Inmigración

No a Irak ni a Ruanda-Burundi – de resto, ¡viaje tranquilo!

Estimado Manfred Rosenow: Muy cortésmente me acerco a usted luego de un cordial saludo, y al mismo tiempo agradecerle lo que hace por nuestra comunidad latina dentro y fuera de Estados Unidos, agradeciendo su tiempo y su amabilidad de orientarme dentro del nuevo proceso que dentro de poco iniciaré. Soy un chico de 32 años, dominicano, y actualmente me encuentro en Madrid, España, culminando un máster. Deseo ir a Estados Unidos y solicitar mi asilo LGBT en Nueva York. Mi temor o temores son los siguientes:

Cuando me pregunten que por qué no he decidido fijar residencia o asilo en Madrid, ¿qué debo decir? Aparte de ser dominicano por haber nacido en la República Dominicana, soy hijo de un italiano, y también tengo la nacionalidad italiana. ¿Me puede esto buscar algún problema a la hora de solicitar el asilo? Lógicamente, cuando entre a Estados Unidos, entraré con mi visa de paseo, como dominicano.

La situación para un persona gay en la República Dominicana es muy difícil. Actualmente el embajador de Estados Unidos en Santo Domingo, la capital, es gay y está con su esposo, cumpliendo con sus funciones diplomáticas, encontrando mucha discriminación y rechazo por su preferencia sexual. Si eso lo sufre un embajador, imagínese lo que puede sufrir un ciudadano común como yo...

Me gustaría que, por favor, usted me ayude y me oriente, ya que no tengo recursos, no conozco a nadie. Estoy solo en todo esto. Solo mantengo la fe y la esperanza de hacer las cosas lo mejor posible. He contado con el único organismo que trabaja en Santo Domingo con la población LGBT y sus derechos humanos. Ellos tienen conocimiento sobre mi caso y me dicen que cuando yo vaya a Nueva York, me ponga en contacto con aquellos. Muchas gracias.

“Anónimo a solicitud expresa”

Apreciado consultante gay [homosexual masculino], aunque usted y yo, sexualmente, vivamos como si fuera en dos planetas distintos, aparte de cualquier preferencia personal en ese delicado terreno, la vida (y mi “mejor mitad”: mi esposa Teresa...) me han enseñado que estamos en el siglo XXI, y no en los tiempos del sabio Maimónides, ni de Las Cruzadas (siglo XII), y que en este país (Estados Unidos) co-existen 330 millones de seres humanos, diríamos, los OLGBT – “ordinarios, lesbianas, gays, bisexuales, y transgéneros – para incluirme yo mismo (un simple O...), con tres matrimonios (de hombre con mujer), y ¡asómbrese!, unos 80 descendientes directos... y el número total creciendo con cada bis- o tátara- nietos que aún faltan por llegar.

Como toda minoría, los G, como usted mismo se identifica, aún sufren discriminación social y hasta legal, fenómeno este último que está cediendo rápidamente, al menos en Estados Unidos. La situación en República Dominicana, como usted la describe, ciertamente sigue medio siglo atrás (igual que en el resto de los países de Latinoamérica), y el presidente Obama dio un paso de avance cuando nombró a un gay como embajador plenipotenciario en esa bella isla.

Pero debo abandonar todas estas disquisiciones para absolver, en cambio, sus dudas e inseguridades. Concepto fundamental: la doble nacionalidad (dominicana e italiana, esta última le permite radicarse pacíficamente en cualquiera de los países europeos), unida a su permanencia permitida en España, desbarata cualquier estrategia de asilo que usted haya incubado en su cabeza. Grave en Inmigración es mentir. Su carta sólo menciona países occidentales – Estados Unidos, R. Dominicana, España, Italia. Toda esta fracción del mundo es libérrima y sólo está condenada a las llamas del infierno en la teología de parte del Medio Oriente y algunos países del África. (El día que usted me consulte diciéndome que se va a instalar en Irak (Mesopotamia), Egipto, o Ruanda-Burundi (ya saben mis lectores, mi país paradigmático...), vuélvame a preguntar y mi respuesta será distinta.

¡Disfrute de su visita como turista! Olvide su idea de hacerse residente por asilo, sencillamente porque no tiene asilo posible. ¡Buen viaje y escríbame otra vez cuando llegue aquí!

MANFRED ROSENOW es un

abogado y periodista de Miami

especializado en temas de inmigración.

Escríbale a El Nuevo Herald,

3511 NW 91 Avenue, Doral FL 33172 o al correo electrónico rosenowesq@aol.com

Esta historia fue publicada originalmente el 8 de abril de 2016, 5:22 p. m. with the headline "No a Irak ni a Ruanda-Burundi – de resto, ¡viaje tranquilo!."

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