Los auténticos refugiados no son ‘repatriables’ ¡Cuidado!
Doctor Rosenow, tengo una pregunta para usted. Una persona, ya sea residente o ciudadana, de este país, pero de nacionalidad cubana, ¿si pide repatriación pierde todo tipo de derecho aquí y tendría limitaciones en su estatus?
Gracias, Blanca Portela, (vía correo electrónico)
Si usted no fuera una persona, sino algo así como una serpiente de dos cabezas, mi respuesta seria otra. ¿Por qué digo esto? Por que usted, según me escribe, no es una persona, sino dos: por una parte, ciudadana de Estados Unidos, y por otra, residente de este país: No es posible ser ambas cosas al mismo tiempo...
Los derechos del ciudadano son amplios; los del residente, mucho más limitados. El ciudadano, bajo ninguna circunstancia, puede perder su condición (a menos que cometa el delito extremo de traición a la patria, Estados Unidos).
La situación del residente es mucho más débil: tras un año de ausencia, pierde automáticamente su residencia, ó si, durante su ausencia, comete un delito serio, pierde la residencia. (La ausencia podría ser permisiva si para ello, antes de salir de Estados Unidos el extranjero hubiera pedido un reentry permit, que le protege su estatus de residente y lo sostiene hasta por dos años fuera del país.)
El hecho de efectuar su “repatriación” (como usted lo llama), aunque es hábito cada día más frecuente entre cubanos que se proponen hacerlo para fines sanos e inocentes, como para llevar cosas a sus familiares, ó por cualquier otra razón, no es una excepción favorable para “residenciarse” en el exterior e ir y venir alegremente entre los dos países. Hasta ahora, en general, las autoridades locales se han hecho de la vista gorda ante esta irregularidad, pero es presumible que bajo el clima de revisión de leyes y circunstancias, esa tolerancia sea cada vez más limitada.
Tenga en cuenta que el cubano (excepto el que llega por petición familiar a su turno correspondiente), ha procurado su residencia bajo la especialísima Ley de Ajuste Cubano, que es un privilegio único de refugiados cubanos. ¿Qué “refugiado” va y viene alegremente al país de donde se “refugió”?
Cuando Chopin, el genial compositor clásico polaco, se refugió en Francia y allí creó sus magníficas composiciones, nunca más volvió a Polonia, sino que impregnó su música de la nostalgia por su lejano país... No así es el caso de cierto cubano de hoy, que no tiene un espíritu tan delicado, y que desea tener un pié en su isla y otro en Estados Unidos...
Doctor Rosenow, mi carta no es acerca de ninguna pregunta inmigratoria, sino “Gracias al Señor”, sólo para encomiarle su forma tan diáfana y sincera de dirigirse a los lectores.
Su narrativa me hace recordar a Kafka cuando en su relato “Mis Once Hijos” hace un alarde al respecto, y yo he leído mucho en mis 72 años cumplidos. Solamente permítame felicitarlo y le sugiero que escriba algo más sustancioso para disfrute del público porque, además de sus dotes de escritor, me consta que es un hombre valeroso y muy humano. Quiero rogar a Dios para que siga iluminándole. Un abrazo.
Pascasio Marcial, Florida (vía correo electrónico)
Apreciado don Pascasio, quedé anonadado por su ditirámbico elogio, mucho más allá de mis modestas capacidades. Lo que ocurre es que, tras de amar sin límites a mi esposa Teresa y a mis (¡numerosos!) hijos, lo más querido para mí desde mi ya remota juventud, ha sido, y seguirá siendo, escribir. Quiera Dios Todopoderoso prolongar mis días todavía un poco más, para seguir disfrutando en cada amanecer el privilegio de “conversar” con todos mis lectores, especialmente con alguien tan delicado y fino como su grata persona.
Como decía mi admirado “amigo”, el finado actor argentino Luis Sandrini, “mientras el cuerpo aguante, ¡la voluntad no ha de faltar”...!
MANFRED ROSENOW es un abogado y periodista de Miami especializado en temas de inmigración.
Escríbale a el Nuevo Herald, 3511 NW 91 Avenue, Doral FL 33172 o al correo electrónico rosenowesq@aol.com
Esta historia fue publicada originalmente el 8 de diciembre de 2015, 9:20 p. m. with the headline "Los auténticos refugiados no son ‘repatriables’ ¡Cuidado!."