Mujer, hombre, anciano, jovencito-todos deben esperar 366 días
Estimado Manfred Rosenow: ante todo mis deseos por un feliz y exitoso año 2016 para usted y su familia. Con bastante frecuencia leo su columna sobre inmigración, me aporta mucho en el conocimiento de este tema y admiro, además de su alto nivel profesional, su extraordinario sentido del humor en cada una de las respuestas.
A finales de enero del 2015 entré como cubana por el aeropuerto de Miami a este país, estoy preparando todos los documentos que se exigen y en el momento que se cumplan el año y un día presentar mi documentación para la residencia. Soy madre de un niño que actualmente tiene 17 años, en junio del 2015, cinco meses posterior a mi llegada, mi hijo arribó a este país por la misma vía y bajo el mismo status de parolee.
Mi pregunta es la siguiente, siendo mi hijo menor de edad, es posible que al presentar mi documentación para la solicitud de residencia a finales del presente mes de enero, pueda presentar junto la de mi hijo o en su caso es necesario esperar a que se cumplan el próximo mes de junio el año y un día.
Agradezco de antemano su gentil atención y consejos.
Anónima
El gusto por la buena música, la habilidad de multiplicar grandes números en la mente, o un sentido picasiano del color y la armonía, son dotes individuales que nacen con el así dotado y se manifiestan a cualquier edad. Pero las leyes en general, y las de emigración en particular son mucho más concretas y tienen parámetros inexcusables que las hacen posibles– o no.
La Ley de Ajuste Cubano (CAA, Pub. L. 89-732) fue forjada a raíz del establecimiento en la Isla de Cuba del primer estado comunista en el hemisferio americano y de la derrota británica, y de la derrota de los valientes expedicionarios cubanos que trataron de enderezar políticamente la cautiva isla. En esa empresa fracasada murieron mas de mil audaces jóvenes (y otros, no tan jóvenes) que se lanzaron a la aventura recordada hoy como Playa de Girón, o Bahía de Cochinos, en la cual, como dicen muchos, la “traición” del gobierno de John F. Kennedy acarreó un desastre que perdura hasta nuestros días.
Al tiempo de escribir esta crónica, se acaba de producir, tras 54 años, un acercamiento de Washington DC a La Habana (que no de La Habana a Washington). Esta derrota moral equivale a la misma de los años ‘60s cuando Estados Unidos terminó rescatando a los sobrevivientes de aquella batalla perdida a cambio de dinero, alimentos, pañales desechables y otras indemnizaciones a la isla vencedora.
Esta ecuación política subsiste hasta nuestros días. La actitud del gobierno de Barack Obama hacia los mismos caudillos usurpadores de aquella época, es particularmente enojosa y decepcionante. Aunque esta columna técnicamente está enfocada sobre la inmigración a Estados Unidos, sería imposible y artificial ignorar las raíces históricas de todo este conflicto continental.
Usted está clara en cuanto a que todo cubano, sin acepción de edades, es elegible a ajustar su status al “año y 1 día” de presencia legal en este país, y lo mismo se requiere si el interesado tiene 80 días de nacido que si tuviera 80 años de edad. De ahí que su hijo no pueda “pegarse” a la solicitud de ajuste de usted, su madre, si el mismo– como es su caso– no ha cumplido el tiempo de presencia estatuido.
En este momento la ecuación política Estados Unidos-Cuba está en transformación. Estados Unidos procura a través de una “invasión” turística y de algunos intereses agrícolas de este país, horadar el muro cubano, pero Cuba se manifiesta afianzada en un hermetismo más insondable que el que nunca antes había demostrado. La apertura de embajadas reciprocas en los dos países no ha demostrado ser un indicio siquiera de interés por parte de La Habana en extinguir las viejas diferencias y abrirse a una más fácil convivencia con su vecino 90 millas al Norte.
En general las mujeres son menos belicosas que sus congéneres masculinos, pero en la confrontación de Roberta Jacobson con su homologa cubana Josefina Vidal, el balance es claramente inferior a favor de la cubana.
Bien querría yo estar equivocado, pero me temo que no. En cuanto a su niño, él deberá esperar cumplir su año y 1 día de presencia física en Estados Unidos y no existe manera de aligerar su intención antes de ese plazo. ¡Todo llega!
MANFRED ROSENOW es un
abogado y periodista de Miami
especializado en temas de inmigración.
Escríbale a El Nuevo Herald,
3511 NW 91 Avenue, Doral FL 33172 o al correo electrónico rosenowesq@aol.com
Esta historia fue publicada originalmente el 9 de enero de 2016, 4:59 p. m. with the headline "Mujer, hombre, anciano, jovencito-todos deben esperar 366 días."