Usted lo está haciendo a su manera, ¡20 años después!
(Traducción del inglés.) Buenas tardes, estimado abogado. Me anima redactarle la presente porque tengo muchas dudas sobre una decisión que cambiaría el resto de mi vida para bien o para mal – y su respuesta acertada me ayudará a tomar esa decisión.
Soy un joven de 32 años, vivo en Nicaragua, y soy cubano de nacimiento, de madre cubana y padre nicaragüense. Tengo 20 años de vivir aquí en Nicaragua, pero, por muchas razones muy fuertes, deseo irme de este país con destino a Estados Unidos, vía México, y así poder disfrutar de los beneficios que me pueda ofrecer ingresar con mi pasaporte cubano a su gran país. Como le mencioné anteriormente, es una decisión muy importante en mi vida, porque ello me obligaría a hacer muchos esfuerzos.
Mis preguntas, que muy amablemente le haré, son las siguientes: ¿Tendría yo problemas para optar a la Ley de Ajuste Cubano otorgada por Estados Unidos? ¿Corro algún riesgo de ser regresado a Nicaragua por la condición de que vivo en Nicaragua hace 20 años? Una vez pasando la frontera, ¿solamente presento mi pasaporte cubano? ¿Es recomendable decir que viví en Nicaragua cuando me hagan la entrevista?
Sus respuestas serán de mucha ayuda, estimado abogado. Le agradezco su tiempo. ¡Saludos y muchas gracias!
“Anónimo”, Nicaragua
De un animado a otro, a mí me anima extraordinariamente recibir centenas de cartas de lectores desanimados de los más diversos orígenes, entre los cuales, no es de sorprenderse, priman las de cubanos dispersos, por la diáspora del exilio, a cualquier extremo del mundo – Nicaragua, Suecia, ¡o hasta Bangladesh!
(Espere no más a mi próxima semana...) Nicaragua, en particular, pintaba siempre como un destino privilegiado por la afinidad idiomática con la isla – nuestro común español, por no decir castellano, que ya es harina de otro costal. Aún subsistía en la tierra de los nicas una cierta constitucionalidad democrática, ya que el comunismo no terminaba de adueñarse del país, como en efecto lo hizo después de doña Violeta Chamorro, y los sandinistas tomaron el poder. (Aún conservo en mi viejo pasaporte alemán de aquellos años, mi visa para Nicaragua donde estaba invitado a enseñar matemáticas en la universidad de Managua. Nunca fui y todavía hoy me falta visitar la tierra de un gigante cultural como lo fue el poeta Rubén Darío…)
Pero nada de eso – excepto rememorar historia, uno de mi vicios – importa ahora para analizar su caso, anónimo amigo, y pasemos de una vez a su primera pregunta. Para optar por la residencia en Estados Unidos, cualquier cubano (bien portado, es decir, libre de implicaciones criminales) dispone de la Ley de Ajuste Cubano (Pub. L. 89-732, CAA) promulgada por el entonces Presidente Lyndon B. Jonson (1966), retroactivamente válida desde el 1ro de enero de 1959 – fecha fatídica que a ningún cubano le tengo que explicar… Todo lo que ese cubano necesita es entrar legalmente al país, recibir admisión o parole (acogido bajo palabra) y, al “año y un día” de presencia en Estados Unidos, pedir su ajuste de estatus (residencia) bajo la citada ley. En este país viven en la actualidad más de 2 millones de cubanos que han hecho o están próximos a hacer dicho vital trámite.
Las respuestas a sus otras tres preguntas son obvias (self evident). ¿Peligro de regresar forzado a Nicaragua? Ninguno, en tanto no cometa un delito grave en Estados Unidos. ¿Su pasaporte? Unicamente el pasaporte cubano es el necesario, aunque su cubanía la tiene que comprobar, no con ese pasaporte, sino con su partida de nacimiento cubana. ¿Puede usted callar, omitir, o alterar su historia residencial en Nicaragua? ¡De ninguna manera! (Ni le quita ni le pone.) Lo que tiene que hacer, precisamente, es no proferir mentira alguna a las autoridades estadounidenses, porque todo lo que habrá construido con la mano derecha, lo estaría tumbando con la izquierda…
Su caso es pintoresco porque aplazó por 20 años lo que los cubanos exiliados corren a hacer primero: buscar libertad y oportunidad. Pero, a la verdad, cada cual tiene su propio método de matar sus pulgas. ¿Sus esfuerzos?! “Todo lo que vale, cuesta”. Usted es un bendecido. Muchos cubanos han pagado hasta con la vida sus esfuerzos por llegar a esta Tierra Prometida. ¡Adelante!
MANFRED ROSENOW es un
abogado y periodista de Miami
especializado en temas de inmigración.
Escríbale a El Nuevo Herald,
3511 NW 91 Avenue, Doral FL 33172 o al correo electrónico rosenowesq@aol.com
Esta historia fue publicada originalmente el 12 de marzo de 2016, 4:12 p. m. with the headline "Usted lo está haciendo a su manera, ¡20 años después!."