Inmigración

Su muchacho está bien. ¡No se compliquen...!

Hola, señor Manfred. Me han sugerido escribirle y plantearle una de mis situaciones migratorias ya que su reputación le precede y se le conoce por la ayuda que le brinda a los hispanos.

Tengo un sobrino que recientemente me visitó a través de una visa. Él es cubano pero tiene su residencia en Canadá. Mi sobrino se ha sentido muy bien junto a nosotros y le gustaría residir en Estados Unidos. La cuestión es que no sabemos cuál sería la opción más conveniente, pues él aún es menor, cumple los 18 años en 4 meses y medio.

Hemos pensado en esperar a que cumpla los 18, hacerlo entrar al país de nuevo, y pedir asilo político. Lo negativo de ello sería que estos meses dentro del país no le contarían a la hora de apegarse a la Ley de Ajuste Cubano, por lo que otra opción que consideramos sería la de hacerlo esperar el “año y un día” para aplicar. Sólo tememos que dentro de este tiempo la ley pueda dejar de existir después de todos estos cambios y relaciones que se están estableciendo entre Cuba y Estados Unidos. Su prioridad es obtener la residencia lo mas pronto posible. ¿Qué usted me recomienda? Gracias de antemano.

“Anónimo” (vía correo electrónico).

Hay un montón de cosas que usted, evidentemente, no sabe, así como hay otras tantas, ¡que yo ignoro por completo! Por ejemplo, plantéeme una ecuación de segundo grado y, a menos que a mis lejanos conocimientos de bachillerato (¡70 años atrás!) todavía se la puedo resolver. En cambio, métame en la cocina de mi casa y exíjame preparar un arroz con pollo para la comida y no sabría ni por dónde comenzar el encargo.

Así mismo ocurre con su pregunta, la cual plantea una situación fácil de resolver, que no la intricada y compleja que usted propone. No es que un cubano, de cualquier edad, no pueda obtener “asilo” en Estados Unidos, sino que, de noviembre 2 de 1966 para acá (e incorporando el período del 1ro. de enero de 1959, no uno u otro cubano, sino todos ellos, tienen la puerta de Estados Unidos abierta para llegar a este país y 366 días después de legalmente ingresados, vale decir, al “año y un día” de arribar y permanecer en este país, recibir su ansiada tarjeta de residencia permanente (green card). Los únicos cubanos proscritos de este privilegio son los que traen a cuestas un pasado criminal, ó que se crean un presente de criminalidad, como les ocurrió a un importante número de ellos por delinquir en 1980-81, cuando se disparó una ola de delitos graves (hasta de muchos asesinatos) a manos de algunos cubanos desorientados y de mala catadura que ensangrentaron la página roja de periódicos y programas. Esos criminales terminaron presos en las cárceles del país, y los más peligrosos de ellos aún no han salido de tan enrejado destino.

Así que, volviendo a la realidad circunstancial de su sobrino cubano, el joven no necesita salir a ninguna parte, sino que al año y un día de su legal entrada (usted relata que entró con visa), pedirá su ajuste de estatus a residente permanente, y ¡colorín colorado, el cuento habrá terminado!

En cuanto a la eventualidad de cambios políticos entre Estados Unidos y la isla, es bien cierto que, desde el 17 de diciembre del 2014, las relaciones entre los dos países están cambiando. Pero, por lo que se ha visto, el gran impulsos de este replanteamiento diplomático no es La Habana, sino Washington, D.C. ¿Qué fuerzas lo mueven? El impulso de los grandes intereses agrícolas del norte estadounidense, que como ha ocurrido siempre, lo mueven grandes intereses – la situación de Cuba en el plano del comunismo, los (¡ausentes!) derechos humanos, etc., etc... y etc. les importa muy poco. (¡Lo que vale es el cash!, como lo gritan estúpidamente la radio, la TV, y otros medios de publicidad.

Estados Unidos es el país más bello de la Tierra, pero su ingenuidad es tan asombrosa como incomprensible. El cambio de presidencia en la capital podría haber hecho un cambio filosófico al respecto, pero esas esperanzas se están desvaneciendo.

¡Que Dios los coja confesados! Amanecerá y veremos... Ustedes, la familia anónima, están bien. Muchos éxitos al muchacho...

MANFRED ROSENOW es un

abogado y periodista de Miami

especializado en temas de inmigración.

Escríbale a El Nuevo Herald,

3511 NW 91 Avenue, Doral FL 33172 o al correo electrónico rosenowesq@aol.com

Esta historia fue publicada originalmente el 2 de marzo de 2016, 5:04 p. m. with the headline "Su muchacho está bien. ¡No se compliquen...!."

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