LINEA DE INMIGRACION: Las cosas se han desenvuelto a su favor, estimada lectora
Buenos días, querido Dr. Manfred: Mi esposo entró a Estados Unidos el 6 de octubre de 1990 y yo ingresé al país el 29 de agosto de 1991. Ambos somos casados desde nuestro país de origen, Perú. Mi esposo aplicó para asilo político, tenemos Social Security válido, y hasta antes del 2001 podíamos tener licencia de conducir.
A mi esposo le denegaron el asilo político hasta en tres ocasiones y salió la orden de deportación final en abril de 1997. El juez nos otorgó un mes de salida voluntaria. Para esa fecha yo ya había tenido a mi última hija en 1997, o sea, tengo cuatro hijos nacidos en territorio americano, de 22, 21, 20 y 17 años de edad.
Mi pregunta es: ¿Pueden nuestros hijos mayores pedirnos acogiéndonos a la Acción Diferida para la no salida del país, aunque hayamos tenido la última orden de deportación?
Hemos declarado nuestros impuestos desde 1991, todo lo tengo guardado, y hemos vivido ininterrumpidamente desde esa fecha para acá sin salir jamás del país. Ninguno de nosotros dos tiene ningún tipo de hoja criminal. Ambos entramos en forma ilegal. Le agradeceré infinitamente su respuesta.
Elizabeth Morales, (vía correo electrónico)
Lo primero que me llama la atención de la historia que relata su carta es su error, tremendamente diseminado entre numerosos extranjeros, de que la “llave” para llegar de cualquier manera y asentarse legalmente en Estados Unidos es... ¡pedir asilo político!
Lo he leído así en la correspondencia que recibo de peruanos, colombianos, guatemaltecos, salvadoreños, y decenas de diversos latinoamericanos más.
Ciertamente el asilo es una protección otorgable de 1967 para acá por los países signatarios de la Convención de Ginebra sobre el particular. Lo llamativo es que nadie pide asilo en otro de los 65 países que no sea Estados Unidos, lo cual reafirma la noción de que la inmensa mayoría de los solicitantes de asilo lo que buscan no es la protección, sino el dólar – el soberano Midas (¡money, money, money!) que domina el mundo capitalista occidental...
Ciertamente un peruano podría aspirar a un asilo en éste en cualquier país signatario, si demostrara que estuvo, digamos, perseguido en conexión con Sendero Luminoso, con la política del malhadado y ahora encarcelado ex presidente Fujimori, o hasta por el espíritu de Atahualpa, aunque esta última demostración pudiera más bien llevarlo a una clínica de reposo, que no al éxito de su petición de asilo...
En resumen, una cosa es pedir asilo (formulario I-589) –fácil– y otra, poder alegar y demostrar una ó más de las cinco razones que justifican la concesión de ese extremo beneficio: persecución por su raza, religión, nacionalidad, opinión política, o ser miembro de un particular grupo perseguido y desfavorecido en su país. (En esa última clasificación, la adición más conspicua ha sido la de los homosexuales u otras variantes sexuales extrañas, pero el tono de su carta, estimada doña Elizabeth, me hace descartar dichas condiciones.)
Afortunadamente para ustedes, hay luz (luz fuerte...) al final de su camino. Ustedes tienen por lo menos dos (y pronto más) hijos ciudadanos de Estados Unidos, que pueden – y deben – presentar pronto (si es que ya no lo han hecho...), peticiones de residencia individuales (I-130s) por papá y mamá. Hasta ahora, el problema era que, aun aprobadas esas peticiones, no les era posible cobrarlas, vale decir, hacer ajustes de estatus a ustedes dos por haber llegado ilegalmente al país. Consecuencia: que tendrían que viajar al Perú y gestionar en el consulado estadounidene allí un perdón (un waiver) de las consecuencias legales de su ingreso ilegal a Estados Unidos – gestión que podría tomar un largo proceso inmigratorio.
Esta situación acaba de agilizarse por decreto ejecutivo del Presidente Obama a favor de otros beneficiarios familiares, prebenda que pudiera llegar también para ustedes. El decreto consabido consiste en que la aprobación del waiver ahora puede gestionarse directamente acá, ¡antes de sacar un pie del país!
MANFRED ROSENOW es un
abogado y periodista de Miami
especializado en temas de inmigración.
Escríbale a El Nuevo Herald,
3511 NW 91 Avenue, Doral FL 33172 o al correo electrónico rosenowesq@aol.com
Esta historia fue publicada originalmente el 28 de noviembre de 2014, 6:00 p. m. with the headline "LINEA DE INMIGRACION: Las cosas se han desenvuelto a su favor, estimada lectora."