Muy venezolana será, ¡pero también es cubana!
Tengo una hija de mi primer matrimonio en Venezuela, ella trabaja y estudia, y está a punto de graduarse de Técnico Superior en Comercio Exterior. En el 2016 se hará realidad ver a mi hija con una carrera universitaria, el sueño de todo padre: ver sus hijos crecer y prepararse profesionalmente.
En enero de este año me hice ciudadano americano, con la intención de que mis hijas se conocieran, ya que tengo otra hija de 11 años de mis segundas nupcias en Estados Unidos que no se conocen personalmente, pero mantienen un contacto telefónico, el cual me he propuesto ellas mantengan. Me divorcié este año 2015, después de una relación de 10 años, nunca tuve la orientación de mi ex esposa, de que yo podía traer a mi hija que tengo en Venezuela, y esa fue una de las causas de mi separación.
Soy un lector de su columna y deseo tener respuesta a mi inquietud con relación a mi hija en Venezuela. ¿Qué tengo que hacer para pedirla? ¿Qué requisitos me piden? ¿Qué tengo que hacer como ciudadano de este gran país para ver realizado mi sueño de ver a mis dos hijas juntas? Ya que no es mucho pedir, quiero saber si puedo tener ese derecho de hacer realidad mi anhelo, de que mi hija se venga a vivir conmigo. Tengo 51 años y la soledad no es buena consejera, quiero abrirle a mi hija un camino de oportunidades, y que pueda tener una vida mejor y así estar pendiente de su hermana menor, quien tiene tantas ganas de conocerla...
Laboro por mi cuenta como Religioso de la Cultura de IFA. Aparte soy productor musical independiente, con proyectos en camino; tengo dos cuentas, pequeños negocios, cumplo con mi hija que tengo aquí en Estados Unidos con su manutención, nunca la descuido, siempre en contacto en todo con mi hija en lo que necesite y, más que todo, mucha comunicación, amor, y tolerancia, tratando de encaminarla por el sendero de una buena educación, si El Universo me lo permite.
Agradeciendo las atenciones para con mi persona, sin más a que referirme queda de usted, esperando una pronta respuesta a esta carta, atentamente.
Daniel Legro (enviado por Aol Mobile Mail).
“En una de fregar cayó caldera” – el ejemplo más clásico de un gongorismo, vale decir, de una expresión forjada por don Luis de Góngora y Argote (1561-1627), el creador de aquel estilo literario que él inventó (como quien dice, escribir en clave) para disimular un pensamiento que por lo irreverente pudiera comprometerlo en medio de las intrigas de su época. Helo a usted, aquí en esta carta, voluntaria ó involuntariamente, émulo de aquella extraña forma de expresión, y quiera Dios me alcance el entendimiento para descifrar (y contestar) su alambicada carta...
A pregunta extralarga, respuesta brevísima, el espacio disponible no da para más. No sé mucho de las religiones autóctonas de otros continentes, pero sí sé algo de explorar por internet, y así encontré (con la ayuda de mi valiosísima esposa Teresa) lo que se describe como IFA (religión africana de los Orishas, etc.), website www.religioustolerance.org/ifa.htm
Pero todo este factor es de escasa ó ninguna influencia inmigratoria, dado que nuestra Primera Enmienda a la Constitución exime de consecuencias legales a todas ó a cualquiera de las religiones, para así no desfavorecer a todas las demás (incluido hasta el ateismo, ó sea, la negación de todos los credos religiosos).
Mas a lo concreto de nuestra conversación inmigratoria, comencemos por decir que si el corresponsal, usted, también fuera ciudadano cubano – todo el que nace en la isla es y sus hijos serán por siempre cubanos para los cubanos (¡Constitución de Cuba!), no importa en qué otro país hayan nacido. En consecuencia, su hija venezolana tendría opción de gestionar y obtener con todas las de la ley, una partida de nacimiento cubana, mediante su registro natal ante el consulado cubano en Caracas. Si la joven venezolana tiene visa de turismo, ella tiene entonces la posibilidad de ingresar a Estados Unidos como venezolana, y por ser también cubana, podrá ajustar a residente legal permanente después de los 366 días requeridos de presencia física en Estados Unidos (entrada legal es todo lo que se le exige), utilizando, para esto último, su partida de nacimiento cubana.
Facilito, ¿verdad?! ¿Quiere más detalles? ¡Venga a verme!
MANFRED ROSENOW es un
abogado y periodista de Miami
especializado en temas de inmigración.
Escríbale a El Nuevo Herald,
3511 NW 91 Avenue, Doral FL 33172 o al correo electrónico rosenowesq@aol.com
Esta historia fue publicada originalmente el 3 de diciembre de 2015, 7:00 p. m. with the headline "Muy venezolana será, ¡pero también es cubana!."