Inmigración

La situación de ella es pelea de tigre contra burro amarrado

Hola! Antes que todo un cordial saludo y muchas felicitaciones por la época festiva. Soy cubano y vivo desde hace casi 2 años en Estados Unidos. Les escribo con la finalidad de recibir algún consejo de ustedes, visto a que he leído siempre sus artículos y deseo recibir alguna respuesta, me ayuden para levantar este pésimo ánimo que traigo.

Mi esposa y yo estamos casados desde hace 4 años. Ella es italiana de origen. Por situaciones de la vida emprendí el viaje hasta este país atravesando la frontera de México. Como todo buen cubano, he tenido que picar piedra para llegar hasta aquí. Nunca negué a las autoridades mi estado civil, pues la intención era reunirnos acá ella y yo. El asunto es que ella ya está aquí conmigo, luego de haber ingresado por vía legal en vuelo directo desde Italia con el ESTA (tipo de permiso para ingresar a Estados Unidos sin visa por 90 días). Ella cumplirá un año en febrero, por ende, mi esposa se encuentra ilegal en suelo estadounidense. Yo estoy esperando la green card que, de andar todo bien, debería llegarme en marzo. Mi mayor deseo es que ella pueda ajustar su estatus y legalizarse. Al enviar mi solicitud de residencia, coloqué sus datos como cónyuge, pero no envié su caso ya que pensé que al igual que yo, ella debería esperar el año y un día. Ahora resulta que al leer algunos artículos de inmigración he visto que a la persona que permanece ilegal por más de un año le aplican una pena máxima de10 años sin poder venir aquí, ó sea, la pudieran deportar también. Ella nunca salió de territorio estadounidense durante este período de casi un año.

¿Funciona en algunos casos el llamado waiver? ¿Existe alguna posibilidad de que ella pueda acogerse a la Ley de Ajuste Cubano?¿Nos recomiendan ustedes contactar a algún abogado de inmigración para recibir mayor información?¿Tienen ustedes alguna oficina o notaría encargada de este tipo de asuntos? La idea de que tengamos que separarnos me asusta un poco, y si ocurriese sé que me iría de regreso a Italia también yo, pero no es esa la idea. Por favor les suplico que me orienten de ser posible. Me disculpo por las prolongadas líneas. Les saludo con afecto y deseo tengan un feliz y próspero año 2016.

“Miguel” (vía correo electrónico).

Si no estoy mal en hagiografía (el estudio de los ángeles), usted, amigo homónimo del arcángel Miguel, necesita más a ese santo que a cualquier terrenal abogado de inmigración... Como me gustan tanto los refranes, a usted le digo “Zapatero, ¡a tus zapatos!”, vale decir, para remozar sus botas, no busque a un panadero (?!), como se asemeja su situación.

Usted piensa y actúa como un dilettante: un aficionado que acomete una tarea que exige a un maestro... ¡y quién sabe! Pero, concretemos. Usted mismo, como cubano, no tiene ningún problema. Al “año y un día” de haber llegado legalmente a Estados Unidos podrá ajustar a residente legal permanente (green card), privilegio de cualquier cubano desplazado por la realidad comunista imperante en la isla. El problema es el de su esposa, no por italiana (que no tiene nada que ver), sino por violadora del Programa de Visita y Admisión sin Visa (VWP) --un privilegio único para europeos (incluidos también australianos, japoneses, y otras pocas excepciones) admitidos por 90 días improrrogables. Quien viola este tipo de admisión, queda sujeto a inmediata expulsión del país, sin necesidad siquiera de un juez que la convalide u ordene.

Lo único que le daría pie para derrotar esa expulsión, sería argumentar (¡y ganar el argumento!) de que la Ley de Ajuste Cubano exime al cónyuge (y/o a los niños, si existen) pueden ser de cualquier nacionalidad, y sólo deben evidenciar que entraron legalmente al país, y no también que estén en estatus válido. Esa es “pelea de tigre (Inmigración) con burro amarrado (ella)” y yo sería un mentiroso si le dijera que estoy seguro de que usted la ganaría.

En resumen, la mayor salvaguardia que contiene su carta es que usted declara que “me iría de regreso a Italia también yo”... ¡Lo felicito! (Y a ella también por tener tan buen esposo.) Italia es un país culto y bello... Ciao!

MANFRED ROSENOW es un

abogado y periodista de Miami

especializado en temas de inmigración.

Escríbale a El Nuevo Herald,

3511 NW 91 Avenue, Doral FL 33172 o al correo electrónico rosenowesq@aol.com

Esta historia fue publicada originalmente el 7 de enero de 2016, 6:02 p. m. with the headline "La situación de ella es pelea de tigre contra burro amarrado."

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