Ni el asilo, ni el matrimonio (??!), es como ustedes piensan...
Hola, por favor necesito su ayuda. Mi mamá es cubana y tiene visa de turista, de las que dan ahora en Cuba por 5 años.
¿Puede ella cuando entre al país solicitar asilo en el aeropuerto? Por favor, le pido me responda, estoy muy desesperada, pues unas personas dicen que sí, y otras que no.
“Anónimo”
Su desesperación lleva 49 años – exactamente, desde 1966 – que el entonces Presidente de Estados Unidos Lyndon B. Johnson proclamó el superasilo (!!!) para todos los cubanos que, habiendo pisado tierra de este país, lo pidieran. En lugar de que el solicitante tuviera que responder explícita y positivamente a una o más de cinco preguntas – su lugar de nacimiento, su nacionalidad, su raza, su opinión política, o su ser parte de un grupo social especialmente perseguido en su país—para entonces considerar su inclusión entre los extranjeros asilables en este país, bastaba que demostrara que era cubano – único país del mundo que haya tenido, ¡y que siga teniendo¡ semejante privilegio. (Excepción: quien llegue con su pasado criminal claramente rechazable por constituir un peligro para la sociedad. Aún ese último, no sufrirá rechazo físico y repatriación a su tierra, sino que permanecerá en Estados Unidos, sin posibilidad de residencia legal, ya sea con un permiso de trabajo especial — un [c]18 — o preso en una cárcel federal, si es un elemento demasiado peligroso para todos los demás.
Aunque no tengo el gusto de conocer a su señora madre, me atrevo a pensar que ella no será una de esas personas claramente indeseables, por lo que la legislación nombrada – la Ley de Ajuste Cubano, (CAA) Pub. L. 89-732– le otorgará la residencia legal permanente (su green card) al “año y un día” de su arribo legal al país. Para nada interviene la concesión de un asilo (??!), que ella necesita en su caso como “necesitar” alguien un escorpión vivo metido entre las cobijas de su cama...
Las personas que le hayan opinado diferente, dígales que urgentemente pidan empleo en la agricultura de Homestead o de Belle Glade (por decir algo), porque las cebollas en Miami han amanecido demasiado caras ($4.50 la libra), que de eso sí pueden hablar, pero que de inmigración callen la boca porque no tienen idea sobre la materia...
Un saludo y de antemano gracias por su ayuda.
He estado leyendo algunas de sus respuestas en cuanto a opciones de migración para parejas y aunque la posibilidad para mi es de 5 por ciento a favor, quisiera apelar a su vasto conocimiento.
Somos una pareja de muchachas que, por motivos económicos, tuvo que separarse esperando mejorías para nuestras vidas como profesionales y en la personal. Llevamos más de 2 años de relación y mi pareja obtiene en enero la residencia en Estados Unidos.
¿Hay alguna vía legal con la que podríamos reunirnos allá, eliminando la invitación porque es una realidad que sólo un bajo por ciento es aceptado. Muchas gracias.
“Anónimas”
O tempora, o mores! (¡Oh tiempos, oh costumbres!) Aunque las realidades sexuales del ser humano han ido evolucionando (¿!!) – los animales parecen ser superiores, porque no conozco caso alguno de gatos homosexuales o de perras lesbianas, el hombre – y la mujer – sí sufren (¿o será, gozan?!) de esas veleidades.
Pero, ayer es ayer, y hoy... es hoy. A lo dicho habría que agregarle, en mi mal latín, mores, mutandi—“las costumbres cambian...” Es así que, cuando yo estudiaba abogacía, vir est vir—“el varón es varón” – y el matrimonio, base biológica de la sociedad, era considerado como, necesaria y unívocamente, un producto intersexo – papá y mamá, o si no, ¿de dónde irían a salir los niños?!
Así y todo, otra vez res mutandi – las cosas cambian. La Corte Suprema de Estados Unidos ha fallado recientemente con abolición de esa diferencia fundamental, y se espera (para junio, o algo así), un pronunciamiento definitivo al respecto. Hay 350,000 peticiones inmigratorias de parejas homosexuales (del mismo sexo) presentadas y esperando turno en Inmigración nacional. Usted piensa y escribe bonito, pero creo que está un poco mal de aritmética... A su “5 por ciento”, le falta un nueve: en mi librito, si su pareja se aviene a ello, es “95 por ciento, vale decir, las veo casadas dentro de muy poco tiempo. ¡Albricias!
MANFRED ROSENOW es un
abogado y periodista de Miami
especializado en temas de inmigración.
Escríbale a El Nuevo Herald,
3511 NW 91 Avenue, Doral FL 33172 o al correo electrónico rosenowesq@aol.com
Esta historia fue publicada originalmente el 11 de diciembre de 2015, 5:36 p. m. with the headline "Ni el asilo, ni el matrimonio (??!), es como ustedes piensan...."