Sus amigos informadores parecen ser su mejor fuente
Señor Rosenow, ante todo, un saludo cordial. Por azares de la vida, cayó en mis manos un artículo suyo donde daba respuesta a un médico cubano, caído en desgracia en Cuba por el hecho de haber venido a Estados Unidos con visa turística.
Su respuesta en cuestión me interesó, pues mi caso es similar aunque con aristas diferentes.
Soy médico cubana, residente permanente legal en Estados Unidos desde 2013, y con dominio del idioma inglés. Me encuentro trabajando como terapista de hemodiálisis, pero con el anhelo, siempre, de llegar a ejercer mi profesión en este país. Claro estoy estudiando para ello pero me gustaría saber, pues intuyo que usted debe estar mejor y más informado que yo y con acceso a mayores recursos para, precisamente, informarse.
¿Sabe usted de alguna vía por la cual obtener la anhelada reválida del diploma profesional como médico, diferente al largo, tortuoso, y no siempre feliz camino del USMLE Board?, camino que nos lleva, a los médicos graduados extranjeros, con desventaja de la edad, pues muchos tenemos 10 o más años de servicio al llegar a este maravilloso país y muchos colegas con desventajas del idioma además. Camino este, que le decía, nos lleva a competir en posiciones de absoluta desventaja con estudiantes norteamericanos de medicina, pues estos boards del USMLE (United States Medical License Examination), son los mismos que ellos realizan al graduarse. Tengo colegas que viven en Europa, en Italia, por ejemplo, y me cuentan que allí se toma un sólo examen para la reválida, no tres como se exige acá. Disculpe si estoy abusando de su tiempo, pero le agradecería infinitamente cualquier información que al respecto me pueda proveer. Ésta es mi dirección particular de e-mail, adonde puede responderme directamente, si es tan amable. Muchas gracias anticipadas.
“Anónima”
Cuando de acreditaciones profesionales se trata, las de cualquier asociación de especialistas suelen ser entre difíciles e imposibles, como usted, apreciada doctora anónima, correctamente lo anota. Todo gremio, si el gobierno de su país, se lo permite, obstaculiza cuanto pueda la competencia de colegas extranjeros, una simple medida de supervivencia profesional. Considere usted, por ejemplo, el gremio de los odontólogos extranjeros a quienes las asociaciones de sus colegas nacionales les desconoce completamente su carrera anterior y los pone a estudiar nuevamente, cuál si fueran muchachitos que aún les oliera la boca a leche materna...
En el pasado hubo programas especiales para médicos cubanos que buscaban obtener licencia profesional del estado de la Florida. Aquello fue una excepción. En el 2006, el Miami Dade College abrió cursos para ayudar a los médicos cubanos a prepararse para los exámenes de obtención de esa licencia de la Florida.
Yo la ayudaría con mucho gusto, gratuitamente, si su pregunta fuera del ámbito de las leyes de inmigración de este país. Pero aquí se trata de algo bien diferente. No es el hecho de que para ciertos resultados inmigratorios la ley exija cumplir con ciertos requisitos profesionales. La pregunta suya no es cuáles requisitos, exactamente, hay que demostrar cumplidos, sino cómo se cumple con uno o más que la ley exige.
Esa pregunta no está contestada en los libros de inmigración: usted tiene la fuente (bien que la cita) de lo que necesita. Si yo fuera su abogado contratado para ello, y en el cálculo de mis honorarios hubiéramos incluido el intimidante proceso de obtener su licencia profesional, otro gallo cantaría, pero esa no es nuestra recíproca realidad.
Lo que sí puedo comentarle que su inquisitoria precisa – “¿sabe usted de alguna vía por la cual obtener la anhelada reválida del diploma profesional como médico, diferente al largo, tortuoso, y no siempre feliz camino del USMLE Board?” – (1) no lo sé, y (2) averiguarlo, masticarlo, y luego ayudarle a sobrepasar la montaña de Sísifo que encontremos, me tocaría cobrarle por lo menos 40 horas de exclusividad, a razón, digamos, de $250 la hora. Si usted está dispuesta a adelantarme la mitad de este cálculo – $5,000, estaríamos ¡in business! Yo creo que eso no ocurrirá, por lo que le recomiendo asesorarse de sus amigos, que, a lo mejor, “se las saben todas”... ¡¿O.K.???!
MANFRED ROSENOW es un
abogado y periodista de Miami
especializado en temas de inmigración.
Escríbale a El Nuevo Herald,
3511 NW 91 Avenue, Doral FL 33172 o al correo electrónico rosenowesq@aol.com
Esta historia fue publicada originalmente el 18 de marzo de 2016, 5:38 p. m. with the headline "Sus amigos informadores parecen ser su mejor fuente."