Inmigración

No hay una respuesta fácil a su pregunta. ¡Venga y hablamos!

Hola, buen día. Soy venezolano y estoy de paso, me regreso el viernes a mi país. Quiero saber cómo solicitar un trámite para residente, como comienzo. Tengo una hermana que nació aquí y vive en California.

Me dicen que ese trámite dura 10 años. Tengo 53 y estoy a punto de jubilarme en una empresa estatal de Venezuela. Soy profesional universitario Administrador y Publicista.

¿Qué tendría que hacer? Gracias por la información que pueda brindarme.

“Anónimo” (enviado desde mi BLU Android Smartphone).

Gracias por escribirme, apreciado lector anónimo, las cartas breves, como la suya, se prestan especialmente (P + R = k), ó traducido a lenguaje diario, Pregunta más Respuesta es una constante (en este caso, 20 pulgadas de texto), el espacio, necesariamente limitado que este gran periódico, desde más de 30 años para acá, lleva publicándome.

Cabe observar aquí la gran diferencia de tratamiento que ofrece cualquier respondedor en un país latinoamericano a una pregunta técnico-inmigratoria como la suya, comparada a ésta que yo, con mucho gusto, estoy por acometer. Esta diferencia surge del divergente desarrollo y filosofía y de ahí sus consecuencias entre, digamos, Colombia (Ecuador, Perú, Bolivia, etc... ¡ó aun Cuba!), y la que es muchas veces desentendida gran en esta nación del Norte: aquí, time is money! -- allá, ¡vida es vida!, y lo que nos falta en técnica, nos sobra en conocimiento, en espíritu, en conciencia.

¡Dos mundos! Por eso, aquí, un Hemingway es lo grande (y casi único...), mientras que al Sur brotan un García Márquez, un Cortázar, un Vargas Llosa (¡y tantos otros más!), que son parte y característica cotidiana de la formación intelectual de cualquier colegial hispano. A nivel médico, por ejemplo, al momento de ser hospitalizado, comienzan por practicarle al enfermo un abanico de tests (pruebas de laboratorio) enfocadas sobre si los médicos encuentran algún síntoma ó microorganismo específico que revelase un síndrome tal, ó una infección cual, hasta agotar todo un cuadro semántico de enfermedades sobreesdrújulas, antes de hacerle lo obvio – hacerle una palpación de estómago, una exploración de su fondo de ojo, etc. Bien recuerdo un día cuando a mi menor hijo Manfred Jr. (”Tito”) se le presentaron unos insoportables dolores del abdomen y lo llevé de urgencia a un hospital de Miami cuyo nombre, por caridad, voy a omitir... Al regresar el día siguiente al dicho centro hospitalario me encontré, no con un diagnóstico específico de la causa de aquella emergencia... ¡sino con una cuenta que ya iba por $5,000 (dólares) y ningún detalle de qué enfermedad estábamos confrontando!

¿Qué estaba pasando?! Nada fuera de lo corriente... Que se diagnosticaba por eliminación (“no tiene esto, ni tiene aquello”) y que cada posible causa así eliminada salía por “x” cantidad de $$, al tenor ya mencionado – time is money! No se por exploración, sino por descarte (!), y pasamos años hasta terminar de pagar (de $20 en $20...)

Lo suyo, anónimo explorador, es simple. Venezuela no es Cuba, ó al menos, está en camino, pero no lo es todavía. De ahí que le tocan leyes inmigratorias universales, según las cuales sólo un padre, madre, cónyuge, ó niño son familiares inmediatos, que pueden inmigrar acá sin plazo ó espera alguna. Inmigrar por petición de hermano ciudadano tiene una cola que bien puede tomar 20 años de cola (hoy nos persigue el “20”, por si le gusta jugar a la lotería...

Inmigrar por la profesión requiere méritos excepcionales, que usted teóricamente pudiera tener, pero que no se desprenden de su carta. Generalmente, hay diez criterios para ello, pero son difíciles de demostrar siquiera tres de ellos, o haber ganado un premio extraordinario internacional como un Nobel, un Pulitzer, etc. Lo sensato es tratar de venir al menos una vez con una visa de turista y dentro de los 6 meses de admisión como tal, contratar un buen abogado de inmigración, para emprender las alternativas presentes (si es que las tiene...)

Para inmigrar como inversionista hay que hacerlo con US$ 500,000 como mínimo en la bolsa y con un fuerte espíritu empresarial. No me parece que usted me haya escrito con este panorama en mente. Así que, en resumen, no hay una respuesta obvia a su pregunta. ¡Lo espero para orientarle!

MANFRED ROSENOW es un

abogado y periodista de Miami

especializado en temas de inmigración.

Escríbale a El Nuevo Herald,

3511 NW 91 Avenue, Doral FL 33172 o al correo electrónico rosenowesq@aol.com

Esta historia fue publicada originalmente el 12 de enero de 2016, 7:33 p. m. with the headline "No hay una respuesta fácil a su pregunta. ¡Venga y hablamos!."

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