LINEA DE INMIGRACION: Es como si yo quisiera enseñarle a usted recetas de heladería
Estimado Manfred: El 17 de enero del 2015 se vence mi plazo de 6 meses para estar en Estados Unidos. Yo estoy en trámites de una visa L-1, pero se ha tardado más de lo pensado ya que dos veces me han solicitado evidencias. Tristemente esta solicitud la realicé desde mi país en marzo del 2014 y no desde aquí con cambio de estatus. Ahora bien no sé qué hacer, si salir y volver a entrar un mes, o algo por otra ciudad que no sea Miami (Charlotte o Fort Lauderdale) para evitar que me sea negada mi entrada a mi o mi grupo familiar (aunque para el momento estimado de nuestra salida, que es el 15 de enero, no habremos incumplido la ley ya que no pasaría del tiempo otorgado) o la opción de quedarnos y optar por asilo ya que hemos sido perseguidos por nuestra condición de opositores en nuestro país Venezuela, y como sabrá, la situación política está bien complicada.
Habíamos optado por la visa L-1 ya que había una oportunidad de traslado a Estados Unidos y de este modo alejarnos del país un poco, sin necesidad de solicitar el asilo, aunque me dicen, y por lo que he leído, que podemos aplicar al mismo ya que cumplimos con los requerimientos, somos activistas opositores y tuvimos dos altercados directos de ataques de los llamados “colectivos”, uno a nuestro vehículo con el grupo familiar adentro, donde nos fueron destrozados los vidrios y yo fui herido con piedras, y otro en la urbanización donde vivimos durante una actividad, donde resultó herido mi hijo de 10 años con una cortada de botella en la pierna. Más un sinnúmero de ataques verbales de habitantes de nuestro sector que nos llaman “oligarcas” y “millonarios”, lo cual nos había obligado a casi tener casa por cárcel para evitar contratiempos y resguardar la seguridad de nuestro grupo familiar.
En realidad, no teníamos el asilo como una opción pero, al estar aquí y ver como mis hijos están tranquilos, sin problemas o susto de ser agredidos, y que podemos hacer una vida normal, hemos visto esto como una opción real y tristemente la que nos permitiría quedarnos legalmente y poder hacer vida en este hermoso país.
Somos un grupo familiar de 4 personas. Mi esposa y dos hijos de 11 y 10 años. ¿Qué me recomienda mi amigo?
En espera de su orientadora respuesta, que Dios lo bendiga,
“Nelson B.”, (vía correo electrónico)
Estimado Nelson B., su pormenorizada carta me ha dejado perplejo ante su casi increíble ingenuidad de acometer el proyecto de su refugio y el de su familia a este país sin el menor conocimiento ni concepto de las bases de todo movimiento inmigratorio. Es cual si yo, un varón periodista y abogado octogenario, para evitarme gastos saliera a comprar telas, hilos, y botones para confeccionarle de mi propia mano el vestido de novia a mi nieta quinceañera en planes de matrimonio... ¡Qué adefesio conceptual y de modas!
Para comenzar, una visa L-1 es un mecanismo inmigratorio para venir a gerenciar temporalmente una sucursal o subsidiaria en Estados Unidos de una empresa funcionante en el exterior con requisitos concretos de existencia y empleados, planes de expansión internacional, etc., etc. Nada en esta área conceptual se refleja en su relato. Es como si en esta respuesta yo querría explicarle cómo se monta una fábrica de helado de vainilla...
Su iniciativa de asilo es bastante más concreta, pero, al ser básicamente una llamada de auxilio, no puede dejarse como una alternativa salvadora tras de 6 meses después de fracasar el anterior malhadado ensayo. Lo simple y sensato, a manera de comienzo, es venir a Estados Unidos “de paseo” (visa B-2, de visitante, que miles de venezolanos la han tenido u obtenido sin grandes problemas) y gestionar su asilo inmediatamente después de su llegada (y con un buen abogado de inmigración), si es que pudieran aportar a su gestión pruebas fehacientes de su alegato. Así que nada de salir ahora y regresar para luego hacer el asilo.
Como un enfermo de gravedad, no hagan más movimientos propios y pónganse en manos del mejor médico, perdón, quise decir abogado de inmigración que puedan contratar...
MANFRED ROSENOW es un
abogado y periodista de Miami
especializado en temas de inmigración.
Escríbale a El Nuevo Herald,
3511 NW 91 Avenue, Doral FL 33172 o al correo electrónico rosenowesq@aol.com
Esta historia fue publicada originalmente el 2 de enero de 2015, 5:39 p. m. with the headline "LINEA DE INMIGRACION: Es como si yo quisiera enseñarle a usted recetas de heladería."