Inmigración

Dios la estaba acompañando y... ¡consintiendo!

Buen día, doctor Rosenow. Necesito de su ayuda pues tengo un par de dudas que me tienen un tanto nerviosa. La situación es la siguiente.

Soy de El Salvador, estoy casada hace 5 años con un cubano, y tenemos un hijo en común nacido en mi país. Tenemos 3 meses de haber llegado a Estados Unidos y nos dieron parole a los tres cuando entramos. Pero en la iglesia que nos están ayudando con los trámites, le dijeron a mi esposo que yo debo tramitar mi permiso de trabajo por medio de un abogado de inmigración, ya que por mi nacionalidad no aplico de la misma forma.

Mi duda es si al igual que mi esposo podré pedir residencia al estar acá 366 días, y si podré trabajar antes que eso pase. Y si con esto de las redadas que están haciendo, corremos el riesgo de que deporten a alguno de los tres, sin importar que tengamos parole. Agradezco de antemano que se tome el tiempo de ayudarme. Saludos,

“Anónima” (vía correo electrónico).

Dele gracias a Dios que los oficiales que los atendieron en el puerto de entrada (y las señoras de estos...) estaban, ¡en su mejor día! Los oficiales porque miraron con amplio beneplácito primero a la familia que a la ley, (y las señoras de ellos, porque, se lo aseguro esa mañana sirvieron el mejor desayuno posible a sus maridos, Dios sabrá...

En cuanto a las redadas que usted nombra, yo, en su lugar, estaría tranquila (y sonreída...) El parole (admisión bajo palabra) que usted y su hijo obtuvieron les permite permanecer en nuestro país y atestigua otra vez la benevolencia divina en su caso, pues, de ordinario, los dos habrían sido detenidos y remitidos a un juez de inmigración – problema grande. (Único recurso en esa situación: pedir asilo político ó parole humanitario, una empresa de muy dudoso pronóstico.)

Ninguno de ustedes tres tenía (ni tiene...) la comprensión de la complejidad de las leyes de inmigración sobre este tema, teniendo que asumir costos de abogado para deambular razonablemente por esas avenidas. Ustedes no tenían ni idea de toda esta situación, pero el oficial del aeropuerto, . Con él, Dios es grande, ¡se ganaron la admisión bajo parole para los tres!

Teresa (¡mi departamento de investigación legal!) me suministró para ustedes las citas (números y fechas) de las leyes que fundamentan sus aspiraciones a la residencia. Omito dichas citas numéricas para no sobrecargarlos... ¡ni asustarlos! En resumen, usted, anónimo esposo cubano, recibió su parole (admisión legal bajo palabra) a la luz de la política de “pies secos/pies mojados” de 1994 (¡exclusiva para cubanos!) que pisan Estados Unidos sin agua de mar en sus pies. (De ahí la tragedia de los que cruzan el peligroso estrecho de la Florida -- ¡90 millas desde Cuba! – pero son interceptados, y devueltos a la isla por nuestros Guardacostas antes que pisen tierra estadounidense.

Pero, ¿qué pasa con un(a) cónyuge no-cubana (ejemplo: usted, señora salvadoreña)?! Que no cabe en “pies secos/pies mojados”, porque usted no es cubana.

Pero, así y todo, a usted le dieron parole, es decir, la admitieron legalmente, olvidando (ó pretendiendo ignorar) la realidad jurídica que acabo de señalar. Good for you! (¡Bien para usted!). Mejor estar bajo la mano protectora de Dios – ya lo dije desde el principio—que bajo la de los hombres, tan llenos de flaquezas y errores, como lo estamos.

¿Qué pasará dentro de 366 días? Que usted será plenamente elegible a hacer su ajuste de residencia (y la del niño), porque la Ley de Ajuste Cubano lo permite para él/la cónyuge y niños del cubano, aunque éste/ésta/estos ¡sean de cualquier nacionalidad! Ese día, cuando le den la residencia, llévele al oficial que le dio el parole unas deliciosas “popusas”, (si es hombre) ó un ramo de rosas (si es mujer)...

Las cosas para los cubanos están cambiando. Tras 57 años de férrea dictadura, Estados Unidos y Cuba están otra vez conversando. ¿Qué más ocurrirá?, que Mandrake el Mago (ó un Nostradamus redivivo) lo prediga... Yo con ésta ya me despido y lo único que me queda es... ¡desearles lo mejor!

MANFRED ROSENOW es un

abogado y periodista de Miami

especializado en temas de inmigración.

Escríbale a El Nuevo Herald,

3511 NW 91 Avenue, Doral FL 33172 o al correo electrónico rosenowesq@aol.com

Esta historia fue publicada originalmente el 1 de marzo de 2016, 5:12 p. m. with the headline "Dios la estaba acompañando y... ¡consintiendo!."

Reciba acceso digital ilimitado
#TuNoticiaLocal

Pruebe 1 mes por $1

RECLAME SU OFERTA