Inmigración

El optimismo es magnífico, pero la vida es más complicada

Hola, buenas noches, señor abogado Manfred Rosenow: Mi pregunta es que yo soy cubana española, pero mi caso es que yo pedí la Ley de Ajuste Cubano, y por problemas personales tuve que salir antes del año.

Quisiera saber, ¿por cuál de las fronteras es mejor, si por México ó por Canadá? Quiero regresar a Estados Unidos. ¡España cada día está mal!

“Anónima” (vía correo electrónico).

Ésta, y la carta que le sigue, ¡ay, Dios mío, sí que me parecen difíciles! Las hay complicadas por conflictos legales más ó menos claramente enunciados, pero la que acabo de transcribir no padece de ese mal, sino de una retorcida sintaxis que pone a prueba lo poco que me queda de entendimiento...

Pero, reducida a su mínima expresión, la cartita contiene elementos básicos que permiten una respuesta legal y concreta.

Primer fact: doña “Anónima” sigue siendo cubana. (Ese factor no se lo quita nadie (!), por mucho que ostente también la nacionalidad española, ó 14 ciudadanías más. Tanto Cuba como Estados Unidos aceptan esa interpretación doctrinal, y no existe manera de eludirla. (En lugar de eludir, este factor se traduce en rescatar la cubanía de la consultante, que en última instancia es la clave de su solución inmigratoria.

La única circunstancia que pudiera entorpecer el camino hacia la residencia en Estados Unido de esta señor(it)a, sería la de traer a cuestas, ó haber cometido aquí, un delito mayor que le vedaría el ajuste de estatus a residente 366 días tras de su re-ingreso legal a esta tierra de promisión. De ahí la pregunta esencial de esta consulta: ¿tiene ésa que ser esa fecha la de su primera entrada a Estados Unidos, ó pudiera tratarse de la última de una serie –una, dos, 100... – entradas, algo que no figura discutido en la CAA 89-732, la Ley de Ajuste Cubano?! De ahí surge la norma de que “todo aquello que no esté prohibido por la ley hacerlo, es lícito que se haga y no afecta su elegibilidad para los beneficios que prescribe la ley en discusión”.

Ésa, al menos, es mi interpretación de esta filosofía legal y la que presumo que ha de prevalecer entre los oficiales de inmigración en el aeropuerto (ó puerto terrestre) que la consultante escoja para llegar. ¿México ó Canadá? Si me dieran a escoger, yo optaría por el primero de los dos. (Menos probabilidades de contienda al respecto.) Recomendación: no, repito, no se deje devolver en un aeropuerto. (¡Errores se cometen muchos!) Aunque le toquen algunas horas previas de calabozo, llámeme que yo la sacaré de allí, se lo prometo...

Hola, señor Manfred, ¿cómo está? Buenas tardes...

Mi caso es el siguiente. Soy venezolano, tengo 22 años de edad, nací en Venezuela, pero también tengo nacionalidad de Portugal. Tengo mi novia y me quiero casar con ella. Ella tiene 21 años de edad y es cubana, tiene también la residencia venezolana, y vive aquí en Venezuela.

Nosotros nos queremos ir a vivir a Estados Unidos, ¿qué nos aconseja que hagamos? ¿Si me caso con ella aquí en Venezuela, ó allá en Estados Unidos cuando llegue?

Si me podría ayudar, muchísimas gracias de todo corazón, se lo agradezco mucho...

José Gregorio (vía correo electrónico).

A usted, con pasaporte portugués, no le veo problema alguno para entrar a Estados Unidos, ser admitido por 90 días, ¿pero después qué?! Los venezolanos aún esperan una ley especial que les abra las puertas de Estados Unidos, como le ocurre a los cubanos. El que usted, venezolano-portugués, esté soltero ó esté casado con una cubana, sólo le abre camino a la residencia en 366 días si ella también está legalmente admitida en este país.

¿Cómo ella va a llegar acá, no queda claro en su carta, a menos que viaje a México y pida admisión con parole en la frontera México-estadounidense, parte del mundo de cubanos que lo está haciendo así. (No la acompañe usted a ella, porque al no ser cubano, no se le abrirá la puerta de este país e irá preso, aunque esté casado con cubana.)

Lo de “si me caso con ella en Estados Unidos cuando llegue”, es como si yo dijera, “me doy unas vacaciones en Shangri-La si mañana me gano la lotería...” A los 22 años de edad, el mundo parece fácil y abierto a todas las posibilidades. Ojalá fuera así, pero no – ¡hay que seguir soñando..!.

MANFRED ROSENOW es un

abogado y periodista de Miami

especializado en temas de inmigración.

Escríbale a El Nuevo Herald,

3511 NW 91 Avenue, Doral FL 33172 o al correo electrónico rosenowesq@aol.com

Esta historia fue publicada originalmente el 4 de febrero de 2016, 4:08 p. m. with the headline "El optimismo es magnífico, pero la vida es más complicada."

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