Inmigración

No se confunda: fue residente, pero ya no lo es...

¡Hola! Soy nicaragüense, tengo 24 años, y soy residente permanente americano, pero lo que pasó fue que hace 4 años salí de Estados Unidos, vine para Nicaragua, y me he quedado por todo este tiempo sin regresar. Mi residencia vence en el 2018 y mi pasaporte está vigente.

El motivo por el cual me quedé en Nicaragua fue porque, honestamente, me enamoré. Luego cometí muchos errores (ningún problema legal), pero estaba muy joven, no tomé en cuenta las consecuencias de mis hechos, y lo importante que era para mí el estatus legal que tenía en ese momento. Luego comencé a trabajar y a convivir con mi pareja, pero ahora comprendo lo importante que es Estados Unidos y quiero regresar allá, pero he escuchado muchas versiones, como que me van a multar, ó que voy a dar a la cárcel mientras investigan el caso.

Honestamente me interesa mucho saber qué es en realidad lo que tengo que hacer. ¿Qué me puede pasar?

Sebastián Carrillo, Nicaragua (vía correo electrónico).

¡Nicaragua! Su carta, apreciado don Sebastián, sin querer evoca en mi un periodo intensamente romántico de mi propia existencia, medio siglo atrás (!)

A la sazón, en plena fuerza y turbulencia de mi activa juventud, trabajaba yo como funcionario de la Organización de Estados Americanos (la entonces connotada OEA) en su Centro Interamericano de Vivienda (CINVA) con sede en la Universidad Nacional de Bogotá, Colombia. Actuaban allí conmigo compañeros representantes de 21 naciones de Sur y Centroamérica, con quienes surgían naturales amistades e información de oportunidades en sus diversos países. “Cuento largo, conclusión corta”, terminé considerando seriamente dos alternativas de establecerme como catedrático de matemáticas (entonces mi fuerte) en las universidades nacionales de Puerto Príncipe, Haití, ó de Managua, Nicaragua. Todavía ostento en mi arrugado pasaporte de aquella época la visa nicaragüense que me permitía instalarme en la tierra de La Mora Limpia y del poeta Félix Rubén García Sarmiento (el inmenso y universal Rubén Darío...)

¿Qué pasó? ¡Que ni lo uno ni lo otro..! Huir a Venezuela con mi avasallante amor de aquella rosada época, casarme allí con mi Dulcinea (que hoy Dios la tenga en Su eterna Gloria), establecerme bien (como lo hice) en la tierra de Simón Bolívar, donde vendría a nacer la mayor de nuestras cuatro hijas, mi bella y talentosa colega Claudia, asimismo poeta y profesional en este avatar del periodismo y del idioma...

Sebastián, usted debe estar comprensiblemente aburrido, creo yo, con estas impertinentes digresiones mías que nada quitan, pero tampoco nada añaden al predicamento inmigratorio que le atañe. En lo suyo, usted parte de un principio equivocado: “Soy residente permanente americano dice su carta. ¡Error! La residencia legal permanente (???!) de Estados Unidos (la famosa green card) sólo lo es en tanto que usted viva con ella en nuestro gran país, ó salga de acá por tiempo limitado (un año). Para viajes más prolongados ó eventuales, existe el reentry permit (I-131) que permite extender la vigencia de la tarjeta de residente hasta por dos años continuos, proceso repetible (tras regreso) hasta dos veces.

Su caso no encaja dentro de estos rígidos parámetros. Su “residencia” dejó de existir por abandono, algo así como la propiedad raíz (un terreno baldío, una casa sin habitantes, etc.) que al cabo de entre siete y 10 años, según la legislación de cada país, es reclamable por cualquier extraño que allí se establezca.

A su favor: que el hecho de que la haya perdido, ¡no significa que no pueda adquirirla de nuevo! ¿Cómo? Por petición familiar ó laboral. Su carta calla acerca de cualquiera de estas alternativas, y probablemente no sean fáciles ni expeditas. Pero lo esencial es que usted –así lo veo—no está impedido de re-gestionar la obtención de la residencia (¡nueva!) en Estados Unidos. Unica manera: que un abogado de inmigración competente lo entreviste y discierna qué camino hacia la re-adquisición de residencia existe para usted. Cualquier vaticinio acerca de esa posibilidad no tengo cómo aventurarme a expresarla por falta de datos suyos...

MANFRED ROSENOW es un

abogado y periodista de Miami

especializado en temas de inmigración.

Escríbale a El Nuevo Herald,

3511 NW 91 Avenue, Doral FL 33172 o al correo electrónico rosenowesq@aol.com

Esta historia fue publicada originalmente el 4 de diciembre de 2014, 7:34 p. m. with the headline "No se confunda: fue residente, pero ya no lo es...."

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