LINEA DE INMIGRACION: ¡Albricias! Sólo necesitan paciencia, ... ¡y un buen abogado!
Hola señor Manfred, mis mejores deseos para usted y su familia. Le escribo para hacerle una consulta sobre emigración que, después de leer su sección en el Nuevo Herald durante años, estoy agradecidísimo por su labor.
Soy ciudadano americano (cubano de origen) desde el 2009 y estoy en trámites de casarme con una ciudadana española (colombiana de origen). Después de mantener una relación de muchos años, queremos residir en Estados Unidos. Ella tiene dos hijos solteros, uno de 19 años y otro de 23.
Mi pregunta es la siguiente. Cuando yo la pida, de cualquiera de las dos formas -- visa fiancée ó agrupación familiar ¿qué estatus migratorio tendrán ella y sus hijos, pues eso es lo que más nos preocupa? Y segundo, ¿qué sería más fácil en su experiencia, que entre, se case (no necesita visa) y ponemos la aplicación, o desde España, país donde reside, hacer el proceso de agrupación familiar? Muchas gracias y espero me dé una orientación, que de lo demás, nos encargamos nosotros.
Nuevamente, muchas gracias y ¡Feliz Año Nuevo!
“Alex” (vía correo electrónico)
Mayegüe! (¡Gracias!) Como me encantan los idiomas (nací en Alemania, me crié en Colombia, y me eduqué en Estados Unidos), junto al alemán, el castellano, y el inglés, mis lenguas cotidianas, me defiendo en francés y me contenta expresarme en italiano, no se sorprenda, apreciado Alex, por mi voz de agradecimiento en... ¡arhuaco! – el idioma de los indígenas de ese nombre (conocidos también por koguis), pobladores de la falda sur de la Sierra Nevada de Santa Marta, Colombia), entre quienes viví por breves lapsos – en Mamancanaca (o San Sebastián del Rábago), a 3,200 metros de altura sobre el nivel del mar, durante mis años juveniles...
Ahora, tranquilo y reposado a mis nada púberes 80-y-tantos, mi fascinación es la de responder las consultas de mis amabilísimos lectores en este parecidamente montañoso terreno de la inmigración (no “emigración”) a Estados Unidos.(Emigrar es salir, que es problema de “allá” donde fuere, que el lector sabrá; inmigrar a este país es “la parte volteada del bambuco”, como me solía decír en Bogotá mi entonces profesor de guitarra y tiple en la capital colombiana. (¡Oh, qué tiempos aquellos...!)
Basta de elucubraciones y vayamos a lo concreto. Inmigrando como esposa (tras de casarse con ella, claro está) por petición de esposo ciudadano (usted), los hijos no caben en el proceso inmigratorio de ella por ser demasiado “mayorcitos” (ambos han rebasado el límite legal de los 18 años de edad). Por supuesto que la madre los puede pedir, motu proprio (por su popia iniciativa) apenas ella sea residente legal, que lo será inmediatamente al llegar por petición de su esposo ciudadano. Pero la petición de ella, residente, por sus hijos les exigiría largos turnos para inmigrar -- la del menor de 21 años (cola F2A) que va por abril del 2013, y la del mayor (cola F2B) que va mucho más atrás (abril del 2008). También es cierto que ella, a los 3 años de ser residente (y siguiendo casada con el esposo ciudadano) podrá naturalizarse (hacerse ciudadana) y así su petición por el hijo mayor aceleraría, aunque no vertiginosamente.
El único recurso para solucionar al menos la mitad del problema (el del hijo menor, sí, pero el del mayor, ¡nada!) sería que el ciudadano y la señora no se casaran desde ya, sino que ella inmigrara como fiancée (prometida), lo cual, curiosamente, le permitiría traer consigo a su hijo soltero y menor de 21 años (!) un retruécano mágico de la ley, aunque los haga tener que hacer ajuste de estatus a residentes tras de casarse le señora acá con el peticionario dentro de los 90 días de su llegada.
Todo esto es así porque –según su carta – los hijos de la señora no tienen méritos propios para aspirar a la residencia en Estados Unidos, tal como si fueran profesionales (“profesionistas”, dicen los mexicanos). ¿Contrariedad? ¡No! Porque tienen algo mejor: ¡la vida por delante! Una cosa por otra... Cada mañana es un nuevo amanecer para ellos, y con ese sol, una nueva perspectiva y una nueva esperanza...
MANFRED ROSENOW es un
abogado y periodista de Miami
especializado en temas de inmigración.
Escríbale a El Nuevo Herald,
3511 NW 91 Avenue, Doral FL 33172 o al correo electrónico rosenowesq@aol.com
Esta historia fue publicada originalmente el 31 de diciembre de 2014, 11:48 a. m. with the headline "LINEA DE INMIGRACION: ¡Albricias! Sólo necesitan paciencia, ... ¡y un buen abogado!."