¿Dejar lo tranquilo por lo aventurado?
Buenos días, señor abogado: Mi esposo lee su artículo hace tiempo, y agradecidos por su ayuda de antemano.
Mire, tengo una hermana en Perú que la pedí como residente, y recién en este año me llegó la cita para la entrevista en Perú para que venga a Estados Unidos Pero tengo un problema, que como han pasado como 12 años, ella tiene trabajo en Perú, ya le falta poco para su retiro, y tiene sus 6 hijos casados y nietos.
Mi pregunta es, ¿se puede canjear la visa de residencia permanente por una visa de turista?, porque así ella vendría por 15 días ó un mes, que el trabajo se lo permite.
Ella es casada y la petición fue para los dos. Lo que pasa es que ella dice que para empezar de nuevo aquí ya está un poco viejita. Ella tiene 58, y el esposo 61 años, y yo muy triste. Confío en Dios y que me ayude con una solución a mi pequeño problema. De antemano, gracias, y que Papá Dios me lo bendiga.
“Anónima”, (vía correo electrónico)
Igual a usted y a su querida familia también, amén. De hecho, y a su hermana, el esposo, los hijos, y los nietos, el Todopoderoso los ha bendecido con Su enorme dosis de alegría y de satisfacción.
Reconociendo en su carta lo real del entusiasmo de usted por poder, ¡al fin!, abrazar a su hermana y mostrarle las bellezas de este gran país, y asimismo admitiendo la potencial fiesta de ella por lo recíproco, surge una pregunta que, a los ojos de la vida, domina el panorama de la alegría filial: después del primer mes de mucho entusiasmo de las dos, ¿qué sigue?! Yo, apreciada señora anónima, no soy Nostradamus para poder leer el futuro, pero tengo casi 25 más años de edad que su cuñado (!) y Papá Dios me ha regalado conocer a muchas personas de esa generación, lo que hace que mis conclusiones al respecto no son de teoría o libro, sino de la experiencia vital de los años viejos, los mismos que su hermana comienza a ver ó presentir en su propio horizonte.
Su hermana tiene un trabajo que la satisface, y allá está todo el resto de su familia, ninguno de los cuales (excepto el esposo) la acompañaría en el exilio que usted le propone.
Primera posibilidad: ¿se puede canjear un proceso de visa de inmigrante por una visa de turismo? Esta alternativa tiene altas probabilidades de éxito, aunque hay que saberlo hacer... Es más, venir de turista, todo bien manejado, no extingue la obtención futura de la visa de inmigrante, por si todo cambia allá y toma posesión Keiko Fujimori (la hija del preso), y quién sabe que otra cosa sucederá...
Segunda posibilidad: ¿por qué no es usted la que viaje al Perú, abrace a su hermana y a todo el enjambre de sobrinos? Con un mes suyo allá, usted ganará no sólo la satisfacción de sus afectos, sino una perspectiva mucho más aterrizada sobre su bello, pero complejo plan de reunificación filial?
Fíjese cómo esta alternativa le ahorraría a su hermana hasta la necesidad de aprender un nuevo idioma (el inglés). Por último, flota en el ambiente la 3ra. Guerra Mundial. ¿Dónde se sentiría mejor su hermana? ¿En Perú o en la Florida?
¡Gracias por escribirme! Siempre a sus órdenes...
MANFRED ROSENOW es un abogado y periodista de Miami especializado en temas de inmigración.
Escríbale a El Nuevo Herald, 3511 NW 91 Avenue, Doral FL 33172 o al correo rosenowesq@aol.com
Esta historia fue publicada originalmente el 3 de febrero de 2016, 8:44 p. m. with the headline "¿Dejar lo tranquilo por lo aventurado?."