LINEA DE INMIGRACION: ¡Apúrese, no sea que otro le robe esa joya!
Maestro, en primer lugar que haya tenido un feliz finalizado Hanukkah, sobre todo con salud y reunido con toda su familia. Le escribo sólo para saber si mi hermana, quien vive en Cuba y está aquí con su visa “de 5 años”, ¿puede ir a otro país desde acá, sacando una visa de turismo en el respectivo consulado, e ingresar de nuevo acá? La quiero llevar en crucero de un día a Bahamas... y seguir disfrutando su presencia acá hasta que regrese a Cuba a finales de enero.
Que tenga un feliz Fin de Año, a usted y a toda su familia, y que lo sigamos leyendo en El Nuevo Herald para siempre.
Roberto Martinez, Hialeah, Florida (vía correo electrónico)
Si acato literalmente su saludo, me encuentro sin lienzo, ni pinceles, ni pinturas para ejecutar mi “maestría”, aspiración que excedería por largas millas mi modesta condición de escribidor de inmigración (ni a “escritor” alcanza...), un vestido mucho más modesto para mis degastados miembros y extremidades... Gracias por sus buenos votos por un feliz Hanukkah – ¡la fiesta de las luces! – que tan ausentes están en el panorama de la sociedad contemporánea, sumida en la catástrofe, las matanzas, los descabezamientos, y tantos horrores de nuestro malvenido Shoa – el infierno atómico y sangriento que demarca la suerte (más bien, la muerte) de la actual humanidad...
En cuanto a su proyecto de llevar a su visitante hermana a un paseo de un día a Bahamas, bien puede pasearla a Ruanda-Burundi, a Lichtenstein, a Tailandia, ó al lugar más exótico que se le ocurra, y no por un solo día, sino por un poco menos del vencimiento de su visa B-2 (o B-1/B-2) (aunque fueran años), porque su admisión original a Estados Unidos, por mucho que vuelva a salir y reingrese, no agota la validez de su “visa de 5 años” como usted acertadamente la describe. Malo sería exceder ilegalmente su plazo de admisión cada vez por un máximo de 6 meses, aunque ni eso sería gravísimo si a ella se le diera por olvidar su retorno a la isla, y tras de “un año y un día” de su presencia acá, dijera “basta ya de Fidel (o de Raúl), y mejor me quedo de residente en tierras de libertad...”
Buenos días, licenciado. Le escribo para explicarle mi situación y pedirle me aconseje. Soy un joven que nací en Estados Unidos, pero viví en República Dominicana hasta terminar mis estudios universitarios, y ahora me mudé aquí a Miami. Mi novia está allá en R.D. y tiene visa de turista, pero me gustaría que ella se venga a vivir conmigo para empezar nuevos proyectos de trabajos juntos y avanzar en la vida. ¿Qué debo de hacer? Gracias de antemano y saludos.
“Anónimo (a solicitud) (vía correo electrónico)
“En mi librito”, lo primero es... ¡casarse con ella! Si no lo hace en R.D. (como a usted le gusta decir), hágalo acá, cuando estén juntos, porque si no lo hacen, le restaría usted a ella – recuerde que dije, “en mi librito...” – la solidez y la firmeza a que toda mujer tiene derecho de aspirar cuando empieza una nueva vida con un hombre, y si es en el exterior, tanto mas...
Usted nació ciudadano estadounidense y así lo será por el resto de sus días, a menos que cometa una barbaridad y renuncie (en el exterior) a ella. (”Ella” me refiero a la ciudadanía, no a la novia...) Por impensable que parezca, hay quienes lo hacen por razones impositivas – rehuir a impuestos – y aun eso es cada vez más inseguro y difícil. (Como usted no me ha dicho que es multimillonario, dejemos esa consideración, que no viene a su caso.)
En resumen, usted tiene todos los elementos para alcanzar las metas que se ha propuesto. Tiene (1) la juventud, una maravilla que sólo se comprende cuando se es viejo, como yo ahora; (2) tiene la educación, mejor todavía, la formación universitaria y profesional, que abre puertas y mejores ingresos; (3) tiene la ciudadanía estadounidense, ó sea, ni se imagina siquiera lo que es vivir con problemas ó limitaciones de inmigración, y (4) tiene lo casi más bello que un hombre joven (ó de cualquier edad) puede tener – una novia latinoamericana con bríos de formar un porvenir junto a un joven de calidad como usted. Quítele lo de “novia” y conviértala en esposa, y ¡apúrese, no sea que otro le robe esa joya!
MANFRED ROSENOW es un
abogado y periodista de Miami
especializado en temas de inmigración.
Escríbale a El Nuevo Herald,
3511 NW 91 Avenue, Doral FL 33172 o al correo electrónico rosenowesq@aol.com
Esta historia fue publicada originalmente el 27 de diciembre de 2014, 7:03 p. m. with the headline "LINEA DE INMIGRACION: ¡Apúrese, no sea que otro le robe esa joya!."