Inmigración

La esperanza es lo último que se pierde... ¡Venga!

Hola, Mr. Rosenow. Le escribo con la esperanza de encontrar la manera de obtener un documento de identificación con fotografía para mi tío.

Él vino de Cuba, vía Mariel, en los años 1980s y nunca solicitó residencia en la Florida debido a que, cuando le llegó la carta, él estaba viviendo en Las Vegas. Ahora él tiene problemas para que su estatus le sea renovado. Para ello, Inmigración le está pidiendo un documento de Cuba que certifique que él no ha sido encarcelado. No hemos tenido éxito en la obtención de dicho documento ya que Cuba no tiene prontuarios anteriores a 15 años atrás. Mi tío ha trabajado y ha tenido licencia de conducir de la Florida.

Apreciaría grandemente lo que usted pueda hacer para ayudarme, ó dirigirme a alguien que pueda. Muchas gracias por su atención a este asunto. Saludos,

Marlene Rosado (correo electrónico traducido del inglés).

¡Misterio! Misterio grande... ¿Cómo puede haber sido que Dios creó, por ejemplo, la lagartija y el elefante, dos animales ¡TAAAAN! diversos... en su tamaño, su apariencia, el color de su cuerpo, el régimen de su alimentación, sus hábitos de procreación y propagación, el advenimiento de sus hijos, su lapso vital, su longevidad –en una palabra, su identidad, su figura, sus características, que bien pudieran sugerir que, en otros cuerpos celestes, existan otras criaturas vivientes, actuantes, pensantes (ó no pensantes)???!

Sólo observando la abundancia de esa diversidad (¡monumental!) de criaturas, puedo yo corroborar, en mi paupérrimo entendimiento, la existencia de tantos tipos diferentes de cubanos (ó de monaguescos, sanmarinotanios, erosolimitanos, ó de cualquier gentilicio exótico que a usted le provoque nombrar...) Pero, buscando símiles ó ilustraciones del caso avuncular que usted hoy me consulta (avuncular, por si falta explicación, es el adjetivo que quiere decir, lo relativo a los tíos...) es interesante comprobar la riqueza de la diversidad cubana, que oscila, de polo a polo, entre el guajiro más modesto de la isla, hasta la trascendencia más exaltable de un José Martí. (Sin omitir, claro está, en esta clasificación simple y absolutamente cuantitativa, a los paradigmas de maldad política (ó de la cuantía de muertes, fusilamientos, y torturas, al par de hermanos que, todavía hoy, 57 años después (!), continúan ostentando el poder que robaron a la confianza de un pueblo inteligente el 1ro de enero de 1959...

Ahora bien, ¿qué contestar a su consulta sobre el tío indolente que llegó a tierra de refugio –Estados Unidos– en 1980?, pero quien, por no haber permanecido en Miami (capital de las soluciones inmigratorias para cubanos...), sino errabundear hasta la pintoresca pero inmigratoriamente estéril Las Vegas, a estos momentos –¡una treintena de años después!– anda (sin la lámpara milagrosa de un Diógenes...) tratando de probar su cuna cubana, y de ahí, su legitimidad de presencia y privilegios otorgados a los refugiados (honestos) de esa isla.

¡Difícil! No hay cosa más desesperante que cuando se traba la maquinaria burocrática de un país, ó de una institución. ¡Donde comienza la burocracia, termina la simplicidad! A un particular, se le hace más pesado que a Sísifo (el de la mitología griega) remontar esa montaña con la pesada piedra burocrática amarrada a sus espaldas... Aunque generalmente invito a mis lectores agobiados a venir a verme para tal vez poder ayudarlos, tengo mis graves reservas respecto de este caso. (No estoy a mis 21 años de edad, raudo para correr tras de gigantes ó malhechores para redimir los derechos del pobre ó de la Dulcinea. Ahora son cuatro de aquellos – 84, si le da pereza multiplicar – los que cargo pesadamente a mis espaldas, ansiosas de descanso, más que de agobio.)

Así y todo, su cartita es tan suave y tan bonita... ¡que me rindo! Búsqueme, localíceme, y entre Teresa (¡mi mejor mitad!) y yo dialogaremos con usted y con el... avúnculo, y "hablando se entienden las comadres", ¿quién quita?, surja alguna luz ó pista que usted no alcanzó a nombrar en su apreciada cartita... ¡Venga!

MANFRED ROSENOW es un

abogado y periodista de Miami

especializado en temas de inmigración.

Escríbale a El Nuevo Herald,

3511 NW 91 Avenue, Doral FL 33172 o al correo electrónico rosenowesq@aol.com

Esta historia fue publicada originalmente el 15 de marzo de 2016, 4:17 p. m. with the headline "La esperanza es lo último que se pierde... ¡Venga!."

Reciba acceso digital ilimitado
#TuNoticiaLocal

Pruebe 1 mes por $1

RECLAME SU OFERTA