Inmigración

Usted y el baby, sí... ¿pero el esposo, qué?!

Hola, estimado doctor Manfred Rosenow. Primeramente reciba un cordial saludo de mi parte. Vivo en Nicaragua, pero nací en Cuba. Estoy planeando ir a Estados Unidos para hacer uso del beneficio de la Ley de Ajuste Cubano pero quería hacerle algunas consultas sobre el tema, antes de emprender mi proyecto de vida.

En principio, le comento que tengo visa para viajar desde Nicaragua hasta Estados Unidos usando pasaporte nicaragüense, pero me han dicho que debo ingresar “a pie” ó caminando legalmente a Estados Unidos para poder aplicar a la solicitud de residencia permanente.

Mi primera pregunta sería, ¿es factible caminar hacia México por la frontera y regresar solamente, ó tengo que gestionar una visa ó permiso para cruzar la frontera desde Estados Unidos a México y luego regresarme? ¿Cómo es este proceso? Por otra parte, estoy casada y tengo un bebé de 3 años con mi esposo, así que la segunda pregunta sería: ¿podemos mi hijo, mi esposo, y yo, quedarnos en Estados Unidos el año y un día que estipula la ley sin temor a que nos deporten?

Le agradecería mucho si me puede aclarar estas dos preguntas para yo poder planificar mejor este viaje, y lo felicito por el trabajo que hace al publicar su asistencia legal en medios de comunicación, ya que ayudan mucho a personas como nosotros que queremos mejorar nuestra calidad de vida trabajando y esforzándonos para conseguir nuestras metas.

¡Saludos y bendiciones!

Sidelsky Viu Chamorro (vía correo electrónico).

Cuentan que viajaba en tren el gran autor irlandés George Bernard Shaw de Londres a Liverpool cuando entró otro pasajero al compartimiento donde el dramaturgo leía tranquilamente, y tras mirar por un rato al ilustre compañero de viaje hasta que no pudo contenerse más y acercándose al nombrado, le espetó una pregunta – “¿Perdóneme, pero no es usted George Bernard Shaw?”

Intrigado y seguramente molesto por la actitud del imprudente interlocutor, le dijo, “Si lo soy, ¿y a usted qué le importa?! A lo cual el interpelado le contestó, con una amplia sonrisa, “Porque yo con gusto daría 50 libras esterlinas [100 dólares] por nunca haber leído ninguna de sus obras...”, pero antes de que el dramaturgo pudiera comentar su extraña alocución, la sonrisa del imprudente se amplió al agregar, “... porque sólo así tendría el incomparable agrado ¡de volver a leerlas todas por la primera vez!”

Sin darme cuenta, agoté casi tres cuartos del espacio disponible con un introito tan singular. ¿Por qué tanto desperdicio del escaso lugar disponible?! Porque mi consejo que usted solicita se reduce a sólo una frase: ¡no lo haga! El resultado más probable es que, aunque usted y el baby, siempre y cuando tengan papeles individuales de ciudadanía cubana, podrían ser admitidos por las autoridades estadounidenses de inmigración (ambos son claramente cubanos, su esposo, presumo yo, es nicaragüense (usted no lo aclara, pero de otra manera no entiendo bien su carta). Comprenda bien esto, que para poder entrar legalmente a Estados Unidos por la frontera (le darían parole, ó sea, admisión bajo palabra) hay que ser cubano (¡único país del mundo!), y que no basta estar casado con cubana. Esto es suficiente para solicitar residencia permanente bajo la Ley de Ajuste Cubano, pero esta, como usted correctamente cita, no entra a operar para el cubano sino “al año y un día” de su entrada legal a este país. Otro dicho, producto de la ya desaparecida serie de televisión “Dimensión Desconocida” (The Twilight Zone) afirma que en ese mundo virtual, “cualquier cosa puede suceder”. Podría ser, por ejemplo, que el guardafronteras estadounidense se acabara de contentar con su esposa, y en ese estado anímico, los deje pasar a los tres hacia el país que tanto se ilusionan hacer el suyo. Pero yo no puedo escribir esta columna sobre bases tan esotéricas. La ciencia de la inmigración requiere considerar la hipótesis más fea. Si entendí mal su carta, vuélvame a escribir corrigiéndome. Entretanto, ¡les deseo lo mejor!

MANFRED ROSENOW es un

abogado y periodista de Miami

especializado en temas de inmigración.

Escríbale a El Nuevo Herald,

3511 NW 91 Avenue, Doral FL 33172 o al correo electrónico rosenowesq@aol.com

Esta historia fue publicada originalmente el 26 de noviembre de 2015, 6:04 p. m. with the headline "Usted y el baby, sí... ¿pero el esposo, qué?!."

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