Inmigración

Su único animal peligroso no es ballena, sino ‘gato cncerrado’

Hola, le escribo para indagar sobre un amigo el cual entró a Estados Unidos con una delegación deportiva cubana en abril de este año y desertó.

Su entrada al país fue mediante una visa B-1. Al solicitar a Inmigración el asilo mediante una I-94, ésta le fue negada debido a que él había entrado con visa y tendría que esperar el año y un día para poder aplicar nuevamente.

Mi pregunta es: ¿Podrá él salir hacia México, volver a entrar a este país, y acogerse a la Ley de Ajuste Cubano, a pesar de habérsele negado la I-94 anteriormente, ó es preferible esperar el año y un día para hacerlo desde aquí? ¿Usted cree que sería posible contar con sus servicios para poder aplicar nuevamente, ó la opción de México sería la más factible?. El está desesperado porque no tiene ingreso alguno y está pasando bastante trabajo.

“Anónimo” (vía correo electrónico).

Para contestarle, voy yo a hacerle una pregunta a usted. El tema será de biología marina. Si salgo a pescar a 5 millas de la costa, pero llegado allí, al rato me aburro por mi falta de éxito, decido “ya está bueno de bote” y me lanzo al mar para regresar nadando, ¿cuánto tiempo después volveré a pisar tierra? Respuesta: ¡nunca! Porque una cosa es haber oído acerca de peces barracudas ó de orcas marinas, y otra es creerme Johnny Weismuller, el Tarzán de la natación y del océano...

Así, usted tiene confundida la magnesia con la gimnasia. Cubano que entra a Estados Unidos legalmente con visa (cualquier visa..) no tiene por qué pedir asilo de ninguna especie. Lo cobija la Ley de Ajuste Cubano, que “al año y un día” de esa entrada legal (y a menos que tenga antecedentes criminales serios), le conferirá la residencia legal permanente “sin más pan ni canastas”, como dice un ilustrativo refrán. Su carta no plantea un problema de admisión, sino de procedimiento. Acérquese a mi casa-oficina, para examinar que es lo que negaron, a menos que, como ya dije, él tenga, no ballena, sino “gato encerrado”...

En la Línea de Inmigración del periódico encontré un caso especial que me interesó mucho y, al leerlo, vi su correo electrónico y me atrevo a hacerle una pregunta, ya que sé que usted debe saber al respecto y le agradecería me ayudara.

Mi inquietud es la siguiente. Soy ciudadana americana e invité a mis padres a que vinieran de visita aquí. Resulta que les dieron la visa de los 5 años y ya vinieron y regresaron, pero ahora quieren volver y no regresar más —quieren quedarse a vivir conmigo.

¿Usted cree que esto sea posible y no traiga algún problema? De ser posible, he oído por personas que no son profesionales que en el aeropuerto, a la hora de entrar, deben pedir asilo político y no les pasaría nada. En verdad, no sé qué tan cierto sea esto y por eso espero me responda para saber.

“Anónima” (vía correo electrónico).

Usted, ó más bien ellos, son como “la pobre viejecita” del inmortal poeta colombiano Rafael Pombo, la que no tenía “nada que comer, mas que pan, tortas, bizcochos, y dulces por doquier”. Tal vez mi cita versificada está un poco imperfecta, pero el principio que describe sigue claro: hay gente afortunada que tiene tanto que no sabe qué atesorar...

Un extranjero de cualquier nacionalidad (incluyendo la cubana) que tenga un hijo adulto ciudadano de Estados Unidos, es, inmigratoriamente hablando, más rico que el proverbial rey Midas, aquel que tenía tanto que su vista no era suficiente para medir el alcance de su bendición. Así como sus padres, estimada “Anónima”, vinieron una vez a este gran país, pero regresaron a su tierra, así seguirán pudiéndolo hacer cuantas veces más deseen hacerlo. Si, tras cualquier ingreso que hagan resuelvan quedarse, serán – y siempre seguirán siendo—elegibles para hacerse residentes legales permanentes, ya sea, ad libitum (como quiera que escojan), tanto por ajuste de estatus tras petición de usted, ó por el simple hecho de que son cubanos. ¡Nada de “asilo”! La “viejecita” se quedó “pobre” comparada a la riqueza de ellos...

MANFRED ROSENOW es un

abogado y periodista de Miami

especializado en temas de inmigración.

Escríbale a El Nuevo Herald,

3511 NW 91 Avenue, Doral FL 33172 o al correo electrónico rosenowesq@aol.com

Esta historia fue publicada originalmente el 26 de noviembre de 2014, 1:47 p. m. with the headline "Su único animal peligroso no es ballena, sino ‘gato cncerrado’."

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