Inmigración

Cuando falta el marido, mal se deriva algo del matrimonio

Hola, me pongo en contacto ya que encontré su página y su correo electrónico por internet. Soy dominicana, casada con un cubano y de nacionalidad española ambos.

Me gustaría saber ¿qué opción tengo al llegar a América, si puedo acogerme a la Ley de Ajuste Cubano, de poder tener permiso de residencia a los 366 días de estar allí por mi esposo aunque viaje sin él? Espero su pronta respuesta, gracias.

“Anónima”

Leer los cientos de cartas que periódicamente recibo, es lo mismo que.. ¡comer frutas! Algunas, a la primera mordida, saben a arándanos – amargos, pero invitadores. Otras son como meterle los dientes a la del coco – peludas, durísimas, difíciles de abrir. Por último, hoy una tercera clase – las que saben deliciosas como una ambrosía – blandas, dulcísimas, y que no debieran acabarse nunca... ¡Gracias!

Basta de ilustrativos símiles botánicos, y vayamos directos a la realidad. ¡Ni lo sueñe! La Ley de Ajuste Cubano no opera como usted imagina. Concretamente, ella exige demostrar muchas realidades. Vivir juntos (bajo el mismo techo) es un sine qua non inicial. Sin su esposo, usted no tiene opción de residencia legal en el próximo o aun lejano futuro. Durante los primeros 90 días usted tiene una admisión autorizada limitada a ese tiempo de admisión, si ingresa bajo el programa Visa Waiver (excepción de visa) con su pasaporte español o a 180 días si es admitida con visa de turismo estampada en su pasaporte, y al cabo de este interregno no puedo garantizarle que usted, como “esposa” del ausente, pueda cobijarse bajo la manta del ajuste cubano. Sin él aquí usted no tiene futuro.

Buenas tardes, estimadísimo señor. Primero que todo, darle las gracias de antemano por su tiempo y por la ayuda que pueda brindarme, pues he leído que es usted un experto abogado de inmigración y espero que pueda asistirme con mi caso. Bueno, le explico qué sucede.

El papá de mi esposo puso trámites de visa permanente F-1 para su hija soltera mayor de 21 años en agosto del 2013, pero parece que ese proceso va a ser bastante demorado. Así que, en diciembre del 2014 él recibió una carta de invitación por escrito del NVC para participar en el programa de reunificación para familias cubanas. Todos los documentos requeridos para el proceso fueron enviados en diciembre del 2014, y en febrero del 2015, fueron recibidos. Desde entonces, aún no hay noticias de nada.

Ya he llamado al NVC y la información que me dan es muy corta y poco precisa, sólo dicen que se está esperando por una entrevista, pero que no saben qué tiempo demore. Me preocupa mucho el que ya son 2 años desde que el proceso de reunificación se empezó, y más me preocupa la falta de información por parte del NVC, y la incertidumbre de no saber si todo está en orden.

Por favor si puede contestarme lo antes posible si pudiéramos tal vez tener alguna entrevista con usted si cree que pueda haber algo mal en el proceso, con mucho gusto le recompensaríamos por sus honorarios y ayuda.

Gracias por su ayuda y tiempo. Espero poder recibir respuesta suya.

Amalia Veitia

La fecha 17 de diciembre del 2014, dividió la historia de la inmigración a través del Programa de parole de Reunificación Familiar para cubanos. En esa fecha, el Presidente Obama anunció el acercamiento entre Estados Unidos y la isla cautiva. Desde febrero del 2015, el manejo de las citas pasó a las manos del Centro Nacional de Visas (NVC). Antes de esa fecha, las citas para familiares distintos a los inmediatos cubanos con peticiones I-130 aprobadas, la entonces Sección de Intereses las procesaba por medio de un centro de llamadas localizado en México. Los familiares inmediatos del ciudadano estadounidense (cónyuges, padre y madre, niños solteros menores de 21 años) no son elegibles a este programa porque existen visas de inmigrante disponibles en cualquier momento). Ahora, la última palabra la tiene el NVC, y allí existe un completo hermetismo. Para aquellos a quienes las citas ya se habían fijado, el NVC ha ido programando entrevistas poco a poco.

Gracias, doña Amalia, por su intención de contratarme como abogado. Usted dirá... La impaciencia es como el dolor de estómago: mortifica mientras subsiste, pero una vez desaparecido, el alivio es tan grande que todo lo anterior se olvida...

¡Quedo pendiente de su contacto y visita!

MANFRED ROSENOW es un

abogado y periodista de Miami

especializado en temas de inmigración.

Escríbale a El Nuevo Herald,

3511 NW 91 Avenue, Doral FL 33172 o al correo electrónico rosenowesq@aol.com

Esta historia fue publicada originalmente el 3 de abril de 2016, 5:10 a. m. with the headline "Cuando falta el marido, mal se deriva algo del matrimonio."

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