forma parte de su equipo como eficiente colaboradora.

Agradeciéndole su atención, quedo de usted.

Ramón Pérez, Miami (vía correo electrónico)

Wow! (Exclamación anglosajona de impresión y asombro ante, como en este caso, un panegírico tan exagerado como inmerecido...). Pero esto no reduce ni aminora mi agradecimiento por sus palabras de estímulo y reconocimiento, voces de aliento respecto de mi tarea cotidiana, que ojalá no termine antes de mi no tan lejana desaparición de este atribulado mundo..

¡Qué más querría yo que la tribulación de su gran amigo fuera corregible a corto plazo! Pero, desafortunadamente, no es así. La familia cometió un grave error al presumir que una petición aprobada de un familiar inmediato, tuviera derivaciones (efectos sobre terceras personas). En materia de inmigración, presumir es equivocado y puede tener consecuencias devastadoras, como usted bien dice. La ley de inmigración es compleja, y aun para el especialista, conduce, en ocasiones, a situaciones sorprendentes y mortificantes.

En concreto, una petición de un ciudadano estadounidense por su familiar inmediato – cónyuge, niños, padres—no tiene derivaciones – efectos sobre terceros. Si un hijo adulto (y si no fuera adulto, no podría pedir) reclama a padre y madre, tiene que hacer peticiones individuales. La esencia: petición I-130 por familiar inmediato no incluye (más bien, no tiene) derivativos. La cónsul tiene razón. Consecuencia: la separación familiar es de unos 3 a 4 años, hasta que la esposa llegue con parole por reunificación familiar para cubanos.

Me da la impresión, ó más bien no encuentro en su carta, un dato fundamental: ¿no será que la esposa del padre de la hija de su gran amigo, no es la madre biológica de la peticionaria?! Porque no siéndolo, tampoco podría pedir a esa señora a menos que la hija tuviera menos de 18 años cumplidos cuando el padre desposó a la interfecta?! (Sólo así, la señora sería una madrastra inmigratoriamente peticionable por su hijastra.

Hasta ahí las complicaciones. Pero, como ya dije, el camino de doña madre de los dos muchachos, está libre (con los jóvenes) a petición del padre, una vez que éste haya inmigrado a Estados Unidos como residente (así será) y siempre y cuando su matrimonio con la doña no haya sido imperfecto por la pre-existencia de otro vinculo matrimonial no correctamente disuelto.

Si en algo aún le quedó duda, doña Teresa, si no yo mismo, se lo aclararíamos en nuestra casa-oficina.... ¡que es la suya!

MANFRED ROSENOW es un

abogado y periodista de Miami

especializado en temas de inmigración.

Escríbale a El Nuevo Herald,

3511 NW 91 Avenue, Doral FL 33172 o al correo electrónico rosenowesq@aol.com

Esta historia fue publicada originalmente el 18 de noviembre de 2014, 6:32 p. m. with the headline "LINEA DE INMIGRACION: Dura lex sed lex – la ley es dura ¡pero es la ley!."

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