Si no lo hace bien, no lo dejarán llegar ni al baño...
Estimado señor abogado de inmigración: He conocido de usted gracias a una fiel seguidora suya que le da lectura a todos los artículos que publica sistemáticamente en la prensa.
Soy un cubano de 33 años de edad, magister en la enseñanza de Matemática. Actualmente me encuentro viviendo en la ciudad de Quito desde febrero y me desempeño profesionalmente como rector de un colegio. Cuento además, con la residencia profesional del país, lo que me ha permitido desempeñarme como anteriormente le comenté.
Deseo de manera encarecida pedirle a modo de consejo, cuál sería la vía para solicitud de visa a Estados Unidos con el objetivo principal de visitar a mi mamá. Le comento que ella es residente americana desde el pasado mes de septiembre y va hacer más de un par de años que no la he podido ver personalmente. Es mi mayor deseo poderla visitar para las fiestas navideñas y, más aun, en otras temporadas de vacaciones que tenemos los educadores.
¿Cómo puedo hacer, y qué me recomendaría hiciera, con vista a lograr este inmenso deseo? Su recomendación resultaría muy importante para mí, y seguiré al pie de la letra cada consejo, palabra, ó vía de solución que usted me brinde. Muchas gracias de antemano,
Lic. Arián Vázquez, Quito (Ecuador), (vía correo electrónico).
Primero que todo, ayer hizo exactamente 60 años (11.19.1955), del aniversario luctuoso más triste de mi vida. En esa fatídica ocasión perdí para siempre a mi padre, Joseph Martin (“Martín”) Rosenow, víctima de una apoplejía en su automóvil en Barranquilla, Colombia, a sus jóvenes 53 años de edad. Más nada oímos de sus labios, hasta que una tenebrosa llamada telefónica nos despertó en esa fecha informándonos de su inevitable fallecimiento. Aquella inesperada pérdida cambió para siempre el rumbo de mi vida, símbolo de mi dolor que aun hoy, 60 años después, en vez de disiparse, se acrecienta. Lo único que recuerdo claramente es cuando al pie de su entierro el rabino se acercó a mí empuñando una hojilla de afeitar y me rasgó el borde de mi camisa. (Ceremonia judía simbólica de duelo al morir el más allegado de la familia.)
De mi padre aprendí muchas cosas, pero de todas ellas la más importante fue la honestidad. Ese, su legado principal, vivirá por siempre en mi corazón y mi alma, y de él pueden depender usted y todos los dependientes de mi actual profesión de abogado, una herencia sagrada que nunca olvidaré, honor a mi padre que todos mis lectores pueden disfrutar. Esa dádiva sagrada de mi padre informa todo lo que hago y todo lo que escribo. Como cubano, aunque joven, usted sabe: “Honrar, honra” (Jose Martí).
Sentado ese precedente, vayamos a lo suyo. ¿Quién es un inmigrante? Respuesta: lo somos todos los que vivimospermanentemente en Estados Unidos, sea que hayamos nacido en este país, ó no. Tanto los pioneros que, en el siglo XVII, arribaron a Massachussets en el barco Mayflower, como usted, que mañana se apée del avión que lo traiga, son – ¡somos! –inmigrantes en potencia, así nos ve el cónsul, a menos que nos hayamos colado sin documentos apropiados, en cuyo caso seríamos ¡unos delincuentes!
Uno de mis yernos es hijo de indios (de la India, no de pielrojas), pero él nació acá, y es plenamente ciudadano. (Igual que Bobby Jindal, gobernador de Louisiana, quien, de padres extranjeros, hasta la semana pasada (cuando renunció a su candidatura), aspiró a ser Presidente de esta nación. Usted confórmese a venir como no-inmigrante (nonimmigrant) y guárdese su aspiración de residenciarse acá, hasta que se haya establecido aquí legalmente... ¡y veremos! Lo esperaré por estos lares y analizaremos sus perspectivas y posibilidades, tarea para la cual por hoy carecemos de espacio.
Otro dicho de sabiduría: “De grano en grano llena la gallina el buche...”. Convenza al consulado de que sus raíces están (¡quedan allá!), porque si no lo logra, no le darán visa ni para ir al baño... ¡Le deseo lo mejor!
MANFRED ROSENOW es un abogado y periodista de Miami especializado en temas de inmigración.
Escríbale a El Nuevo Herald, 3511 NW 91 Avenue, Doral FL 33172 o al correo electrónico rosenowesq@aol.com
Esta historia fue publicada originalmente el 19 de noviembre de 2015, 6:00 p. m. with the headline "Si no lo hace bien, no lo dejarán llegar ni al baño...."