Inmigración

¡Las cosas no se comen tan calientes como se cocinan!

Estimado señor: Leo su columna a menudo con placer e interés y creo que es usted el más indicado para orientarme. Le agradecería mucho su respuesta.

Soy cubano, tengo 70 años, y soy ciudadano venezolano. Estoy de visita en Estados Unidos y entré a este país como turista desde Venezuela. La situación allá está cada día peor, no sólo económicamente, sino también políticamente, porque los cubanos que llegamos antes del gobierno de Chávez estamos permanentemente "en la mira" de los chavistas, y ante cualquier problema que surja (y puede suceder en cualquier momento) seremos los primeros en ser detenidos, al mejor

estilo de los Castro.

Estando aquí, advierto que ya hay dos proyectos de ley presentados en el Congreso que, de ser aprobado cualquiera de ellos, modificarían la Ley de Ajuste Cubano de forma tal que me sería difícil acogerme a ella como era mi intención hacer más adelante, de acuerdo como se siguieran desarrollando los acontecimientos en Venezuela.

Mis preguntas son las siguientes. ¿Pueden esos proyectos de ley ser aprobados y entrar en vigor con tal celeridad que no me convenga regresar a Venezuela en estos momentos? Si así fuera, y me presento aquí ante las autoridades pertinentes (ni siquiera sé cómo y dónde hacerlo) diciendo que soy cubano (el único documento probatorio sería mi pasaporte venezolano donde dice mi país de nacimiento), ¿sería posible que calificara para que me aplicaran la Ley de Ajuste Cubano? ¿Recibiría yo los beneficios económicos y de salud que le otorga privilegiadamente esa ley a los cubanos? Para recibir esos beneficios, ¿debo salir del país y volver a entrar solicitando que me apliquen la ley?

Agradeciendo de antemano su respuesta, queda de usted,

“Anónimo” (a solicitud), (vía correo electrónico)

Un amable lector, don Phillip R. (abrevio su apellido porque él sólo me escribe para corregirme geográficamente (¡gracias!), no para solución ó comentario. El punto --¡acertadísimo!-- de su enmienda se centra en mi equivocada mención que Fuba (como yo le digo a la Cuba de ahora...) ya no consta de seis divisiones provinciales (la tradicional), sino que ahora son las 14 provincias de toda su existencia republicana, más Artemisa y Mayabeque, con las que ahora suman 16.

Nota: Según Google, ahora son 15 provincias más la Isla de Pinos, porque una sola de las dos nuevas se fusionó con una fracción de las antiguas. Ahora viene mi desquite.... ¿Sabe mi apreciado correctordónde queda Potsdammerplatz? ¿O Helmstaedtter Strasse 29? Él seguranente no, pero yo sí... porque nací allá, en Berlin (Alemania), aunque igual que presumiblemente usted en la isla. Pero, baste ya, que en este momento, ¡quieto y gracias!, don Phillip, necesito un poco de espacio para acallarle a don “Anónimo“ sus sensibles inquietudes.

La Ley de Ajuste Cubano (CAA), a pesar de que tiene sus adversarios poderosos, tiene también raison de etre (razón de ser) para una laaaaarga vida, más que la de Phillip, más que la de ellos, y aun más que la mía.. Lo triste es que los detractores de la CAA están encabezados por políticos estadounidenses de extracción cubana (!), como el senador federal (y aspirante a la presidencia del país), Marco Rubio, o el representante floridano, Carlos Curbelo, por aquello de que “no hay cuña que más apriete que la del mismo palo”.

Sólo para información, a continuación la lista de los detractores federales de la Ley de Ajuste Cubano: Rep. Paul Gosar [R] (Republicano); por Arizona; Rep. David “Dave” Brat [R], por Virginia; Rep. Mo Brooks [R], por Alabama; Rep. Scott DesJarlais [R], por Tennessee; Rep. Trent Franks [R], por Arizona; Rep. Louie Gohmert Jr. [R], for Texas; Rep. Walter Jones Jr. [R], por Carolina del Norte; Re. Steve King [R], por Iowa; Rep. Ted Poe [R], por Texas; Rep. Dan Benishek [R], por Michigan.Por demás, Marco Rubio, senador por la Florida, recientemente introdujo su proyecto de ley para limitar las ayudas federales a los que prueben que cumplen con los requisitos de refugiados (beneficios de asilo, y otros). Allí fue donde el Rep. Carlos Curbelo, republicano por la Florida, también introdujo su propia versión de proyecto de ley en esa Cámara.

¿Hay que decir más?! Tranquilo, don “Anónimo”, que... alea jacta est (“la suerte está echada”): los nombrados no prevalecerán. Si todavía le quedan dudas, venga a verme a mi casa-oficina y, con mucho gusto, se las despejaré. Por hoy no hay más espacio, pero usted no tiene por qué alarmarse. ¡Lo espero!

MANFRED ROSENOW es un abogado y periodista de Miami especializado en temas de inmigración.

Escríbale a El Nuevo Herald, 3511 NW 91 Avenue, Doral FL 33172 o al correo electrónico rosenowesq@aol.com

Esta historia fue publicada originalmente el 20 de enero de 2016, 8:59 p. m. with the headline "¡Las cosas no se comen tan calientes como se cocinan!."

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