Inmigración

Abandonar la residencia cuesta muchos sinsabores

Estimado don Manfred. Le escribo para hacerle la siguiente consulta. Soy ciudadana americana desde hace muchos años, como lo son 5 de mis hijos y lo fue mi esposo, fallecido hace 19 años. Mi consulta es que mi hijo mayor, hace años y siendo él residente, decidió regresar a nuestro país de origen y entregó voluntariamente su tarjeta de residente.

Ahora, debido a problemas en el mencionado país, él quiere regresar a Miami, donde estudió parte de la secundaria e hizo su college aquí, inclusive trabajó aquí varios años. Pero, como le menciono antes, decidió regresarse, en contra de mi voluntad, yo nunca estuve de acuerdo.

Lo que quisiera saber es si es posible hacer la petición de madre a hijo soltero, y cuánto tiempo toma. Estoy preocupada y ansiosa, así que espero su amable y sabia respuesta. Saludos para su esposa, y para usted las gracias anticipadas.

“Mamá ansiosa” (vía correo electrónico).

P.D. Perdone la falta de acentos, no soy muy diestra con la computadora. Otra cosa: el mencionado país es Nicaragua.

No conozco mamá alguna (la mía, Dios la tenga en Su gloria, no era excepción a esta regla universal) que no esté ansiosa cuando su hijo se retrasa en su regreso a casa, ó sucede alguna circunstancia parecida. Así es que no me sorprende en absoluto su desasosiego materno por el hijo ausente, y dadas las circunstancias políticas y sociales de su país de origen desde hace unos 20 años atrás para acá, usted puede ufanarse de lo correcto de su propia inconformidad cuando él –el más terco de sus 5 retoños– resolvió repatriarse a su difícil nación de origen.

Entiéndame bien. No hago crítica alguna a su país en sí, sino la hago en... fa, un chiste musical trasnochado, que no intenta más que hacer aflorar aunque sea una sonrisa a su rostro de madre atormentada. (La vida demuestra que las madres siempre terminan teniendo la razón cuando disienten de sus hijos obcecados por la inmadurez de sus juicios alegres.) Su caso toca una fibra sensible en la historia de mis propios periplos juveniles cuando yo mismo, (¡6 décadas atrás!) – entonces un jovenzuelo virtualmente imberbe – intenté emigrar a Nicaragua, y nada estoy inventando porque aun hoy puedo mostrarle la correspondiente visa para allá en mi hoy vencido, pero entonces válido, pasaporte... con la perspectiva de enseñar matemáticas, entonces mi fuerte, en la universidad de Managua, y de visitar amigos desde Ocotal, al norte, hasta la vecina Masaya, constituía un proyecto tan seductor por su romanticismo, cuan descabellado por sus implicaciones políticas en ciernes.

Pero dejemos atrás todas esas divagaciones de antaño y paso a contestarle su amable consulta. La petición inmigratoria por la que usted pregunta (madre ciudadana estadounidense por hijo extranjero adulto soltero) corresponde a la 2da. categoría (F2B) del cuadro inmigratorio. La petición se hace en el formulario inmigratorio I-130 (tarifa: US$ 420) acompañado, claro está de las pruebas de filiación (demostrar que usted es ciudadana y que él es su hijo). El quid de la cosa es que él, cuando se presente al consulado estadounidense en Managua a solicitar su visa de inmigrante, deberá también despejar cualquier duda de que sea, en efecto, hijo adulto soltero, divorciado, ó viudo de madre ciudadana de este país (todos ellos constituyen la preferencia F1). (Si fuera casado, también usted podría pedirlo, pero la categoría sería la F3, con turnos (fechas de prioridad) diferentes.

Si se tratara de un niño (ó aun de un padre ó madre), la categoría inmigratoria sería óptima: los “familiares inmediatos” (vale decir, los descritos) no tienen espera ó turno alguno, pero loa hijos adultos sí tienen sus límites, que en su caso, la nombrada F1, tiene unos tantos años de espera: su turno va por el 1ro. de abril del 2008, así que son, mínimo 8 años de espera antes de poder inmigrar. (Si fuera casado, mucho peor: el turno apenas va por el 1ro. de julio del 2004...)

El hecho de que fuera residente antes, pero que había voluntariamente renunciado a su tarjeta de tal, no cambia para nada lo explicado. ¿Otros caminos más breves? Una oferta de trabajo profesional (y que él muestre los estudios y/o experiencia para desempeñarlo). Venga a verme si usted ve atisbos de esa posibilidad. Siento mucho que no haya caminos más rápidos para lograr su propósito... El mismo estaba aquí, con plena residencia, pero la abandonó. ¡Sorry!

MANFRED ROSENOW es un

abogado y periodista de Miami

especializado en temas de inmigración.

Escríbale a El Nuevo Herald,

3511 NW 91 Avenue, Doral FL 33172 o al correo electrónico rosenowesq@aol.com

Esta historia fue publicada originalmente el 15 de diciembre de 2015, 4:02 p. m. with the headline "Abandonar la residencia cuesta muchos sinsabores."

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