Obtener la residencia tiene sus bemoles... ¡y sus maravillas!
Estimado señor Rosenow: Leí su artículo Línea de Inmigración en el periódico y me gustaría consultarle mis dudas.
Mis padres son ciudadanos estadounidenses y, ahora que ellos están ya mayores, me gustaría estar con ellos y cuidarlos.
Mi pregunta es, ¿cuánto tiempo tomaría para que yo pueda obtener mi residencia, y qué se necesitaría hacer para empezar con mis trámites? Yo tengo nacionalidad peruana y sueca, y no lo he hecho antes por pensar que tomaría demasiado tiempo obtener mi residencia.
Muchas gracias por su atención y esperando su respuesta me despido, muy atentamente,
“Virginia” (vía correo electrónico).
Respuesta: Toma tanto tiempo como el que tomaba cuando usted dejó de hacerlo “por pensar que tomaría demasiado tiempo obtener mi residencia”. Si lo hubiera hecho entonces, usted probablemente estaría acercándose a su emigración, y no tan lejos como ahora se encuentra.
La petición de un padre ciudadano por su niño extranjero, es de efecto instantáneo, vale decir, tiene cero tiempo de maduración. Lo inverso, un niño ciudadano estadounidense que quisiera pedir al padre, tendrá que esperar a cumplir 21 años para hacerlo (y entonces con la misma instantaneidad). Pero el cuadro inverso – la petición de padre ciudadano (el caso suyo...) por su hijo adulto extranjero – con la excepción, ¡ojo! de si se tratara de un hijo cubano – sería de 1ra. Preferencia si el hijo fuera soltero, divorciado, ó viudo, ó de 3ra. Preferencia si fuese casado.
Las colas respectivas en estas categorías van por Julio 8, 2008 y Octubre 1, 2004 ¡muchos años de espera! La excepción cubana: que al cubano con petición aprobada le conceden el privilegio de entrar a Estados Unidos recibiendo parole (admisión bajo palabra) y, al “año y un día”, abandonar la vía de la petición (¡y la espera!) y hacerse residente por la Ley de Ajuste Cubano. (¡Maravillosa la cubanía y sus privilegios especiales! Por algo será...)
Estimado Señor Rosenow: Reciba mi reconocimiento y felicitación por la encomiable labor que realiza en la divulgación de temas de inmigración y su aporte a incrementar nuestra cultura con los comentarios “al margen”.
Soy cubano, con parole, y la próxima semana, al año y un día, debo solicitar la residencia. A mi llegada declaré en el documento correspondiente que había sido militante del partido comunista de Cuba, del cual fui expulsado en el año 1997, y desde esa fecha soy un perseguido político, demostrable con documentos que poseo, y no se me permite visitar la isla.
Algunos amigos me han criticado haber sido sincero y, para sorpresa mía, muchos que fueron militantes de ese partido no lo dijeron y han obtenido residencia y hasta ciudadanía sin ningún tipo de problemas. No cuento con los recursos financieros necesarios para contratar un abogado que me represente.
Le agradeceré eternamente su consejo y orientación, si es posible, por esta misma vía. Le saluda atentamente.
“Armando” (vía correo electrónico).
Los “algunos” que lo critican por no haber mentido (?!) en sus papeles inmigratorios, usted no los necesita: ¡no son sus amigos! Los que mintieron en sus gestiones y pareciera que así se beneficiaron, son perdedores en la gran escala cósmica de la vida. “La verdad os hará libres”, sentencia la Palabra de Dios, y éste es muuuucho más grande que yo, que usted, y que todos ellos....
Usted no necesita abogado, ni letrado, ni mentiroso que lo defienda – todo lo ha hecho bien y, estoy seguro, lo seguirá haciendo. Haber militado (un copretérito...) en el Partido Comunista tiene 5 (sí, cinco) años de ineligibilidad a efectos de residencia en Estados Unidos, no más. Y en cuanto a no poder contratar un abogado de inmigración, no lo hizo bien... ¡porque ya lo contrató! – mi persona, quien en silla de ruedas ó en globo aerostático, no voy a renunciar al privilegio, si usted me lo permite, de representarlo en su gestión de residencia. No piense más en el dinero – déjelo para celebrar cuando le llegue la tarjeta de residente, y ¡festejaremos juntos! Venga a verme. ¡Lo espero!
MANFRED ROSENOW es un
abogado y periodista de Miami
especializado en temas de inmigración.
Escríbale a El Nuevo Herald,
3511 NW 91 Avenue, Doral FL 33172 o al correo electrónico rosenowesq@aol.com
Esta historia fue publicada originalmente el 14 de enero de 2016, 9:12 p. m. with the headline "Obtener la residencia tiene sus bemoles... ¡y sus maravillas!."