Inmigración

¡Mucho éxito para su hija y para su yerno, don ucraniano!

Hola, me gustaría que me ayudara en una consulta.

Mi hija es cubana también y tiene visa de 5 años para Estados Unidos. Hace 5 meses tiene un novio ucraniano que vive en Cuba. Ellos viven juntos, están muy enamorados, y decidieron irse juntos a Estados Unidos. Él también tiene visa para Estados Unidos.

Ellos tienen muchas dudas respecto a lo que deben hacer. Mi hija no sabe si ellos pueden entrar por separado a Estados Unidos, ella pedir asilo, y si se lo conceden, pedírselo al que será su esposo, pero igual teme que, por el poco tiempo del matrimonio, se lo nieguen a él, y entonces, tiene entendido que lo deportarían. Supongo que otra opción sería que ella pidiese Ley de Ajuste Cubano al llegar al aeropuerto, y él quedarse ilegal en Estados Unidos hasta el año y un día.

¿Qué usted les aconsejaría? ¿Cuál, a su entender, sería la mejor opción, u otra alternativa? Agradezco de antemano su ayuda y su tiempo. Saludos,

“Anne”, (vía correo electrónico)

Muy justificadas las dudas de su hija, estimada consultante, y si me dirijo a usted en femenino es... porque no conozco a nadie de su nombre que sea varón. En cuanto a que ella sea cubana “también” (???), deduzco que usted lo es, aun cuando en ninguna parte de su amable carta lo menciona ni lo confirma. Pero, ¡tranquila!, mi destino incesante es vivir de suposiciones, porque la gente que me escribe como que confunde mi nombre, Manfred, con otro igualmente extraño para la lengua castellana, Mandrake...

Baste ya de comentarios y vamos al contenido sustantivo de su consulta. Pero, ¡mala suerte!, ahí “la puerca torció el rabo”, dicho colombiano de origen peregrino que señala el punto donde las cosas se vuelven demasiado inciertas, ó acaso indescifrables...

Comencemos. Ningún cubano (y tome nota de que se trata de una excepción única en el mundo) necesita pedir “asilo” en Estados Unidos, simplemente debido a que el gobierno de este país desde el Presidente Lyndon B. Johnson (1961) se lo concedió implícitamente a TODOS los cubanos decentes al promulgar entonces la Ley de Ajuste Cubano (!) Excepción: los cubanos no-decentes – los que cargan a cuestas una ó más condenas por delitos mayores (felonies). Tanto es para estos esa excepción que, fíjese, ni estos cubanos (cualquier no-cubano, sí) son expulsados, sino que se les otorga un estatus especial – el [c](18)—con permiso de trabajo renovable a cada obligada presentación periódica.

Pero el esposo ucraniano no tiene ninguna de esas salvaguardias, hasta tanto haya también cumplido el “año y un día” de admisión legal a Estados Unidos. Subrayo “admisión”, porque su permiso de estadía bien podría estar vencido el día del ajuste de estatus de la pareja, ya que esta curiosa ley especial sólo demanda admisión bien sea con visa o con parole, la autenticidad del vínculo y el tiempo de presencia física en el país de 365 días.

El caso de Ucrania es particularmente extraño, porque este asolado país recientemente fue despojado por el gigante vecino —¡Rusia!— de parte de su territorio, principalmente, del importantísimo puerto de Sevastopol, la llave de su salida indirecta al Mediterráneo.

En resumen, su hija no tendrá problema alguno, ni el consorte ucraniano tampoco si este se cuida de no acercarse a Inmigración antes del tiempo explicado. No veo soluciones alternas para la pareja, así que... ¡paciencia! – ésta es la virtud de los dioses, y la más difícil, al menos en la opinión de George Bernard Shaw, el genial escritor irlandés. Dijo Shaw, “la paciencia es la máxima virtud de los dioses, porque sólo así se explica que ellos hayan creado a algunos hombres, cuya única finalidad parece ser la de ¡poner a prueba la paciencia de los demás!

Espero que usted, estimada doña Anne, me señale de shawista, pero no de chavista, algo muy diferente y bastante tenebroso en medio de la tiniebla política de nuestro tiempo de hoy... ¡Mucho éxito para su hija y para don yerno, el ucraniano!

MANFRED ROSENOW es un abogado y periodista de Miami especializado en temas de inmigración.

Escríbale a El Nuevo Herald, 3511 NW 91 Avenue, Doral FL 33172 o al correo electrónico rosenowesq@aol.com

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